lunes, 5 de noviembre de 2018

Un guardia civil con vocación de servicio

Juan Manuel Fernánez Caride, agente de Tráfico, falleció a los 47 años víctima de un cáncer



Hoy hace justo un año que La Voz de Galicia contaba la historia de Juan Manuel Fernández Caride y su compañero Roberto Rodríguez Rogel. Posaban juntos, sonrientes, junto a Félix González Dacosta. Y tras la imagen, una historia de amistad. En el año 2005 Félix sufrió un grave accidente en el que murieron dos amigos. Los agentes de Tráfico que lo acompañaron en el fondo de un barranco hasta que llegaron los servicios de emergencia fueron Juan Manuel y Roberto. Tras recuperarse, fue a visitarlos a la Comandancia de Ourense y así empezó su amistad, que además se convirtió en colaboración en labores de concienciación con la Guardia Civil.  «Ves que vale la pena todo lo que haces», apuntaba Juan Manuel dejando clara su vocación de servicio. 
Un año después, ironías del destino, Félix ha sido solo una de las decenas de personas que han despedido, desoladas, a Juan Manuel Fernández en el Tanatorio de As Burgas. Falleció el sábado, a los 47 años, víctima de un cáncer. Estaba casado con Blanca Barja y tenía dos hijos, Anaïs y Uriel. Su padre, además, fue policía local, ya jubilado.
Hasta las cuatro de la tarde será velado por los suyos, por su familia pero también por los compañeros de la Guardia Civil, y el funeral se celebrará después en la iglesia parroquial de Santa Cruz de Arrabaldo. 

«Tras el accidente les dije que volvería a verlos, me habían salvado la vida» 

CÁNDIDA ANDALUZ
«Tras el accidente les dije que volvería a verlos, me habían salvado la vida»
Una víctima de la carretera colabora junto a los agentes que le rescataron en campañas de concienciación
Era el 15 de mayo del 2005, sobre las cuatro de la madrugada, cuando Félix González Dacosta regresaba con unos amigos. Circulaban por la A-52 a la altura de Ribadavia. Un adelantamiento peligroso, con salida de vía, acabó con la vida de dos de ellos. Félix sobrevivió. A esa misma hora, y a pocos kilómetros de distancia, los guardias civiles de Tráfico Roberto Rodríguez Rogel y Juan Manuel Fernández Caride realizaban un control rutinario de velocidad. Una llamada les alertó: un coche había salido disparado de la autovía y caído en un barranco. Llegaron los primeros. El coche no se veía y fueron bajando por una zona escarpada y peligrosa hasta que oyeron voces. Era Félix. Se mantuvieron a su lado durante varias horas, mientras llegaban los servicios de emergencia, como podían. Ahí, en esos momentos de angustia, se forjó una amistad que continúa en la actualidad y que ha llevado a Félix, ahora en silla de ruedas, a colaborar con la institución en todo tipo de acciones encaminadas a concienciar sobre la importancia de tomar precauciones en la carretera.
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/ourense/2018/11/05/guardia-civil-vocacion-servicio/00031541422250405412511.htm



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