miércoles, 19 de septiembre de 2018

La Guardia Civil o Policía Nacional debe asumir el mando de los Mossos

Aunque no es una novedad la falta de neutralidad de los Mossos, su última actuación con ocasión de la manifestación de Hablamos Español, ilustra perfectamente el riesgo de la quiebra del Estado de Derecho en Cataluña.

Mateo Requeséns: 


Parece que en esta España tan ramplona nos hemos olvidado de valorar los comportamientos cívicos cotidianos de las personas que respetan las leyes y tan sólo quieren vivir en paz en su patria. Héroes anónimos que pese a estar siendo sometidos a brutales presiones continúan siendo ciudadanos honrados.
Nos referimos a todos aquellos españoles que, tanto en Cataluña como en el País Vasco, jamás han recurrido a la Ley del Talión para contestar las continuas agresiones separatistas.
En el País Vasco, tras los largos años de violencia, asesinatos, agresiones, estragos, coacciones, extorsión y matonismo aberzale, acompañados de los silencios y la propaganda nacionalista de los sucesivos gobiernos del PNV, se ha producido una limpieza, no étnica, pero sí ideológica. Basta recorrer los pueblos y ciudades vascas para comprobar cómo el nacionalismo ha sepultado cualquier manifestación popular de españolidad y como esos españoles normales deben ocultar sus simpatías. Fernando Aramburu ha sabido retratar fielmente este ambiente opresivo en su novela Patria.
Por ello hay que alabar a las víctimas de ETA, familiares de asesinados, exiliados y perseguidos que nunca cayeron en la tentación del ojo por ojo y el diente por diente. Durante los años de plomo soportaron con resignación y lágrimas el desprecio de las autoridades y partidos políticos, el ninguneo de los medios de comunicación y la cobardía de sus vecinos, cuando no su complicidad con los asesinos. Y a día de hoy siguen soportando la farisea equidistancia de los partidos gobernantes y su cuento sobre la derrota de ETA, cuando uno y otro día ven a sus verdugos salir de las cárceles para ser homenajeados por una repugnante sociedad vasca, y encuentran a los mentores políticos de esos mismos verdugos dirigiendo las instituciones u ocupando cargos públicos. Jamás los españoles sojuzgados por el separatismo vasco acudieron a la violencia para vengar los atentados y humillaciones que sufrían, demostrando tanta grandeza como bajeza desplegaban los separatistas.
En Cataluña nadie en su sano juicio se atrevería a sostener que existe una situación de normalidad, ni política ni social. Con unas instituciones ocupadas por unas autoridades en abierta o insidiosa rebeldía contra la Nación española y el Estado, con unas masas fanatizadas empeñadas en ocupar los espacios públicos para expulsar a todo aquel que no respalde el separatismo, nuevamente nos encontramos ante un escenario en que los españoles deben soportar la persecución por el simple hecho de querer ser normales. El empeño por plagar de lazos amarillos toda Cataluña ha subido un escalón con ocasión de la manifestación de Hablamos Español. A los separatistas no les basta ya con monopolizar con sus símbolos las calles, además han de demostrar que son suyas, impidiendo cualquier expresión pública de españolidad. Y de nuevo los españoles humillados y perseguidos dan una lección de heroico pacifismo no respondiendo a las agresiones separatistas.
Pero no nos engañemos, cuando el imperio de la ley no existe y el Estado de Derecho no funciona, la tentación de cogerse la justicia por la mano crece exponencialmente, por ello es tan importante que los presos etarras cumplan sus condenas, que los golpistas catalanes paguen sus fechorías y que el Estado respalde a todos los españoles normales que soportan las coacciones directas o indirectas del separatismo.
Aunque no es una novedad la falta de neutralidad de los Mossos, su última actuación con ocasión de la manifestación de Hablamos Español, no garantizando la libertad de reunión y expresión de los manifestantes para evitar tener que desalojar a los energúmenos separatistas que les impedían seguir su recorrido legalmente autorizado, ilustra perfectamente el riesgo de la quiebra del Estado de Derecho en Cataluña.
Los españoles normales nunca pondrán en peligro la convivencia pacífica en Cataluña, igual que no lo hicieron en Vascongadas, el riesgo de una confrontación civil sólo radica en el hecho de que las autoridades no cumplan con sus obligaciones, actúen sectaria o cobardemente, sin impedir con todos los medios legales a su alcance este tipo de violencias del separatismo.
Por ello, y en tanto no se normalice la situación en Cataluña, resulta imprescindible poner bajo la responsabilidad del Estado el orden público y la seguridad ciudadana, lo que desde luego debe implicar que de nuevo se aplique el 155 para poner bajo las órdenes directas de los mandos de la Guardia Civil o Policía Nacional al cuerpo de los Mossos.
https://gaceta.es/opinion/la-guardia-civil-o-policia-nacional-debe-asumir-el-mando-de-los-mossos-20180919-1035/

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