domingo, 23 de septiembre de 2018

La vuelta a la 'lucha', ahora con los CDR, de Fredi, el fundador de Terra Lliure

Se llama Frederic Bentanachs, el fundador de Terra Lliure al que los etarras Yoyes y Txomín adiestraron para el terrorismo
El domingo, a sus 62 años, encabezó, protegido por los Mossos, el boicot a la manifestación a favor del español en Barcelona
En junio reventó con los CDR una conferencia universitaria sobre Cervantes y cada vez está más activo



LEYRE IGLESIAS

«¡Els carrers seran sempre nostres!». Es sábado 15 de septiembre de 2018 y el grito de guerra suena en la plaza Sant Jaume de Barcelona: las calles serán siempre nuestras.
Un grupo de independentistas rodeado de esteladas lo vocifera con los brazos en alto. El gesto chulesco y vehemente de un hombre lo hace destacar entre el tumulto. Es corpulento, tiene unos 60 años y con su camiseta negra y su pelo largo, el aspecto rudo de viejo rockero, parece haber nacido para representar el papel.
Le llaman Fredi y es uno de los cabecillas de la denominada Acampada per la Llibertat, una acampada que discurre sin permiso en la plaza de Sant Jaume, con el apoyo de los Comités de Defensa de la República (CDR), y que al día siguiente intentará boicotear la manifestación en defensa de una Cataluña bilingüe convocada -ésta sí con autorización- por la plataforma Hablamos Español.
Fredi conseguirá su objetivo: el acto central de la marcha será suspendido sin que los Mossos d'Esquadra lo impidan. Como también logró hace poco reventar a gritos y empujones una conferencia sobre Miguel de Cervantes en la Universidad de Barcelona.
Algo de experiencia tiene, porque la del decadente procés no es su primera lucha.Ahora se dice pacífico, pero hubo un tiempo en el que Frederic (Fredi) Bentanachs estuvo dispuesto a matar por la independencia en nombre de la organización terrorista Terra Lliure. Un tiempo en el que fue adiestrado por ETA y en el que si no asesinó fue, según ha confesado, porque no pudo.
«Es un desequilibrado. Ahora ha encontrado este filón otra vez, y como no le paran los pies... Piensa que Terra Lliure tiene continuidad con lo que está pasando ahora.Que el tiempo le ha dado la razón», afirma un antiguo conocido de Fredi que ha vuelto a verle aparecer en TV3.
Durante años fue una figura olvidada, hasta que la ola soberanista lo ha resucitado. El fundador de Terra Lliure ha regresado a la agitación callejera y a los focos, y se nota que le gusta: se ha hecho fotos con Joaquim Torra, con Anna Gabriel, con Josep Guardiola, con Arnaldo Otegi... y las exhibe con orgullo. A sus 62 años quizá eche de menos aquella época en la que su nombre aparecía en la prensa. Cuando Fredi tomó las armas.

Su primer cóctel molotov

Fue allí mismo, en la plaza Sant Jaume, donde Frederic Bentanachs Chalaux(Barcelona, 1956) vivió su infancia, en un piso inmenso de 14 habitaciones situado en un lateral del Palau de la Generalitat. En los años del tardofranquismo, marcado por la ideología nacionalista y republicana de sus padres, Fredi se convirtió en un rebelde, según ha contado en su libro Memòries d'un rebel (Libres de l'Índex, 2003).
Su primer empleo anotando la entrada y salida de mercancías en una agencia de aduanas del puerto de Barcelona le duró poco. Pronto se apuntó a Solidaritat d'Obrers de Catalunya (SOC) y al Partit Socialista d'Alliberament Nacional-Provisional (PSAN-p). Y, sin cumplir los 20 años, dio el paso.
Fue gracias a los amigos que hizo en la plaza en la que ahora vuelve a gritar «Els carrers seran sempre nostres!», en los bailes de sardanas de los domingos. Con ellos se estrenó en la violencia callejera, según sus memorias, de la mano del Exércit d'Alliberament Català, lanzando cócteles molotov contra una furgoneta electoral de Alianza Popular en 1977, dos años después de la muerte de Franco.
Pero Fredi, marxista y nacionalista, soñaba con «acabar la guerra que comenzó en 1714 y que todavía dura». Quería más. La oportunidad se la dio el PSAN-p: la formación ultranacionalista estaba montando un grupo armado de verdad y le reclamó para la causa.
Así fue como Fredi y otros cuatro jóvenes (tres chicos y una chica) montaron el que sería el comando embrión de Terra Lliure. Aunque por entonces, año 1978, aún no llevaba ese nombre. Lo llamaron Arxiu (Archivo), y su corta trayectoria estaría marcada por una especie de maldición.

Su semana con ETA

Lo primero que necesitaban los cinco aspirantes a terroristas era dinero. Armados con navajas, Fredi (alias de guerra Jofre) y sus compañeros Martí Marcó y Joaquim Pelegrí entraron en la empresa Cosmética Barcelonesa en El Prat de Llobregat, en la que trabajaba uno de los miembros del comando, Fèlix Goñi, y obligaron a golpes al cobrador a abrir la caja fuerte.
Se llevaron medio millón de pesetas; suficiente para pagarse el primer piso franco, en Gracia, y para cumplir su sueño: los cinco «soldados para la liberación de los Países Catalanes» viajarían al País Vasco francés para recibir instrucción militar de la organización que les fascinaba: ETA.
El acuerdo con ETA militar, según explica el periodista Florencio Domínguez en su libro 'ETA en Cataluña. De Terra Lliure a Carod-Rovira' (Temas de Hoy, 2005), se fraguó en una reunión de finales de 1978 entre uno de los líderes del PSAN-p, Josep de Calassanç Serra (Cala), y el jefe del aparato político de la banda, José Miguel Beñaran (Argala). Se ejecutó rápido.
Aquellas navidades, Fredi y los otros cuatro alumnos catalanes fueron llevados por ETA a una urbanización de San Juan de Luz donde los recibieron dos históricos de la banda: Domingo Iturbe Abasolo (Txomin) y María Dolores González Katarain(Yoyes), a la que la propia ETA asesinaría en presencia de su hijo ocho años después por dejar la organización [a juicio de Fredi, con razón: la «traidora (...) recibió lo que se merecía en lógica militar»].
Durante una semana aprendieron a utilizar pistolas, ametralladoras... «La segunda parte del aprendizaje era colocar artefactos explosivos (...) con un temporizador eléctrico», relata Bentanachs. Los catalanes estaban entusiasmados. Fueron tratados «a cuerpo de rey».
Comían bien (un etarra retirado les cocinaba suculentos platos) y se llevaron dos grandes regalos: ETA les enseñó el modelo de funcionamiento de los comandos autónomos para evitar que con la caída de uno se produjera un efecto dominó, y además les obsequió con un buen puñado de armas: cinco pistolas Firebird, dos subfusiles Stein, cinco kilos de goma-2, 1.500 balas, cordón detonante y mecha. Qué más podían pedir.
Eso sí, aquello no iba a ser gratis. Regresaban a Cataluña con una deuda: «En una entrevista que tuvimos el último día nos pidieron que las primeras acciones armadas las hiciéramos en nombre de ETA y en el marco de una campaña contra intereses franceses», confesó Bentanachs en sus memorias. Ya tenían armas y conocimientos. Estaban dispuestos a matar: «Si no se mató a nadie fue porque no encajó. Estuvimos a punto de hacerlo».
El 26 de enero de 1979 pretenden cometer su primer atraco ya a mano armada: robar un furgón blindado de una entidad bancaria de Barcelona. Pero pecan de novatos: pasan con el coche tres veces por delante de un jeep de la Policía Nacional, un cabo sospecha, ellos aceleran y el agente, que según la versión policial estuvo a punto de ser atropellado, abre fuego y alcanza de lleno a uno de ellos, Martí Marcó, que morirá tres días después. Así es como el comando pierde a su primer integrante.
Tras unos meses de respiro, los cuatro restantes se proponen saldar en una sola noche la deuda con ETA mediante dos acciones simultáneas contra sendas empresas francesas que reivindicarían en nombre de la organización vasca llamando al diario Avui. Una bomba en el Carrefour de El Prat de Llobregat y otra en el concesionario Renault de la plaza Gala Placidia de Barcelona. Pero todo fue mal.
Antes de colocar el explosivo, a Fèlix Goñi le explotó en las manos. Él murió allí mismo; Joaquim Pelegrí quedó gravemente herido. Frederic, que hacía labores de vigilancia, se acercó corriendo junto a su compañera Griselda Pineda. Después huyó. Planeó abandonar España, pero le pillaron.
Lo arrestaron en su casa, adonde Fredi acudió, según cuenta, para coger 20.000 pesetas y destruir un manual de ETA que lo incriminaba. Así empezó, en junio de 1979, su periplo por la Modelo, por Carabanchel y por el Penal de Segovia.
Su condena: cuatro años y dos meses de cárcel por robo con intimidación, por un delito de estragos con grado de tentativa y por tenencia ilícita de armas y de explosivos. Tuvo la suerte de que el tribunal no consideró aquello como un atentado porque la bomba le explotó fortuitamente a quien la portaba.
En la cárcel Bentanachs se hizo amigo de varios etarras y participó en sus huelgas de hambre. También escribió poemas en catalán, como esta delicada Oda a España: «Hijos de puta / de España / el corazón nos queréis robar / Hijos de puta de España / qué caro que os ha de costar». Mientras tanto, fuera de prisión, Terra Lliure maduraba. Hasta su disolución en 1991 cometió unos 200 atentados y dejó una víctima mortal.
En septiembre de 1982, tres años después de entrar a la cárcel, Fredi salió en libertad condicional. Los rumores que decían que se financiaba con el tráfico de drogas, y también las amistades rotas, le dejaron tocado. Aun así intentó remontar.
Participó en los inicios del brazo político de Terra Lliure, el Moviment de Defensa de la Terra. Fue secretario general de Estat Catalá, fundado por su admirado Francesc Macià, y encabezó su lista electoral en 1999. Después orbitó por distintos grupúsculos de la izquierda secesionista. Se presentaba como transportista, actor amateur y poeta.

Con el Govern

Hasta que el procés le devolvió la ilusión revolucionaria: el autonomismo, como él siempre dijo, era inútil. En septiembre de 2017, el ya sexagenario Frederic Bentanachs participó en el rodeo a la Consejería de Economía que, encabezado por Jordi Sànchez (ANC) y Jordi Cuixart (Òmnium), cerró la salida a la Guardia Civil mientras registraba el edificio.
En mayo de este año apareció en primera fila al lado de Torra y del también ex miembro de Terra Lliure Carles Sastre en el primer acto público del president. Los rebeldes tocaban por fin poder.
En las redes sociales ha hecho gala de sus formas llamando «rata, asqueroso, malnacido» al ex diputado de CiUIgnasi Guardans, muy crítico con el independentismo: «No tienes suficientes alcantarillas donde esconderte. Los traidores al presidio».
A los partidos no nacionalistas los tacha de «nazis españoles». Dice que Tabarnia«es una organización terrorista con sede en FAESPPCs y PSC» y que «hay que actuar para encarcelarlos y desarticularlos». La rabia sigue ahí y ahora tiene micrófonos.
En junio encabezó al grupo de jóvenes de los CDR y la CUP que impidió la celebración de un homenaje a Cervantes organizado por Sociedad Civil Catalana en el aula magna de la Universidad de Barcelona.
Muchos de los chavales iban encapuchados; él, a cara descubierta, con una pancarta que rezaba 'No pasarán'. Entre gritos de «fuera fascistas de la universidad» y «el fascismo avanza si no se le combate», el grupo intentó entrar en la sala y se produjo algún forcejeo.
Dentro, los asistentes pedían «Libertad, libertad». Los Mossos no identificaron a nadie. La charla fue suspendida y el público desalojado entre los abucheos de Fredi y los suyos.
Ahora el viejo fundador de Terra Lliure, padre de dos hijas, se mueve en el entorno de la CUP, luce siempre un lazo amarillo y se define como «represaliado político». Hace poco quiso optar a un puesto de auxiliar administrativo en el Consell Comarcal del Barcelonès, pero fue excluido del concurso público.
El domingo pasado, entrevistado por TV3 como organizador de la acampada en la plaza en la que bailaba sardanas y germinó el comando terrorista maldito, decía orgulloso: «Se ha convocado a todo el pueblo de Cataluña para defender la escuela catalana, las instituciones y la plaza Sant Jaume. Pacíficamente, como habéis visto. Estamos aquí de fiesta y de manera pacífica. Es nuestra forma de actuar».

http://www.elmundo.es/cronica/2018/09/23/5ba52b9ae2704eb6048b45c3.html

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