martes, 6 de junio de 2017

En el punto de mira

NO son lo que eran. Las múltiples filtraciones están minando el prestigio de dos instituciones que concitaban el respeto unánime, la UCO y la UDEF, las unidades de la Guardia Civil y la Policía Nacional que investigan los delitos de corrupción y, en el caso de UDEF, los monetarios y fiscales.


PILAR CERNUDA


Nunca sus informes han sido cuestionados, cada vez que señalaban a un personaje público automáticamente se consideraba sospechoso porque tanto los miembros de la UCO como de la UDEF acertaban en sus pronósticos, eran rigurosos en sus investigaciones. Cuando Susanna Griso preguntó a Jordi Pujol por el informe de la UDEF que afirmaba que había realizado operaciones sospechosas, el ex presidente de la Generalitat respondió con un airado “¿Qué coño es eso de la UDEF?” tratando de descalificar a la guardia civil, y nadie dudó que la periodista sabía perfectamente por qué preguntaba, había “material” sobre el que investigar. Hoy, la guerra entre fiscales y el probable afán de protagonismo de algunos miembros de esas dos unidades, han puesto en entredicho su trabajo. 

Dos personalidades públicas de renombre aunque no están en política, el exministro Manuel Pimentel y el empresario y marido de Cospedal, Ignacio López del Hierro, han anunciado su intención de presentar querellas por difamación e injurias cuando se ha publicado un informe de la UCO que les señala como socios de Jordi Pujol Ferrusola en una de sus múltiples operaciones presuntamente delictivas. Y, al contrario de lo que habría ocurrido hace apenas unos meses cuando nadie habría dudado de los datos de ese informe, hoy se pone en cuestión que la Guardia Civil haya actuado con la obligada precisión. Ha fallado estrepitosamente en una de sus funciones: mantener el secreto de sus investigaciones.

El ministro Zoido y sus colaboradores están obligados a actuar con la máxima contundencia por varias razones. La primera, porque los españoles necesitan referentes de limpieza, de profesionalidad, y no pueden dudar del trabajo de dos cuerpos esenciales para luchar contra la corrupción y colaborar con la justicia, como son la policía y la guardia civil. Segundo, porque las filtraciones periodísticas –siempre interesadas, siempre– destrozan biografías de hombres y mujeres que pierden su honorabilidad mientras los tribunales no sentencian; y las sentencias pueden tardan años.

 La lucha política no puede jugarse en el terreno de las investigaciones contra la corrupción y sin embargo es lo que hoy ocurre. Con algunos guardias civiles y policías

http://www.elcorreogallego.es/opinion/firmas/ecg/pilar-cernuda-punto-mira/idEdicion-2017-06-06/idNoticia-1059087/

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