miércoles, 5 de junio de 2013

Que los guardias civiles estudiemos da buena imagen del cuerpo

Cree que a la sociedad le vendría bien «más disciplina», y a la Benemérita, menos «ordeno y mando» sin razonar


Miguel Casañ, nacido hace 39 años en Massanassa, es guardia civil en Aldaia y ayer recogió „vestido de uniforme„ el Premio Nacional Fin de Carrera por haber tenido el mejor expediente en Arquitectura Técnica.

PACO CERDÀ Debajo de este pulcro y bien planchado uniforme verde se aúna la auctoritas y la potestas. Para los romanos, la potestas era la capacidad legal de una persona para hacer cumplir su decisión. A Miguel Casañ, agente de la benemérita en Aldaia, ese poder se lo confiere la ley de la Guardia Civil. Ahora, también le asiste la auctoritas: el poder moral socialmente reconocido por sus elevados conocimientos. Ayer recogió en Madrid, en un acto presidido por el ministro Wert, el galardón que lo acredita como Premio Nacional Fin de Carrera Universitaria en la disciplina de Arquitectura Técnica durante el curso 2009-2010. Fue el mejor expediente de España con un 8,9 de nota media. A base de robarle horas a la noche y hacer suyo el dicho de que entre el dia i la nit no hi ha paret, Miguel ha logrado sacarse la carrera en cuatro años, ni uno más. En la Politécnica de Valencia causaba admiración su tesón por compaginar trabajo, estudios y familia. Es un guardia civil cum laude; una rara avis en el cuerpo armado.

Pasó de militar a guardia civil; cambió Informática por Arquitectura; ahora ha logrado el Premio Nacional Fin de Carrera mientras trabajaba, tenía esposa y un hijo. Se nota que la disciplina le ha servido€
Sí. Quien algo quiere, ha de ser constante para conseguirlo. Entré en la carrera de Arquitectura, apreté al máximo y he apuntado al 10 en todos los exámenes. Entre el 8 y el 9,5 me he movido. Y para eso hay que echarle horas, horas, horas, y más horas. Dormía tres o cuatro horas al día. ¡Para mí era todo un lujo si podía dormir cinco horas! El resto del día estaba dale que te pego a estudiar o trabajar. Trabajaba de seis de la mañana a dos de la tarde; iba a clase de tres a nueve de la noche iba a clase; y después, a estudiar y seguir trabajando.

La imagen del Guardia Civil tipo no es la de un cerebro como usted.
En la Guardia Civil has de cumplir ciertos requisitos académicos, pero es verdad que esto no es lo habitual. Ahora bien: tengo compañeros guardias civiles con carrera de Derecho o Historia€ Pero a curso por año y con Premio Nacional, no es tan habitual, no.

¿Qué lamenta más del estereotipo del guardia civil que hay instalado en la sociedad?
Para empezar, que sólo ven en nosotros la multa. La primera pregunta que me hacen es: «¿Tú multas mucho?» Yo, particularmente., llevo años sin multar a nadie. Cuando multo es porque la persona en cuestión me lo pide, me lo vuelve a pedir y se pone tonto. Yo prefiero participar en auxilios, ayudar a la gente o pillar a un delincuente, antes que ir fastidiando a un trabajador, siempre que no sea una cosa grave.

Usted tiene una pierna en el mundo civil y otra en el militar. ¿Qué debería aprender el mundo civil del militar?
Uf, uf€ Está claro que hace falta disciplina, no entendida como «ordeno y mando», sino en saber respetar tanto al de arriba como al de abajo. También es importante asumir que formamos parte de un grupo, que dependemos de los demás y que no estás tú solo en el mundo. Los chavales de hoy en día ven la disciplina un poco ajena a ellos. Hablo de la disciplina bien entendida, porque el caciquismo no es disciplina; es otra cosa.

Y al revés: ¿qué debería aprender el mundo militar del civil?
Ahí ya me metes en un compromiso€ Es un poco la otra cara de la moneda: que el ordeno y mando no siempre es efectivo. Que hay que razonar e intentar convencer. Hay que liderar, no mandar. Tal vez vendría bien menos mando, y mira que no es mi caso. Está claro que el mando es el mando, pero hay que centrarse en liderar, no en mandar.

¡Muchos arquitectos matarían ahora por tener una plaza pública como usted!
Esto es una base estable, sí. No es como para hacerse millonario, pero te da seguridad. A partir de ahora, con la titulación universitaria, veré nuevas vías y proyectos. Pero siempre con la Guardia Civil amarrada, nada de ir a lo loco. Porque es verdad: hoy muchos se pegarían por entrar en la Guardia Civil.

¿Por qué va al acto con el uniforme?
Porque es una forma de trasladar una buena imagen del cuerpo a la sociedad, para que se vea que hay gente preparada. Me gusta que la gente vea, representado en mí, que los guardias civiles también estudiamos.

¿A un premio nacional le llena patrullar como guardia raso?
He estudiado para hacer más en mi vida. Entré en la Guardia Civil para tener una base de estabilidad, porque no veía un futuro muy halagüeño en materia laboral, y no me he equivocado. Es un trabajo que está muy bien y que a mí me gusta, aunque las condiciones son mejorables. No me arrepiento para nada de haber entrado. Ahora puedo seguir formándome y aspirar a seguir hacia arriba.

¿Veía sombrío el futuro laboral y eligió Arquitectura? Parece que erró el tiro€
¡En aquel momento era la panacea, pero qué vamos a hacerle! Al fin y al cabo, he estudiado Arquitectura Técnica y Edificación, y ahora estoy acabando el Máster de Gestión de la Edificación, con lo que se puede abrir algún camino de internacionalización en gestión y management. Uno siempre puede adaptarse.


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