sábado, 5 de noviembre de 2016

Conflicto perpetuo entre la CUP y los Mossos d'Esquadra

«Las ratas están aquí». Con esa frase el diputado de la CUP Benet Salellas se cobró el pasado 22 de octubre en el Parlament su particular venganza con los Mossos d'Esquadra. Y en especial con el comisario David Piqué, quien durante un discurso en 2012 llamó «ratas» a los manifestantes que ese año provocaron incidentes violentos en las calles de Barcelona.



La frase de Salellas no superaría la categoría de anécdota en el habitual choque de la CUP con los Mossos si el comisario Piqué no hubiera fallecido de forma súbita el pasado septiembre.La mención en el pleno del Parlament surtió efecto. Agentes y mandos de los Mossos se soliviantaron y la CUP recuperó una de las banderas predilectas de la formación anticapitalista: el conflicto perpetuo con la policía de la Generalitat.
La relación entre la CUP y los Mossos d'Esquadra es la historia de un desencuentro irresoluble y que precede a la llegada de la formación antisistema al Parlament en 2012. Cuando la candidatura asamblearia sólo presentaba listas para las elecciones municipales, los grupos de la izquierda independentista que convergen bajo sus siglas negaban toda legitimidad a los Mossos, por muy policía catalana que fueran. Grupos como Maulets o la CAJEI -desde 2012 fusionados bajo el nombre de Arran- difundieron durante años pegatinas y carteles en los que se consideraba a la policía de la Generalitat como«fuerzas de ocupación», el mismo término que el independentismo siempre atribuyó a la Guardia Civil y la Policía Nacional.
La irrupción en 2012 de la CUP en elParlament con tres diputados frenó la divulgación de propaganda, pero no el conflicto con los Mossos. El portavoz de los anticapitalistas durante esa legislatura, David Fernàndez, personificó desde ese noviembre la denuncia continua a un cuerpo que, además, acumuló algunos de los más graves ejemplos de mala praxis policial de su historia. Los casos Quintana y Benítez sirvieron para echar combustible a una guerra nada silenciada entre la CUP y la policía.
En noviembre de 2012 Ester Quintana perdió el ojo izquierdo tras ser alcanzada por un proyectil policial al finalizar los incidentes que se vivieron en el centro de Barcelona durante una jornada de huelga general. Los Mossos negaron ser los responsables y el entonces conseller d'Interior, FelipPuig, llegó a ofrecer seis versiones distintas de lo ocurrido. La CUP convirtió la investigación en uno de sus 'casus belli'. Una de las comparecencias de Puig en el Parlament para explicar lo sucedido es recordada por las palabras con las que le interpeló David Fernàndez: «Este país tiene un problema y ese problema se llama Brigada Móvil -como se conoce a la unidad antidisturbios-». El año pasado los Mossos admitieron que Quintana perdió el ojo por el disparo de uno de sus agentes.
La muerte de Juan Andrés Benítez en 2013 tras ser reducido a la fuerza por seis Mossos sigue siendo, todavía, motivo de conflicto. La CUP acusa a Interior de proteger a los agentes que fueron condenados al no expedientarles. Los anticapitalistas reclaman ahora que se publiquen todos los expedientes abiertos a agentes del cuerpo.
La detención ayer de la alcaldesa de Berga, Montse Venturós, no ha sido la única acción policial que ha puesto en riesgo los frágiles acuerdos del Govern con la CUP. En octubre del año pasado los anticapitalistas anularon una reunión con Junts pel Sí tras las detenciones de anarquistas durante la segunda fase de la 'Operación Pandora', posteriormente archivada. Como ahora con los presupuestos, la actuación policial hizo entonces que la CUP arriesgara las negociaciones para elaborar la resolución por la que el Parlament instó a iniciar la «desconexión con España».
http://www.elmundo.es/cataluna/2016/11/04/581cf3b246163f99268b4602.html

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