viernes, 20 de diciembre de 2013

Así se siente un guardia civil cuando liberan a los asesinos de sus compañeros

En la época dura del terrorismo de ETA, Eugenio Martínez Salido fue guardia civil. En los años 80 llegó a Bilbao y después fue destinado a Pamplona. Formó parte de los entonces recién creados Grupos Antiterroristas (GAR) y, como él mismo ha relatado a ATENEA, vivió con "dolor, rabia e impotencia" la muerte de muchos compañeros y amigos. Sólo en esa década fueron asesinadas por ETA más de 400 personas. La mayor parte de ellas eran militares, guardias civiles y policías.

"Puedo contarle la sensación que se tiene al recoger los trozos de un compañero de las ramas de un árbol en Pamplona", escribía, a finales de octubre, en una carta que fue publicada por el periodista y escritor Alfonso Ussía en el diario La Razón. Eugenio Martínez, que estudió Criminología y ahora es inspector de la Policía Local de Paiporta (Valencia), redactó esa misiva tras conocerse, el 21 de octubre, la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH,) con sede en Estrasburgo (Francia), que anulaba la 'doctrina Parot', y en virtud de la cual están siendo puestos en libertad numerosos terroristas de ETA y delincuentes peligrosos.

La carta, que Eugenio colgó en su perfil de la red social Facebook, estaba dirigida al único juez español que forma parte del TEDH, Luis López Guerra, quien emitió un voto favorable en dicha sentencia. Por el contrario, dos de los 17 magistrados del Alto Tribunal (Paul Mahoney, de Reino Unido, y Faris Vehabovic, de Bosnia-Herzegovina) discreparon del resto en el principal argumento que esgrimió Estrasburgo para ordenar la puesta en libertad de la etarra Inés del Río.

El "derecho al pataleo"

El voto favorable de López Guerra "indignó" tanto a Eugenio que no se lo pensó dos veces y trasladó al Facebook su "rabia" e "impotencia". Sin saber cómo, la carta llegó a las manos de Ussía y el periodista la reprodujo, íntegra, en su columna de La Razón, bajo el título 'Respeto y amargura'. "El texto que sigue -comenzaba Alfonso Ussía- es un documento de honor, escrito desde el respeto, la buena educación, la amargura y la perplejidad".

Y es que, la carta de Eugenio fue, como él mismo afirma, "el derecho al pataleo y la impotencia que nos queda a los que, con tanto esfuerzo, tuvimos que sufrir esos años tan duros del terrorismo de ETA". Unos años en los que, según cuenta a ATENEA, "vivíamos con bastante asiduidad la muerte de nuestros compañeros y amigos, esos guardias con los que trabajabas a diario... y a los que luego tenías que enterrar porque habían 'caído' en un atentado".

Su voz suena enérgica y firme, pero se quiebra cuando recuerda, por ejemplo, a un TEDAX (técnico en desactivación de explosivos) de la Policía Nacional al que le explotó una bomba lapa cuando iba a desactivarla. "Los demás tuvimos la suerte de escaparnos, pero él no, y ahora me pregunto qué sentirán sus familiares, y los de tantas otras víctimas que cayeron a manos de ETA y que ahora ven en libertad a los asesinos de su padres, esposos, amigos o hermanos", dice con rabia e indignación.

Quería "removerle la conciencia" al magistrado español de Estrasburgo

"Nadie sabe mejor que nosotros la tensión que acumulábamos cuando perdíamos a un compañero y teníamos que acompañar sus restos; nadie sabe, excepto nosotros, lo que sufríamos al perder a un compañero tras otro.", relata Eugenio. "Y eso había que contárselo al señor López Guerra", añade. Por eso escribió la carta, "para removerle la conciencia y contarle lo que sufrimos esos años, porque sólo nosotros sabemos lo que sufrimos", insiste.

En su carta, Eugenio manifestaba su más "profunda repulsa" por la decisión adoptada por López Guerra. "Quizás Su Señoría no se ha parado a pensar, cuando votó a favor de dejar en libertad a aquellos que asesinaron a mis compañeros, que mi misión consistía en jugarme la vida para proteger a todos los españoles, Su señoría y sus alumnos incluidos", relataba, refiriéndose a la labor que el magistrado ejercía, en los años 80, como profesor de Derecho Constitucional en la Universidad.

"Sólo quisiera que, si algún día lee esto, se pare a pensar si los españoles merecemos que individuos como esos vuelvan a la calle, y si con su voto ha conseguido dejar en libertad a un psicópata que mate o viole a otra niña; y si eso ocurriese, que Dios no lo permita, le quede la necesaria tranquilidad moral y autoestima para seguir mirando a sus seres queridos y al resto de sus compatriotas", escribía Eugenio en un tono que él mismo admite que era "duro".

"Yo no valoro cuestiones jurídicas -afirma, con rotundidad, durante la entrevista con ATENEA-, y las acato; no valoro que Estrasburgo dicte una sentencia por un hecho que puede estar legalmente motivado o no; pero no puedo entender, ni comparto, que un señor que es español, y que verdaderamente se sienta español, pueda estar votando en contra de los principios de su país y de sus compatriotas, habiendo magistrados de otras nacionalidades que votaron en contra de la decisión" del TEDH. "Podía haberse abstenido", dice convencido.

A favor de la prisión permanente revisable

Al margen de sus sentimientos como guardia civil, y ahora como policía, Eugenio opina también como criminólogo. "Hay muchos presos que no se reintegran, hay violadores y psicópatas que tienen una 'tara' y que nunca van a poder desarrollar esos aspectos de normalidad que tenemos el resto de las personas", explica. Por eso considera que la prisión permanente revisable que se contempla en la reforma del Código Penal podría ser una solución, "porque ese tipo de medidas ya se están adoptando en otros países con más tradición democrática que la nuestra".

"Con esa medida -prosigue-, al menos habrá una herramienta para que esas personas permanezcan en prisión". Porque Eugenio no quiere que su hija "pueda encontrarse por la calle con una persona que tiene un porcentaje muy alto de reincidir". "Los poderes públicos deben garantizar la seguridad de los ciudadanos", recuerda. "Mi misión, antes como guardia civil y ahora como policía, consiste en proteger a la gente que está en la calle", pero, a veces, "detengo a un delincuente y lo sueltan una y otra vez".

Eugenio Martínez asegura que en un solo año ha llegado a detener más de cinco veces "a un mismo individuo". Eso, a su juicio, pone de manifiesto que algo falla en el sistema, porque "así no se puede garantizar la seguridad de los ciudadanos". Por eso, insta a los poderes públicos a poner "todos los medios" que estén "a su alcance" para evitar que terroristas sanguinarios, violadores, asesinos, y todo aquel de delinca una y otra vez "puedan salir de la cárcel y poner en peligro la seguridad de España y los españoles".


http://www.ateneadigital.es/Revista...s_16066_ESP.asp
 

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