sábado, 17 de febrero de 2018

La historia del horrible confinamiento de un guardia civil y su familia en Marruecos

La esposa de Rubio Martos perdió al hijo que esperaba en Agadir. Fueron encerrados junto a tres soldados canarios: Pelayo Rosa Viera, de Güímar; José Rosa Fernández, de Granadilla, y el gomero José Rubio Plasencia, de Playa Santiago

Sifi Ifni



Juan Rubio Martos, en los años 1950 cabo de la Guardia Civil, era un experto conocedor de Ifni y de sus habitantes, en junio de 1956 llegaba al aeropuerto acompañado de su esposa María Luisa Díaz Alcoba y de sus hijos Juan y Evaristo, ambos de cuatro y dos años. Pero en esta fecha era la tercera vez que llegaba al territorio y se había ganado el respeto y el cariño de sus gentes, estricto cumplidor de su deber pero ante todo muy humano, los «baarnaranis» le tenían un alto aprecio.
En junio de 1956, el entonces cabo primero Juan Rubio Martos se hace cargo del puesto de la Guardia Civil de Sidi Ifni, por haber salido de permiso el brigada que lo mandaba, y cuya misión de la Benemérita en dicho territorio era el control de pasajeros y expedición de pasaportes, pero el problema que se encontró fue que los nativos no acudían a ningún trámite, porque el partido Istiqlal boicoteaba a las autoridades españolas, para lo cual amenazaban a los nativos y hasta castigando a quienes acudían a las oficinas del Gobierno General.
Aguantó con armamento obsoleto y munición escasa una larga defensa sucesivos ataques de los rebeldes
El cabo primero Juan Rubio Martos hizo llegar por conducto oficial al alto Estado Mayor todos estos incidentes, pero comprobó que dichos informes no llegaban a sus destinatarios.
Ante ello optó por enviarlo al brigada del cuerpo Barriuso con destino en el Tercio de Tenerife, aunque enviándolos a nombre de su esposa a su domicilio en el barrio de San Honorato en La Laguna, cuyo brigada los hacía llegar directamente al coronel-jefe del duodécimo Tercio en Tenerife y de aquí llegaban a Madrid. Ello derivó en una escandalera del Gobierno General de Ifni, por haber puenteado el conducto reglamentario, pero sirvió, a partir de dichas fechas, para que el cambio resultase más que efectivo.
El 23 de octubre de 1956, el cabo primero Juan Rubio Martos es destinado al puesto de Tabelcut, frontera con Marruecos, donde se encontraba su esposa y sus dos hijos menores. Hombre precavido, el cabo Rubio Martos, viendo cómo se desarrollaban los hechos, informó a sus mandos de las carencias de armamento y material ante un previsible ataque que no tardaría mucho tiempo en producirse.
Hasta la llegada del teniente de infantería Felipe Sotos Fernández como jefe del puesto de policía de Tabelcut, la guarnición era de un cabo de policía y una escuadra de soldados musulmanes, tan poco de fiar que el cabo primero Rubio Martos de la Benemérita elevó un informe para cesarlo, y lo único que se hizo fue trasladarlo como jefe de un puesto con musulmanes. Tras el ataque en noviembre de 1957, este sujeto desertó, se pasó con su armamento al Ejército de liberación y, como premio, fue ascendido a alférez de dichas bandas rebeldes.

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