domingo, 26 de agosto de 2018

El superficial

Artículo 7. Ejercicio del mando y sus características.

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El ejercicio del mando comprende las actividades propias de quien dirige una unidad.
Adecuadas a cada nivel de mando, dentro de la estructura organizativa del Cuerpo, con
carácter general, estas actividades consisten en definir y asignar objetivos y cometidos,
determinar y facilitar los medios para alcanzarlos, establecer los planes y la programación de servicios correspondientes, así como en dirigir, coordinar y controlar la ejecución de éstos.

En el año 2011 la Dirección General tomó el camino de devolver a los Suboficiales Comandantes de Puesto o Jefes de Unidad, el estatus que verdaderamente les correspondía, ya que la perversión de esta figura por parte de los oficiales de Comandancia y Compañía, había logrado degradar tanto sus funciones que casi estaba desdibujada. Se había ido difuminando esta figura de manera silenciosa, sin que casi se notase y todo con un único fin: tenía que haber alguien en las Unidades que sirviera para todo y callase como nadie. ¡Y ahí estaba el Suboficial!, un elemento vertebrador, que era mando para lo que se quería y guardia para lo que se necesitaba. De ahí la expresión “Guardia con galones” que perdura en nuestros días. Es decir, había pasado de ser Suboficial a ser superficial.

        Como digo, de este compromiso salieron a la luz normas de gran calado como las “Orientaciones para el ejercicio del mando por el Comandante de Puesto” donde ya en su prólogo establecía que “la Guardia Civil ha resuelto que en 2011, el Comandante de Puesto es ante todo mando de unidad, y en mucha menor medidacomplemento cualificado para la ejecución de determinados servicios concretos. Por consiguiente, esa función preferente de dirección, organización, coordinación e impulso de los recursos humanos y materiales puestos a su disposición, deberá sustentarse en la autonomía funcional en un sentido, y en la responsabilidad, del otro. Y por ello, no puede ser predeterminada en su ejercicio en normas procedimentales de tal nivel de concreción que rompan aquella capacidad de autoexigencia.”

        Posteriormente, otra norma fundamental para el funcionamiento de las Unidades, la Orden General nº 9 de 22 de noviembre de 2012 del mando, disciplina y régimen interior de las Unidades, dejaba claro quiénes son Jefes de Unidad y las obligaciones inherentes al ejercicio del mando. Pero al parecer muchos se están esforzando en tratar de desvincular de dicha orden a los Suboficiales, pretendiendo que solo sea llevada a efecto a nivel de oficiales.

        En 2018, la Guardia Civil, cuyo funcionamiento del ordeno y mando es piramidal y a la que se le supone un grado de disciplina bastante considerable comparado con el resto de policías de España, resulta que no funciona. Como decía un caimán: “aquí cada uno va a lo suyo, menos yo que voy a lo mío”. Ni en Andalucía he visto tanto cortijo como en la Benemérita. Cada Jefe de Comandancia, de Compañía y sus adláteres interpretan y aplican las normas como consideran oportuno y lo mejor de todo es que no pasa absolutamente nada; de hecho, no veo en los Boletines Oficiales del Cuerpo muchos expedientes y recursos disciplinarios donde en la hombrera se luzcan estrellas o “mantecados”. Debe ser que todos son profesionales intachables y pulcros cumplidores de las normas del Cuerpo…que no se cumplen.

        Y a día de hoy, seguimos viendo como al Suboficial se le valora mucho cuando las circunstancias y los servicios están cubiertos y se le denigra y se le rebaja a “Guardia con galones” cuando no lo están. Tardan en pasar de Suboficial a superficial el tiempo que lleva el enviar el Plan de Servicios a su Compañía. Y sigue sin pasar nada.

        Si ya lo decía el mismo caimán: “Y vuelta la borrica al trigo” mi sargento

http://lapauta.es/not/2292/el-superficial

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