miércoles, 25 de enero de 2017

LOS ÚLTIMOS NO ASCIENDEN ¿QUIÉN SE ATREVERÁ A SER EL ÚLTIMO?

A día de la fecha seguimos sin conocer qué nos traerá el futuro Real Decreto de plantillas en el que la mayoría de los oficiales tienen puesta su mirada como la herramienta que puede solucionar algunas de las disfunciones que genera el proceso de integración de escalas de oficiales.

LOS  ÚLTIMOS  NO  ASCIENDEN  ¿QUIÉN SE ATREVERÁ A SER EL ÚLTIMO?



Respecto a la Escala de Oficiales que en julio entrará en proceso de extinción podemos describir tres situaciones. Unos que obtendrán un beneficio inmediato, otros que ni les beneficiará ni les perjudicará y otros que saldrán perjudicados respecto a la situación presente, pero en esta escala debe quedarles claro a “los últimos” que tendrán muy difícil ascender a Comandante y a Teniente Coronel. Nos explicamos:

Actualmente en la que será Escala de Oficiales de la Ley 42/1999 existen 102 empleos por encima del de Capitán que definen la posibilidad de ascenso de los capitanes. Con la aplicación de la nueva Ley 29/2014 esos empleos superiores serán 180, lo que supondrá un inmediato beneficio para algunos capitanes. 

 Pero ese número de 180 se va reduciendo progresivamente hasta el 50%, (aplicación de la disposición transitoria novena) hasta quedar en 90 empleos por encima del de Capitán.  

Hoy hay 102, y a medio plazo quedarán en 90, reduciéndose en 12, con lo que habrá oficiales que pese a quedarse en una escala a extinguir se vean perjudicados, viendo como se han reducido los empleos superiores a los que podían optar.  

Por eso el número de partida, en lugar de 180 debería ser como mínimo de 204, para que cuando se aplicase el 50% quedasen un mínimo de 102 empleos como hay ahora. 

No hay que olvidar que la Ley dice que habrá “al menos” 180 por lo que el Legislador permite un número superior

.
Pero eso no es todo. El último párrafo de la disposición transitoria novena establece “Los excedentes que se produzcan en los empleos de Teniente Coronel y Comandante a los que se refiere el párrafo anterior, como consecuencia de la aplicación de los porcentajes establecidos en el mismo (hasta el 50%), y los que se produzcan cuando el número de capitanes que permanezcan en la escala a extinguir sea inferior al existente en los empleos inmediatos superiores, pasarán directamente a integrar las plantillas de la nueva escala de oficiales...”

Cuando se aplique la reducción del 50% por existir menos de 200 capitanes solo quedarán 90 empleos por encima del de Capitán. Pero al aplicar el último inciso de la disposición transitoria novena, la realidad es que ese número de 90 empleos no se mantiene hasta la total extinción de capitanes, sino que cuando el número de capitanes baje de 90 el de Tenientes Coroneles y Comandantes bajarán en la misma cantidad, lo que reduce exponencialmente las posibilidades de ascenso de los que ocupen los últimos puestos en el escalafón de la Escala de Oficiales de la Ley 42/1999. 

El problema es que siempre habrá quienes sean lo últimos porque si los que ahora lo son se integran en la nueva escala para evitar esta situación, quienes estaban delante pasarán a ser los últimos, y así sucesivamente. ¿Qué tenientes se atreverán a quedar en la Escala de Oficiales a extinguir y ser los últimos del escalafón? 

Que no se incremente el número de empleos en la EO de la Ley 42/1999 hasta un mínimo de 204 y se corrija el último párrafo de la disposición transitoria novena para garantizar un mínimo en la escala hasta su total extinción podrá provocar una integración masiva de los tenientes en la nueva escala.

Esta situación agravará el colapso que se prevé en la nueva Escala de Oficiales que únicamente puede ser salvado mediante un notable incremento de plantilla en esa escala, particularmente en los empleos de Capitán, Comandante y Teniente Coronel.

¿Hay margen para ese incremento? Por supuesto que sí. Es una imperiosa necesidad para una correcta gestión de las unidades, teniendo en cuenta el despliegue territorial, incremento de competencias y especialización que se ha ido asumiendo en los últimos años así como la necesidad de garantizar el descanso y aplicación de la normativa de Jornada y Horarios a todos los niveles. De esta situación da cuenta el catálogo de puestos de trabajo de la Policía Nacional. 

Depende de nuestros generales, de nuestro director y de la voluntad política de nuestro Ministro del Interior que esta situación se solucione, aunque el incremento que contenga el Real Decreto sea repartido entre sus cuatro años de vigencia o diferido a los dos últimos. Si hay voluntad SE PUEDE. Si no se hace es sencillamente porque no se quiere, porque se han acostumbrado a que los guardias civiles estemos siempre en el vagón de cola, tragando el polvo que levantan los compañeros de la Policía.

La Unión de Oficiales (UO) va a ser incesante y no va a parar de plantear esta problemática hasta que se solucione y se trate a la Guardia Civil como se merece.
Madrid, 25 de enero de 2017

http://www.unionoficiales.org/index.php?mod=noticias&noticia=2686

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