miércoles, 12 de septiembre de 2018

Verges: cerrado por manifestación

Verges (Baix Empordà) respira silencio después del mediodía cuando la caravana de autocares –y de coches particulares– ha partido hacia Barcelona. Es un antes y un después. Las calles están desiertas. 
Verges: cerrado por manifestación



Prácticamente nadie circula. Sólo un ciclista que ansía la independencia. “Ya no podemos esperar más”, asegura. Una de las panaderías del municipio ha tenido que bajar la persiana antes de la hora prevista porque había terminado el pan. En otro de los establecimientos, la dependienta comenta que no ha dado abasto vendiendo refrescos, aguas y pan para los manifestantes.
“Mi espíritu estará con vosotros”, exclama Maria, de 80 años, desde el otro lado de la calle antes de salir la caravana. Con su andador, ha ido a despedir al centenar de personas que sobre la una del mediodía han partido desde Verges rumbo a la Diagonal de Barcelona para participar en la manifestación de la Diada. Su amiga, Teresa, de 83 años, también se ha acercado a la concurrida esquina de la carretera de Girona con la misma idea. Tras saludarla, dice: “Ay... Los viejos tenemos ­pocas alegrías, pero cuando Soraya Sáenz de Santamaría dijo que abandonaba la política, sentí mucha”, admite Teresa, que aseguraba que en toda la tarde no se movería de ­delante de la tele para seguir la movilización.
Las panaderías se quedan sin pan tras venderlo todo; es también la ‘diada del bocadillo’
Pere, de 8 años, es uno de los más pequeños que va dentro de los autocares, acompañado de su madre. Para ambos es su primera experiencia en una manifestación del 11-S. “Hay nervios. Es una aventura”, aseguran antes de subirse. Una familia de nueve miembros de Albons y l’Estartit, dos pueblos cercanos, también viajan en este transporte. Encabeza el séquito el patriarca de la familia con su barretina. “Cantaremos, saltaremos, chillaremos... lo que haga falta”, aseguran otro grupo de tres mujeres. Además de la camiseta, llevan sombrero y la mochila llena de bocatas. “Da pena tener que hacer esto, porque hay presos políticos y exiliados”, lamentan Esther, Concepció y Maria Àngels.
Los autocares, arropados por las estelades que ondean en las farolas de esta avenida, se van en dirección contraria a la rotonda de la entrada del pueblo, donde se acumulan justo en medio, decenas de neumáticos como acto reivindicativo. Son algunas de las ruedas del centenar de coches que aparecieron pinchadas tras el 1-O en las calles de esta población. Los Mossos todavía buscan a los autores. Y la estelades y los lazos amarillos en esta parte del municipio también desparecieron hace unas semanas, pero los vecinos los volvieron a colocar de inmediato.
En el suelo de la plaza mayor se ve todavía el contorno de una estelada y un lazo dibujado en tiza. Este dibujo es lo que queda del acto celebrado la noche del lunes. Uno de muchos. “Llenamos la estelada de velas. Fue la novena edición”, explica el alcalde, el cupaire Ignasi Sabater, que también va camino de Barcelona. Sabater, investigado por un delito de odio contra la Guardia Civil, sigue pendiente del caso tras declarar en junio en los juzgados de la Bisbal. El alcalde creyó que detrás del acto vandálico de las ruedas había agentes de la Guardia Civil, a los que acusó de ir “de día uniformados y de noche incontrolados”. Todo el pueblo le apoyó. Ayer en Barcelona se situaron entre el tramo 13 y 14 de la manifestación, más o menos entre Francesc Macià y Beethoven.

https://www.lavanguardia.com/politica/20180912/451774133608/verges-diada-11s-manifestacion.html

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