martes, 31 de octubre de 2017

El DNI catalán era la tarjeta médica

La tarjeta sanitaria de cada ciudadano catalán iba a ser el DNI de la nueva república y la aplicación encriptada Signal ha sido, durante los meses finales del procés, el cauce de comunicación secreto entre los principales promotores de lafrustrada independencia
Antoni Tamayo con su DNI de Els Paisos Catalans, mientras esperaba a...


La Guardia Civil va juntando las piezas del puzzle conforme avanza en su investigación del Estado paralelo que iba construyendo la cúpula de la ya defenestrada Generalitat de Carles Puigdemont.
Los agentes creen, según fuentes de la investigación a las que ha tenido acceso este diario, que el Documento Nacional de Identidad de los ciudadanos de la nueva república iba a ser la tarjeta sanitaria catalana, ya en poder actualmente de cada uno de sus titulares.
En su peculiar huida hacia delante, los secesionistas constataron la imposibilidad de fabricar y entregar documentos de identidad a todos los naturales catalanes de nuevo cuño. Para ello, los sistemas informáticos que se iban preparando para el primer día de la secesión asumían la tarjeta sanitaria como DNI automático, dado que su banda magnética ya contiene los datos básicos.
Junto a esto, los investigadores intentaron desde un principio acceder al cauce de comunicación de las personas y nodos clave del entramado independentista, dado que se asume que los canales legales -por ejemplo, las radiofrecuencias de los Mossos d'Esquadra- no iban a ser utilizados para actividades que pudieran desembocar luego en responsabilidades penales.
Así, desde un primer momento, se constató que la aplicación de mensajería encriptada Signal era la utilizada por los funcionarios y/o activistas designados para construir el Estado catalán desde abajo. La Guardia Civil sabía ya que ésta sería la vía. Pese a la pasividad política de Madrid ante la construcción de estructuras de Estado paralelas, la Benemérita no dejó de observar y documentar durante los últimos meses todos los movimientos de los elementos más sediciosos de la Administración catalana, casi todos ellos vinculados a ERC, dado que los del PDeCAT fueron dando un paso atrás conforme la ruptura prevista se iba acercando, según fuentes de las pesquisas.
Constataron de esta manera que la Generalitat intentó muy seriamente que la votación del 1-O pudiera realizarse íntegramente por vía telemática y registraron que el propio president Puigdemont mantuvo reuniones en este sentido hasta los últimos días del mes de agosto. Según los datos de la Guardia Civil, hacia el 10 de septiembre, Puigdemont fue informado por quienes lideraban el proyecto de que sería imposible, de que no había tiempo material para que se pudiera votar por internet, sorteando así la previsible prohibición del referéndum por parte del Gobierno central.
La labor de la Guardia Civil en este aspecto está siendo, no obstante, la de escudriñar cada uno de los contratos suscritos por la Generalitat durante los últimos meses antes de la declaración efectiva de independencia, sobre todo aquellos que incluyeran trabajos vinculados al ámbito tecnológico. Se asume que, junto a las labores que legalmente se realizaban y constaban en los pliegos, algunas empresas estarían en realidad haciendo bajo cuerda trabajos y soportes ya para la independencia.
La estrategia, en definitiva, es ir contrato por contrato e interrogar a los trabajadores que iban realizando cada una de estas labores, para así destapar las estructuras paralelas generadas por el Govern en su carrera hacia la secesión. Los investigadores señalan, además, la particularidad de que la Generalitat licitó en las semanas previas al 1-O una gran cantidad de nuevos contratos, probablemente para este tipo de trabajos. El papel ahí del Centre de Telecomunicacions i Tecnologies de la Informació (CTTI) fue absolutamente determinante, según las primeras pesquisas.

http://www.elmundo.es/espana/2017/10/31/59f78bcbe5fdeab46f8b45cf.html

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