jueves, 25 de mayo de 2017

"¿Qué hago yo aquí? ¿Soy un policía o un erasmus?"

El escaso plus de territorialidad, 54 euros, que reciben los agentes del Cuerpo Nacional de Policía desplazados en Cataluña y el elevado coste de la vida en algunos lugares como Barcelona han significado que muchos de los policías tengan incluso que compartir piso. 
"¿Somos policías o erasmus?", se pregunta Antonio Granados Jiménez, portavoz del SUP en Cataluña
Dos policías nacionales en su puesto de control de pasaportes.



Las largas colas de pasajeros producidas en el aeropuerto del Prat por el control de pasaportes han servido para evidenciar la alarmante falta de personal que sufre el CNP (Cuerpo Nacional de Policía), en Cataluña. 
A la hora de elegir destino, todos los agentes evitan elegir esta comunidad autónoma por su escaso plus de territorialidad y por su elevado coste de vida. 
La realidad es que el 'bonus' que recibe el policía por desplazarse a Cataluña es de tan sólo 53 euros. Cierto es que este cuerpo tiene menos 'peso' por la existencia de los Mossos D'Esquadra, pero también es cierto que esta situación no sucede en comunidades como el País Vasco o como Navarra donde también conviven con otros cuerpos potentes como la Ertzaintza o la Policía Foral de Navarra, respectivamente. 
De hecho, en estas regiones el plus de territorialidad esta en 684 euros, según el SUP (Sindicato Unificado de Policía) de Cataluña. O lo que es lo mismo, un agente del CNP en el País Vasco y Navarra cobra trece veces más en concepto de plus de territorialidad que otro de Cataluña. 
"¿Qué hago yo aquí? ¿Soy un policía o un erasmus?", se pregunta Antonio Granados Jiménez, portavoz del SUP en Cataluña. En este sentido, Granados denuncia que las pésimas condiciones laborales que vive un agente destinado en Cataluña, sobre todo en Barcelona, ha significado incluso que alguno de ellos tenga que compartir piso para llegar a final de mes. 
"Somos profesionales, no estudiantes. No es normal que un policía tenga que compartir piso o que no consiga traer a la familia consigo porque no la pueda mantener", explica el portavoz del SUP en Cataluña. 
Además del escaso plus de territorialidad, el elevado coste de vida de algunas ciudades de Cataluña como Barcelona, ha supuesto que algunos policías destinados de manera forzosa a su destino hayan tenido que pedir ayuda económica a sus familiares. "Los que vienen aquí lo hacen obligados... están dos años y luego se van. Hay muy pocos voluntarios", afirma Granados.
De todos modos, Granados denuncia que esta situación no es nueva y que son muchas las quejas que han registrado en este sentido: "La falta de personal es una queja histórica del cuerpo, pero hasta ahora nadie ha atendido nuestras peticiones". 
Tal vez, sea ahora que los pasajeros se agolpan en el control de pasaportes del aeropuerto del Prat cuando sus suplicas sean escuchadas. "La realidad es que esta situación ha conseguido visibilizar nuestro problema porque hasta ahora parecía que no afectaba a nadie", espeta el portavoz del SUP en Cataluña. 
Forzados y sin aprendizaje
Las aglomeraciones en los controles de pasaporte comenzaron a producirse después de que el 7 de abril entrara en vigor que obligaba a los pasajeros europeos a mostrar el DNI o pasaporte a los agentes de las fronteras al entrar y salir del espacio Schengen, documentación que se comprueba por vía telemática. 
El incremento de los controles de entrada y salida en los aeropuertos forman parte de las medidas antiterroristas puestas en marcha en los distintos países europeos.
Como solución provisional a los atascos formados en el control de pasaportes del aeropuerto del Prat, el jefe superior de la Policía Nacional en Cataluña, Sebastián Trapote, ha decidido trasladar a 30 compañeros de la comisaría de Cornellá a estos puestos técnicos. 
Pero esta medida tampoco ha convencido a los sindicatos policiales ni a los propios implicados. "En vez de buscar voluntarios primero, han decidido enviar a 30 compañeros sin previo aviso a un puesto que requiere de un aprendizaje previo para poder desarrollar su labor", se queja Granados. Además, según el portavoz la Dirección no ha tenido en cuenta las investigaciones que estos agentes podrían tener abiertas en su comisaría ni sus necesidades familiares al cambiarles de destino. 
AENA no quiere saber nada
El problema que vive el Prat no es un caso aislado dentro del territorio nacional. De hecho, hay otros aeropuertos de gran afluencia como el de Adolfo Suárez o como el de Ibiza que también sufren las largas locales de pasajeros en el control de pasaportes. 
"En Madrid ha aumentado un 20% el número de vuelos y sin embargo la plantilla de Policía Nacional ha descendido hasta un 10%", afirma Ramón Cossío, portavoz del SUP. Además de aumentar el número de vuelos, éstos se han concentrado en ciertas horas punta y agrava el problema inicial. "Ya le hemos dicho a AENA y a las compañías que deben de espaciar más las llegadas porque no damos abasto, pero nos dicen que no es su problema", afirma Granados. "Las horas entre las 07.00 horas y las 09.00 horas de la mañana son criminales", reconoce Cossío.
Para poder prestar un buen servicio el SUP calcula que necesitaría aumentar su plantilla en estos puestos técnicos entre un 30% y un 40%, en aeropuertos donde el flujo y el tránsito de pasajeros es alto como en Madrid, Barcelona o Ibiza. 
Desde la Dirección les han prometido que tomarán medidas en el asunto, pero lo cierto es que falta poco más de una semana para que de entrada junio y con él las vacaciones de muchos españoles. Por este motivo, los meses de junio, julio y agosto se presentan como el termómetro perfecto para calibrar la magnitud del problema y la eficacia de las soluciones tomadas. 

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