viernes, 30 de noviembre de 2018

Me tumbaron la puerta, entraron a la carrera y me encañonaron con metralletas

La Guardia Civil asalta por error el piso de una familia en Manises - El hijo, inmovilizado y esposado en la cama, y la madre han precisado atención médica


Ocho menos cinco de la mañana del miércoles. Concepción González, de 59 años, estaba colocando el embozo de la colcha porque se iba a su médico a recoger los resultados de unos análisis. Anda pachucha. Escuchó un estruendo enorme en la planta baja de su casa -es un piso dúplex en un edificio humilde de las afueras de Manises-. Convencida de que se había roto el ventanal de la cocina, salió al pasillo para bajar a ver qué había sucedido. Ya no tuvo tiempo de más.
«Me encontré con un montón de hombres que subían corriendo por la escalera, vestidos de negro con cascos y metralletas, o pistolones o yo qué sé, que de eso no entiendo. Me asusté muchísimo. El primero me empujó contra un jarrón y me arrinconó, con el pistolón ese apuntándome. Grité, desesperada y muy asustada: '¿Quiénes sois y qué queréis, que os lo doy? ¿Quiénes sois?'».
Su estado de terror era tal que ni reparó en los uniformes. «Pensé que eran de esos que se disfrazan como policías para entrar en las casas y hacer daño a la gente, para robar. No me contestaban. Yo les gritaba que qué querían. Pero nadie me hablaba. Empezaron a abrir las puertas de las habitaciones y yo solo quería que no entrasen en la de mi hijo, que estaba durmiendo. Creí que me lo mataban».
Los agentes de asalto de la Usecic de la Guardia Civil de València -Concepción aún no sabía quiénes eran- «registraron todo y se metieron en la habitación de mi hijo». Francisco Ruiz, de 26 años, se despertó con el mismo estruendo. Lo atribuyó a una explosión de gas. «Me senté en la cama para levantarme y entonces se abrió la puerta de un golpe y entraron unos tíos armados y con casco. Me tiraron sobre la cama, me dieron la vuelta bruscamente y me esposaron. Me gritaron preguntándome mi nombre. Se lo dije tres veces, todas las que me lo preguntaron, hasta que al final reaccioné y les dije: 'Coged mi carné, que está ahí y veréis que es mi nombre'».
Su madre, inmovilizada contra el jarrón y la pared, con la espalda doblada hacia atrás -padece tres hernias discales desde hace tiempo- ya llevaba unos minutos gritando el nombre completo de su hijo, pero nada. De pronto, tras revisar el DNI, «el que estaba al mando dijo: '¡Vámonos, que nos hemos equivocado de piso'». Y, como habían llegado, se fueron.
Tres minutos después entraban en el verdadero domicilio del sospechoso, un hombre de nacionalidad armenia detenido por tráfico de drogas tras ocuparle cierta cantidad de estupefacientes en el domicilio.

Tres meses de investigación

La finca, con una doble escalera que confluye en cada uno de las dos plantas, tiene el mismo número de viviendas a ambos lados. Unas son de la escalera A y otras, de la B. Concepción vive con su marido y su hijo en la puerta 16B. El sospechoso, en la 16A. Las separan unos tramos de escaleras y poco más de 20 metros. Gracias a ello, el presunto delincuente no se enteró de la equivocación y los agentes aún pudieron intervenirle la droga.
«No entendemos cómo se han equivocado. El guardia civil que llevaba el caso, el único que de verdad nos ha pedido perdón y a quien se veía realmente dolido, nos dijo por la tarde, cuando vino a traernos un papel para que reclamemos los daños, que el error era suyo, que llevaban tres meses investigando y que en ese tiempo habían hecho varias vigilancias en la finca, pero que en el momento de ir a detenerlo, se equivocó de puerta», explica Francisco, el esposo de Concepción, ausente en el momento del asalto.
La operación, desarrollada por la Guardia Civil de Carcaixent, incluía un único registro domiciliario, el de Manises, con un solo detenido, al que investigaban por vender estupefacientes al por menor.
Concepción y su hijo tuvieron que recibir asistencia médica -ella, en el ambulatorio y él, en el Hospital de Manises-. Ambos deberán tomar durante una semana al menos tranquilizantes -la mujer se quiebra y rompe a llorar en cuanto rememora lo sucedido- y el chico, además, ha recibido fármacos para paliar el dolor de cuello.
https://www.levante-emv.com/sucesos/2018/11/30/tumbaron-puerta-entraron-carrera-encanonaron/1802562.html

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