martes, 25 de septiembre de 2018

"Así hicimos sonar el himno de España en mitad de la Diada"

Habla el 'comando' que protagonizó el momento más sonoro de la fiesta 'indepe' del 11-S
El jefe del grupo es el vizcaíno al que Torra llamó en un artículo "bestia" española
La operación la ejecutaron dos catalanes disfrazados de turistas. Por el piso en la Diagonal pagaron 90 euros

La operación arrancó a las 9.30 horas de la mañana del 11 de septiembre. Diada de Cataluña dedicada a los dirigentes secesionistas presos. A esa hora José Luis(catalán, empleado en el sector de la sanidad, 40 y tantos, un hijo) y otros tres hombres llegan al piso de la avenida Diagonal, esquina con la calle Casanova.
Bajan la persiana y colocan donde pueden un reproductor de música, un amplificador Telefunken de los años 90, dos bafles Technics de 50 vatios, una funda nórdica, 120 globos con la bandera de España y un cedé casero.
Unas horas después, cuando la zona ya está acordonada para acoger a los miles de manifestantes, llega Santiago (otro catalán de 40 y tantos, trabajador en obra pública, dos hijos). Lo hace a pie, disfrazado de turista, con gorra, gafas de sol y una gran bolsa de viaje roja en la que oculta una bombona con helio.
El piso es un apartotel de 10 metros cuadrados con cama, baño, televisión y ventana a la Diagonal. La noche les ha costado 90 euros. Las recepcionistas, dos chicas alemanas, no sospechan lo que va a ocurrir allí. Sólo 12 personas en Cataluña lo saben.
Al otro lado de la puerta los preparativos prosiguen según el plan trazado. José Luis, Santiago y sus tres compañeros apoyan los altavoces en la ventana. Levantan el colchón del somier y lo ponen en paralelo a los bafles. Inflan 60 globos, los meten en la funda nórdica y cubren con ella el colchón. Quieren que lo que van a hacer sonar se oiga fuera pero no dentro, para no molestar al resto de los huéspedes ni a las recepcionistas alemanas. Y se van a comer.
Cuando regresen empezará el espectáculo. José Luis y Santiago son, dicen riendo, el «grupo de intervención rápida de la Resistencia».
Los asistentes a la Diada amarilla van ocupando sus puestos. El suyo es el tramo central del recorrido, el número 16, donde deben situarse quienes proceden de la comarca de La Selva. La calle va llenándose de esteladas y lazos amarillos. El ambiente es festivo.
Dentro del piso, José Luis y Santiago no ven nada de lo que ocurre fuera. Por los agujeritos de la persiana apenas entra un poco de luz. Siguen la Diada por TV3. En la calle esperan los otros tres miembros del grupo, disfrazados de independentistas, estelada en mano.
Llega la hora decisiva. Los miles de participantes van a guardar un minuto de silencio hasta las 17.14 horas, en un guiño a 1714, el año de la caída de Barcelona en manos de las tropas borbónicas, fecha que fundamenta la celebración de la fiesta catalana (y la visión manipulada de la Historia). Obediente, la Diagonal calla. Pero el silencio dura poco.
José Luis, desde el piso clandestino, le da al play. Y a todo volumen suena el himno de España. Sorpresa. Algunos miran atónitos, otros ríen. Empiezan a silbar, a abuchear, a gritar «independencia».
Al otro lado de la ventana, junto a la cama, José Luis y Santiago se abrazan. Ríen.
El himno suena una vez. Y empieza de nuevo. Hasta que José Luis detiene la música. Tienen miedo de que alguien suba al piso e intente atacarlos. A que la marea humana se encarame por la fachada. Después sabrán que los tres compañeros que debían apoyarles desde la calle han tenido miedo y se han marchado. Están solos. Se quedan allí, quietos, a la espera.
Hacia las seis de la tarde, cuando la cosa está más tranquila, la pareja de amigos suelta unos cuantos globos españoles por la ventana. A las ocho, cuando la gente ya se ha ido, se ponen de nuevo la gorra y las gafas de sol y abandonan el piso. En la calle ven que hay Guardia Urbana y piensan que si alguien viniera a por ellos los agentes los protegerán. Salen del portal como si fueran unos huéspedes más de las dos recepcionistas alemanas, que al oír el himno de España no les han llamado la atención sino que se han muerto de la risa.
Su hazaña saldrá esa noche en los informativos de toda España y los vídeos del himno rompiendo el silencio por Oriol Junqueras y compañía se convertirá en un éxito en las redes sociales y las cadenas de WhatsApp. Prueba superada.
A su operación la bautizaron 'Cumpleaños de Paco'. Paco es el procés, cuentan, «y un nombre muy español», subraya José Luis. Se dedican a fastidiar a los nacionalistas -«sin hacer nada ilegal»- pero también quieren reírse y hacer reír. Eso sí, enmascarados.
José Luis, el cabecilla, se hace llamar Yellow Snake («la serpiente que come la basura amarilla») y Santiago, John No («porque no queremos ser famosos, no somos nadie»). Desvelan su historia en Crónica con la condición de no ser identificados. Por eso se tapan el rostro. «No por miedo. Es para poder seguir actuando sin que se enteren y nos boicoteen», esgrime Santiago.
Quien sí da la cara por ellos es el empresario José Manuel OpazoÉl era una de las 12 personas que conocían la operación 'Cumpleaños de Paco'. Y a José Luis y a Santiago ya les ha prometido que les donará los 300 euros que, entre el alquiler del piso, los aparatos electrónicos, el helio y los globos, adelantaron para montar el show contra la Diada excluyente.
Opazo es el empresario vizcaíno a quien en 2008 el hoy presidentQuim Torradescribió como una «bestia con forma humana», prototipo del español que no es nacionalista catalán, cuando en un vuelo a Zúrich Opazo pidió que la tripulación diera las instrucciones no sólo en catalán sino también en castellano.
El pasado 9 de septiembre, Opazo, que vive a caballo entre Cataluña y Suiza, organizó y pagó de su bolsillo una manifestación en Barcelona a favor de la convocatoria de elecciones generales y contra el Gobierno de Sánchez por «su alianza con los golpistas».
Ahora prepara otra para el 28 de octubre en Valencia. Y es la voz de lo que denominan la Resistencia al independentismo en Cataluña. «Somos unas 400 personas las que estamos organizadas para quitar lazos y esteladas de parques, colegios, plazas... y apoyar acciones como ésta del himno de España», afirma Opazo.
Los tres prometen nuevas sorpresas. «Tenemos guardadas cinco toneladas de plásticos amarillos y esteladas que hemos retirado de toda Cataluña. Las hemos cambiado de sitio tres veces porque los CDR las localizaron. El 28 de septiembre las llevaremos a un sitio muy especial», anuncia con misterio el empresario.
«Seguiremos actuando porque ya basta: hemos estado 30 años callados ante el nacionalismo», advierte José Luis. Santiago: «Cataluña es España y España, una de las mejores democracias del mundo». Aseguran no militar en ningún partido.«Vamos por libre», dicen. Al ritmo del himno de España

http://www.elmundo.es/cronica/2018/09/24/5ba63439e5fdeabd1b8b4662.html

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