sábado, 25 de febrero de 2017

Policía y Guardia Civil

Si en nuestra sociedad hay algunas personas que merecen nuestro aprecio, respeto y admiración, sin duda alguna, son aquellas que cada día se juegan su vida por la seguridad y el bienestar de los demás. 


Juan Cardona
Doctor en Derecho

Me estoy refiriendo, especialmente, a las personas que forman parte de los Cuerpos de la Policía y de la Guardia Civil, así como también de otros como los bomberos, los guardias rurales, los miembros de la Fuerzas Armadas y de vigilancia marítima, que ayudan en las catástrofes de terremotos, incendios, inundaciones, etc. 

Cada día, cuando empiezan su jornada, tales servidores públicos no saben a qué situaciones peligrosas concretas van a enfrentarse. 

Nuestra sociedad está llena de delincuentes de todo tipo y condición, terroristas, traficantes de drogas y de personas, explotadores, sinvergüenzas, personas que llevan el mal en su interior, simplemente por el gusto de jorobar a los demás, sin respeto alguno por sus congéneres que habitan en este mundo. 

Diariamente se llenan los periódicos y medios audiovisuales de noticias que se pregonan públicamente sobre delitos y actos infames, como una carrera de obstáculos a la convivencia pacífica, -como si dijéramos: “A ver quién se afana por superar al sujeto competidor en ocasionar daños y maldades”-. 

Miles de delitos por violaciones, mujeres asesinadas o agredidas en manos de sus cónyuges o parejas sentimentales, tráfico de drogas y estupefacientes, robos con violencia, atracos a bancos y comercios, personas desaparecidas o secuestradas, peleas, corruptos por doquier, etc. 

La policía no da abasto en detenciones e investigaciones criminales. Son, en definitiva, los héroes de nuestra sociedad que cada día se juegan su vida por un simple sueldo y cuatro medallas que se les imponen, en algunas ocasiones post mortem, para agradecer sus servicios. 

Pero ello no es suficiente para recompensar sus trabajos, pues todos recordamos las palizas y actos vandálicos que algunos miembros de tales Cuerpos de seguridad han sufrido en algunas regiones de España, que no aceptan su presencia por cuestiones de tipo político, que a ellos ni les va ni les viene, donde cumplen estrictamente su función de servidores públicos con arreglo a sus obligaciones y deberes legales. Incluso algunos han perdido sus vidas, como los recientes asesinatos de dos guardias rurales que cumplían con su misión de vigilancia.
Hobbes dijo que el hombre era como un lobo con relación a sus semejantes (homo homini lupus). Tenía dicho filósofo un concepto nada favorable del hombre y la sociedad en que vive. Algunos políticos, sociólogos y filósofos han intentado poner orden y concierto a nuestra sociedad con fórmulas de organización política para solucionar cívicamente, en lo posible, los problemas de nuestra convivencia.

 Pero, incluso con todos los esfuerzos que se han intentado a lo largo de la historia, no se ha llegado a conseguir, por muchas propuestas éticas y de regulación legislativa, una sociedad pacífica permanente y lo suficientemente ordenada para poder prescindir de las Fuerzas de seguridad y de la Policía que, significativamente, celebra su día patronal el día de los santos ángeles custodios.
En esta vida existe el bien y el mal, cuyos conceptos abstractos se concretan en lo bueno y lo malo de los hechos que la gente tiene experiencia diaria en la sociedad en que vive.

 Existen esos ángeles custodios que se configuran realmente en los miembros de la Policía y la Guardia Civil, que nos guardan de los diablos humanos que cada día hacen de las suyas amargando la vida a sus semejantes, cuales pérfidos delincuentes y descarriados. 

Se hace necesario insistir en que el Estado, como garante del Derecho y de la paz social, debe otorgar todo lo que precise la Policía y Guardia Civil, con el suficiente presupuesto público que conlleve una buena dotación de medios para su importante y necesaria labor, y una paga suficiente para que puedan vivir dignamente. A este respecto, se ha publicado la noticia de que en algunos destinos los policías no pueden pagarse siquiera el arrendamiento de una vivienda, donde los alquileres están por las nubes; sin que los políticos, que ostentan el poder y son quienes fijan los impuestos y administran los presupuestos públicos, pongan remedio alguno a tan precaria situación. 

Así que no se puede completar, en lugares tales como Ibiza, la plantilla de la Policía para cumplir con suficientes garantías y con la total seguridad que exige la sociedad, al no poder pagar con su sueldo una vivienda digna para ellos y sus familias.

En definitiva, mientras tengamos los niveles de delincuencia que se manejan en nuestro país, no pueden bajarse las defensas de la sociedad mediante los Cuerpos de la Policía y la Guardia Civil, cuyos miembros deben estar bien remunerados y ser respetados por todos, ya que ellos son los verdaderos guardianes que se juegan cada día su vida a pie de calle para poder defender nuestras vidas y nuestro bienestar.
¿Cuándo podremos eliminar el Código Penal y las cárceles, como algunos optimistas pretenden? Creo que falta mucho tiempo para conseguir tal utopía. 

El balance de criminalidad correspondiente al año 2016, presentado el pasado día 14 de febrero por el ministro del Interior, indica que en ese año se registraron en España un total de 2.011.586 infracciones penales.
Falta todavía mucha educación y formación cívica para que las personas alcancen conciencia plena de que es mejor convivir en paz, que no armando violencia y delincuencia en nuestra sociedad. Alguien dijo que el hombre ha pasado de la era de los animales a la era de los dioses, pero se ha equivocado, pues los dioses no existen tal como ese autor se los ha imaginado. 

Es cierto que, al indagar en los inicios de nuestra existencia, podemos dar gracias a nuestros congéneres que, a lo largo de los siglos, han conseguido pasar de la fuerza bruta de los hombres primitivos, cuales animales en estado salvaje, hasta alcanzar un cierto grado de sensatez y respeto mínimo de unos con otros. 

De todas formas, mientras no consigamos la utopía, que algunos han intentado, de conseguir un mundo lleno de paz celestial para todos, lo que resulta algo harto difícil por no decir imposible de conseguir en esta tierra, no podemos quedarnos sin los medios de defensa de que dispone la sociedad actual. Mientras, tendremos que conformarnos con que la Policía y la Guardia Civil pongan cierto orden en nuestra complicada sociedad, sin descuidar tampoco los medios para que pueda aplicarse la Justicia con eficacia y seguridad jurídica. 

Últimamente, los profesionales de la Administración de Justicia se quejan, entre otras cosas, del desbarajuste del sistema informático LexNET, implantado en los Juzgados, que no llega a funcionar, sin que el Ministerio de Justicia ponga, de una vez, remedio a tal incongruencia. 
Repito, mi más profundo agradecimiento y respeto por la importante labor de la Policía y Guardia Civil. Y que Dios ampare a tales ángeles custodios, ya que como decía un humorista: “Existen políticos y predicadores de la utopía y la ética, pero… ¿Hay alguien más?”

http://www.elimparcial.es/noticia/174920/opinion/policia-y-guardia-civil.html

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