lunes, 20 de noviembre de 2017

¡Intolerable!

Es intolerable. Sencillamente intolerable. Que un policía nacional o un agente de la Guardia Civil cobren una media de setecientos euros mensuales menos que sus compañeros mozos o ertzainas constituye un atentado contra la justicia de todo punto intolerable.

Isabel San SebastiánArticulista de Opinión

 No menos intolerable resulta ser el hecho de que ese sueldo, ya de por sí inferior, se componga, en el caso de los cuerpos nacionales, de múltiples complementos inválidos a efectos de calcular la pensión. Es decir; que nuestros policías y guardias civiles estén abocados a percibir jubilaciones de miseria mientras sus compañeros de las fuerzas autonómicas disfrutan de retiros más que dignos. 
¡Intolerable! Tanto más intolerable cuanto que son ellos, los integrantes de la Policía Nacional y del benemérito Cuerpo de la Guardia Civil, quienes sacan las castañas del fuego a esta España ingrata en cuanto vienen mal dadas. 
Lo constatamos en la larga lucha contra el terrorismo de ETA, donde Guardia Civil y Policía Nacional, por ese orden, pagaron un tributo en sangre infinitamente superior al que recayó sobre la Ertzantza
Lo acabamos de ver con motivo del golpe de Estado perpetrado en Cataluña con la complicidad o en el mejor de los casos indiferencia del cuerpo mandado por el «major» Trapero. ¿Quién acudió al rescate de la democracia? La Policía Nacional y la Guardia Civil. ¿Qué protección solicitaron los jueces y fiscales catalanes amenazados por ciertas turbas independentistas? La de la Guardia Civil y la Policía Nacional. 
Porque, a diferencia de otras, ambas fuerzas de seguridad son sinónimo de fiabilidad, disciplina y valor, incluso cuando las maltratan. ¿Cómo no van a exigir en la calle y en los despachos que se ponga fin de inmediato a la discriminación salarial que sufren?
Todos los presidentes y ministros del Interior que han pasado por el Gobierno les han prometido incluir en los presupuestos la equiparación que con toda razón demandan y ninguno hasta la fecha ha cumplido. 
El último en hacerlo fue Mariano Rajoy, en 2009, durante su intervención en un programa de televisión: «Yo me comprometo a que Policía y Guardia Civil tendrán los mismos sueldos que las policías autonómicas; exactamente los mismos. Figura en mi programa electoral y, por tanto, si llego al Gobierno, lo haré». 
Han pasado una legislatura y media sin que ese «lo haré» se haya traducido en hechos. De nuevo los policías y guardias civiles han pagado el pato de las sucesivas crisis, mientras nuestros impuestos sufragaban el coste de la «construcción nacional» emprendida en el País Vasco y Cataluña con sendos cuerpos policiales magníficamente retribuidos, entre otras instituciones llamadas a gestionar los estados independientes que anhela el separatismo. Doblemente intolerable.
«No hay fondos», dicen. Hay fondos para mantener en la Comunidad Autónoma Vasca un régimen fiscal arcaico, insolidario con el resto de España y basado en burdos privilegios, merced al cual un maestro de primaria, por ejemplo, gana un treinta por ciento más que otro cuyo puesto de trabajo esté en Asturias. Ha habido fondos, en plena catástrofe económica y financiera, para enviar 70.000 millones a una Cataluña oficialmente quebrada que, sin embargo, seguía invirtiendo ingentes cantidades de dinero en promover su aventura rupturista. Fondos hay y ha habido siempre; es cuestión de prioridades. 
Lo que falta es voluntad política. Ciudadanos ha exigido que en los próximos presupuestos se contemple en términos contantes y sonantes la liquidación de esta afrenta. Zoido ha empeñado su palabra en hacerlo. Ojalá en esta ocasión sea cierto. Porque castigar la lealtad y premiar al chantajista no solo es miserable, sino muy peligroso. Intolerable y suicida.

http://www.abc.es/opinion/abci-intolerable-201711201206_noticia.html

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