lunes, 9 de octubre de 2017

Mozos…', ¡a la cuadra

Los mozos de cuadra son respetables profesionales que se encargan del cuidado, aseo y alimentación de los nobles caballos. Gentes que desempeñan su labor con esmero y cariño, nada que ver con 'los mozos' a los que me dirijo. La aclaración, por el "si acaso".
Tres Mossos en una calle de Barcelona


'Los mozos' a los que me refiero son algunos de los integrantes de la policía autónoma catalana, en mala hora autónoma. Esos que desobedecieron el mandato de una juez del TSJC, los mismos que cometieron presunta sedición, impidiendo a Policía Nacional y Guardia Civil el cumplimento de una orden judicial; los mismos cobardes, no otros, que de modo vergonzoso e intolerable se enfrentaron a sus compañeros, poniéndose de parte de los delincuentes y poniendo también en peligro la integridad física de quien hacía lo que ellos estaban obligados a hacer y no hacían; los mismos miserables que traicionaron al Estado de Derecho, a quien se deben; los mismos impresentables, no otros, que se pasaron por el forro de los cojones, o por el, llamémosle, 'arco de la vergüenza' -en el caso de ellas-, su juramento de lealtad a La Constitución, a España, a Cataluña, y a los catalanes, sí, ¡a los catalanes! , a esa mayoría de catalanes, bien nacidos y bien criados, que no piensan ni sienten como los golpistas excluyentes y xenófobos a quien otros lamen sus sucios culos.
Me faltan permisos para poder poner aquí toda la serie de adjetivos descalificativos, borderíos, imprecaciones, barbaridades y obscenidades que tengo en mente para describir lo que me hicieron sentir esos infames chaqueteros sin honra ni pudor, sin ética ni honor. Me resulta aún difícil asumir la irónica desfachatez con la que algunos de esos presuntos 'guardianes de la Ley' ignoraron la más básica de las normas que define y enaltece al Cuerpo al que pertenecen: el cumplimiento del deber. Me abochorna la apestosa hipocresía de los que, con uniforme, dieron la espalda al ordenamiento jurídico que nos permite vivir en libertad. Me descompone las tripas el ninguneo a mi país, España, el menosprecio a los cuarenta y cuatro millones de personas que no pensamos como los dos millones restantes, el recochineo de sus lamentables sonrisas mientras informaban a los delincuentes independentistas, el 'coraje' con el que empujaban a guardias civiles y policías nacionales, y las hediondas lágrimas con las que algunos se abrazaban a los golpistas… ¡me dais más que asco, canallas!
Suponíamos que eran policías, creíamos que velaban por la Ley y La Constitución, presumíamos que estaban allí para defender los derechos que la democracia nos otorga a todos, dábamos por hecho que el cumplimiento de su deber estaría por encima de la política y de las majaderías de unos dirigentes enloquecidos… pues no: ni una cosa, ni la otra, ni la siguiente, ni tampoco la que viene después. Lo que muchos de los Mozos, con su jefe Trapero al frente, protagonizaron el pasado día uno fue un escándalo intolerable, una deslegitimación del Cuerpo policial como tal, una traición abyecta que no admite ni un minuto de espera para ser respondida con la máxima contundencia y determinación y, una vez más, ¡no se ha hecho nada! ¡Es que no lo puedo creer, no puedo dar crédito a la irritante, y peligrosísima, tibieza de Rajoy!, ¿Pero, qué le pasa a este buen hombre? ¡Ya está bien, coño, ya está bien! ¡Haga algo contra esa panda de piratas políticos y sus esbirros, que para eso le pagamos!
Los Mozos golpistas que incumplieron el mandato judicial denigraron su profesión y despreciaron a sus compañeros, que ofendieron a los catalanes no independentistas y escupieron sobre las leyes democráticas que nos amparan a todos, que afrentaron la libertad de la mayoría y, además, se deshonraron, al perjurar sobre la promesa de lealtad a las Instituciones que hubieron de hacer cuando se alistaron en la Policía. Por todo ello, esos mozalbetes de tres al cuarto, esos fantoches soberbios y prepotentes, esos, repito, traidores, no pertenecen a ninguna 'escuadra', pertenecen a donde debieran estar: a una cuadra. Es allí donde deberían esperar juicio y sentencia que, sería de desear, los colocase en el lugar que les corresponde: muy por debajo de los más ruines niveles de la miseria ¡'Mozos' traidores, a la cuadra!
http://www.diariodejerez.es/jerez/Mozos-cuadra_0_1180082575.html

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