martes, 4 de septiembre de 2018

Sánchez acepta un "referéndum"

Ofrece votar un nuevo Estatut para mejorar el «autogobierno» de Cataluña con el objetivo de evitar que Torra recupere la vía unilateral
El presidente de la Generalitat rechaza la propuesta y advierte: "Llegaré hasta el final"


VÍCTOR MOdelo
En un intento desesperado por evitar que Quim Torra retome la vía unilateral, Pedro Sánchez ofreció ayer al presidente de la Generalitat la celebración de un «referéndum» sobre el «autogobierno de Cataluña».
El presidente del Gobierno propuso a Torra que los catalanes voten una nueva reforma del Estatut para enmendar la adecuación a la legalidad estatal que el Tribunal Constitucional realizó de la norma marco catalana que actualmente se encuentra en vigor. Sánchez defendió que, de este modo, quedaría «corregido» el «problema político» que derivó en el inicio del proceso independentista.
El Ejecutivo ya había puesto encima de la mesa la reforma estatutaria en los últimos meses como una solución intermedia para aplacar las exigencias soberanistas. Sin embargo, ayer Sánchez dio un paso más al hablar premeditadamente de «referéndum», asumiendo como propia la terminología separatista y confiando en que Torra y Carles Puigdemont se dieran por satisfechos al observar cómo el Gobierno socialista permite a los catalanes votar sobre una mejora competencial. Como les permite ejercer ese derecho a decidir tantas veces reivindicado por el nacionalismo catalán. «Se pueden modificar algunas leyes orgánicas para que no haya cuestiones de inconstitucionalidad» y dar encaje a las partes del Estatut que fueron anuladas por el Alto Tribunal, precisó ayer el ministro de Fomento y secretario de organización del PSOE, José Luis Ábalos, para completar la proposición del presidente.
Sánchez trató de avanzarse al desafío que hoy tiene previsto plantearle Torra en la esperada conferencia que fijará las nuevas coordenadas del procés. Tras ser advertido de que el jefe del Ejecutivo catalán pretende amenazarle con la vuelta a la desobediencia si no permite a la Generalitat celebrar un «referéndum», el presidente defendió que «sin duda, la solución es un referéndum». Pero «por el autogobierno, no por la autodeterminación», apostilló a sabiendas de que el matiz difícilmente sería aceptado por un president que continúa asegurando que el pasado 1 de octubre Cataluña «se autodeterminó» en una votación «legal».
La reacción del Govern fue tajante. Su portavoz, Elsa Artadi, aclaró a Sánchez que «el debate no es el Estatut». «Esa pantalla ya la superamos hace años», incidió la también consellera de Presidència, para rematar reclamando al presidente que permita «votar todo a los catalanes sobre su voluntad: el derecho a decidir». Lo que para el Ejecutivo catalán significa votar sobre la independencia.
Ya antes de conocer la idea de Sánchez, Torra había descartado toda posibilidad de rebajar sus pretensiones. Desde TV3 inauguró ayer el president el curso político prometiendo: «Llegaré hasta el final. Mi único límite es el Parlament de Cataluña». «Es al único al que le debo lealtad y obediencia. Llegaré tan al final como el Parlament quiera llegar», abundó Torra, evidenciando que las advertencias del Gobierno sobre una nueva aplicación del artículo 155 de la Constitución no alteran sus planes.
A expensas de conocer los detalles de su nueva propuesta rupturista a través de la conferencia que hoy albergará el Teatre Nacional de Catalunya, Quim Torra ya realizó ayer un llamamiento a la «movilización masiva» y continuada para defender la liberación de los políticos independentistas presos y la consumación de la inexistente república catalana, aprovechando la llegada de la Diada y la conmemoración del 1 de octubre.
El presidente de la Generalitat incluso avaló un nuevo «paro de país» para colapsar Cataluña -y en particular Barcelona- coincidiendo con la efeméride; una idea que la ANC lanzó a finales de agosto y que los CDR amenazan con implantar, como ayer apuntaba este diario. Al ser preguntado sobre si apoya esta suerte de boicot económico de motivaciones separatistas, Torra manifestó sin ambages: «Si al pueblo de Cataluña le parece bien, sí».
Ayer, destacados sectores de ese «pueblo» ya se desmarcaron del paro. Lo hicieron los sindicatos mayoritarios a través de sus respectivos secretarios generales. El de CCOO en Cataluña, Javier Pacheco, sostuvo que su organización «no está en clave de convocar paros generales» y denunció que «la confrontación» y el «conflicto» no pueden ser soluciones a los problemas de Cataluña. El responsable de UGT en la comunidad, Camil Ros, confió en que la huelga política no llegue a planteárseles oficialmente.
La patronal catalana también se levantó contra el apoyo institucional al paro. «Lo vemos negativo. Creemos que las cosas no se arreglan perjudicando a la economía. No podemos estar de acuerdo», razonó Josep González, presidente de Pimec.
Únicamente el sindicato minoritario independentista Intersindical-CSC se ofreció a apoyar al paro, pero advirtió de que no dispone de suficiente fuerza para convocar una huelga como las que se produjeron el pasado 3 de octubre y 8 de noviembre y que, con la connivencia de los Mossos d'Esquadra, provocaron graves alteraciones en las infraestructuras catalanas.

http://www.elmundo.es/cataluna/2018/09/04/5b8e3dfb46163f1c0e8b45c8.html

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