martes, 21 de noviembre de 2017

Para miles de guardias civiles ETA fue una obsesión

Manuel Sánchez y Lorenzo Silva, coautores de "Sangre, sudor y paz"
El coronel jefe de la Unidad Central Operativa (UCO), manuel Sánchez, y el escritor Lorenzo Silva recogen en un libro suscrito junto a Gonzalo Arluce el papel de la Guardia Civil frente a ETA.





¿Por qué se produjo el final del terrorismo de ETA? ¿Cuál es la tesis que se defiende en el libro?
Lorenzo Silva.- Yo no sé si este es un libro de tesis pero la narración lo que refleja es la respuesta del Estado frente a la amenaza terrorista a través de una institución del Estado que resulta clave: la Guardia Civil. Clave en un doble sentido. Por un lado porque es la institución que pone más víctimas porque son 215 guardias civiles asesinados de un total de más de 800 víctimas, de 3.000 atentados más de la quinta parte dirigidas contra sus instalaciones. Por otra parte, dentro de la acción del Estado para neutralizar a ETA, sin negar el papel a otros factores, no hay nadie que pueda exhibir una hoja de servicios como la Guardia Civil. No hay nadie que haya sido tan eficaz contra ETA como la Guardia Civil. Y eso a partir de un momento inicial de absoluto desconcierto por el surgimiento de una amenaza terrorista con una organización profesionalizada, muy potente y con mucho respaldo social que resulta muy difícil doblegar. Hubo momentos en los que parecía que no había salida, que el túnel era infinito. Entre el principio y el final de la lucha contra ETA lo más importante es el sudor que resume el esfuerzo realizado para derrotar policialmente a la organización.
 ¿Es un libro escrito por guardias civiles para guardias civiles?
Manuel Sánchez.- No. Es un libro escrito por guardias civiles para cualquier ciudadano que tenga una inquietud por conocer una página de España que condicionó la vida de país durante décadas. No había un sólo día del Telediario en el que no se hablara de ETA. Condicionó la vida de todos los españoles durante décadas. La gente joven no sabe qué fue ETA y alguno te pregunta si todavía queda algún etarra. Todas las respuestas están aquí. Para miles de guardias civiles ETA fue una obsesión.
¿Qué añade este libro a la definición del relato del terrorismo y cómo debe escribirse ese relato?
Lorenzo Silva.- El relato tiene un doble anclaje; ético y estético. Desde ambos anclajes, la respuesta es la misma. La primera exigencia es la integridad y la segunda la complejidad. El relato que prescinda de ambos será desleal, inmoral y antiestético. Hemos intentado hacer una contribución desde la mirada de los guardias civiles y sus familias como agentes y víctimas de ETA construir un relato que íntegro y complejo. He contado con una información que no tenía ningún etarra porque el etarra se hacía cargo de su parcela, de estancias estancas en una organización clandestina, pero la Guardia Civil tenía la obligación de ensamblar esos compartimientos estancos y lograr una pintura completa.
 El 7 de junio de 2018 se cumple el 50 aniversario del guardia civil José Antonio Pardines en el primer atentado de ETA y hubo años en los que fueron asesinados hasta 30 agentes, ¿por qué se tardó tanto en mejorar la efectividad de la Guardia Civil frente a ETA?
Manuel Sánchez.- Lo primero que fallaba era el propio Estado. España era un país que estaba manga por hombro en el final del franquismo en los años de plomo de los 80. Eso se reflejaba en todas las instituciones del Estado. En la Guardia Civil pero que en otras porque Franco no trató bien a la Guardia Civil. Veníamos de una época en la que había problemas tan gordos que matar guardias no era un problema. Los guardias civiles en el País Vasco eran números, en el sentido más cruel de la palabra números. Fallaba todo. Sólo a partir de 1983 con el plan ZEN, con 7 u 8 años de democracia, cuando se mejora la efectividad frente a ETA.
¿La Guardia Civil arrastra el sambenito de ser la policía más pegada al franquismo, ¿fue una policía franquista?
Lorenzo Silva.- No. La Guardia Civil fue utilizada por el régimen franquista a su conveniencia. En dos momentos especialmente. En los años 40-50 en la lucha contra el maquis que era una amenaza armada y allí también murieron guardias como moscas y en la lucha contra ETA también se les envió como carne de cañón. Me ha llamado esa identificación porque está acreditado que Franco quiso eliminar a la Guardia Civil tras la guerra porque su comportamiento no fue proclive al alzamiento. Al revés, su papel en Madrid, Barcelona, Valencia o Bilbao fue clave para que el golpe fracasara.
El libro plantea de principio que evitará regodearse en los errores de la lucha contra ETA pero llama la atención que los GAL ocupa un espacio menor, ¿por qué?
Lorenzo Silva.- En la dictadura hay una respuesta torpe, ciega y desproporcionada del Estado con medidas que dan legitimidad a ETA como los estados de excepción. En segundo lugar se recogen los maltratos policiales que se producen en cualquier cuerpo policial y más en las luchas antirreroristas y están reseñados los casos recogidos por la Justicia. La existencia de denuncias falsas está documentada, formaba parte de una estrategia terrorista, no es una especulación. El tercer aspecto fueron los GAL y hubo una investigación tan exhaustiva que llevó a un general de la Guardia Civil a prisión y esto es algo que no ha pasado en el Reino Unido aunque la lucha contra el IRA tiene páginas oscurísimas.
P.- Para la Guardia Civil, ¿Rodríguez Galindo es un héroe?
Manuel Sánchez.- Hay épocas. La Guardia Civil comienza a ganar la batalla a ETA en Intxaurrondo y por la dirección de Galindo. Hasta el año noventa y pico Galindo era un héroe que dirigía el servicio de Información y puso los cimientos para acabar con ETA. Creó una cantera de guardias civiles que luego hemos aprendido de ellos y cambió la mentalidad de defendernos a ir a buscar al miembro de ETA. Luego, evidentemente, nadie cuestiona que lo que hizo era punible. Galindo fue condenado, fue a la cárcel y dejó la Guardia Civil.
Hay un informe de la UPV encargado por el Gobierno vasco que señala que desde 1960 hasta la actualidad se produjeron en Euskadi casi 5.000 casos de torturas, y 1.589 los cometió la Guardia Civil. ¿Utilizó la Guardia Civil la tortura de forma sistemática?
Manuel Sánchez.- No, en absoluto. Conozco ese informe que no es creíble. En España los delitos los fijan los tribunales no cuatro psicólogos dirigidos por Paco Etxeberria y pagado por el Gobierno vasco. Se han producido 20 condenas de casi 5.000 denuncias así que lo que está acreditado es la denuncia sistemática de torturas no la utilización sistemática de la tortura.
http://www.elmundo.es/pais-vasco/2017/11/21/5a13f2f8468aebb0078b45d7.html

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