lunes, 19 de noviembre de 2018

Una treintena de guardias civiles han abandonado Cataluña por el "procés"

El secretario general de la AUGC catalana, Alfonso Merino, alerta de que «con un detonante puede incrementarse la confrontación»



El año 2017 fue complicado para la Guardia Civil en Cataluña, por culpa del «procés» independentista, lo que no se tradujo en episodios muy violentos, pero sí en pintadas, acosos e insultos, entre otros incidentes. En 2018, la situación quizá está un poco más calmada, pero no se descarta nada.

El secretario general en Cataluña de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), Alfonso Merino confirma a LA RAZÓN que ahora mismo todo parece más tranquilo, pero no se fía mucho. «Únicamente falta un detonante para que haya confrontación, por parte del sector de la sociedad que está en contra del Estado», alerta.
Posibles detonantes
Los motivos podrían ser varios, como un posible pacto fiscal, la situación de los presos o, por supuesto, la futura sentencia del juicio. También podría ser importante, a su juicio, un hipotético juicio.
No obstante, Merino, destaca que de momento este año no ha habido ningún incidente destacado contra el Instituto Armado en Cataluña. Solo hubo una pequeña manifestación en Calella, pero poca cosa más.
La irrupción de los autodenominados Comités de Defensa de la República (CDR), tampoco ha provocado que sea un año especialmente complicado, a diferencia de finales de 2017, cuando hubo acosos y pintadas a cuarteles. Para Merino, los CDR «son la herramienta del president de la Generalitat, Quim Torra, para seguir manteniendo la tensión en las calles, y lo dijo él mismo, es un hecho acreditado».
¿Es terrorismo lo que hacen los CDR?. «Lo vemos con cautela, de nuevo, solo falta un detonante para que puedan pasar cosas», señala Merino, antes de desear que «esperemos que dure la tranquilidad, y así será si no hay detonante político». Un factor que extraña al guardia civil, y seguramente también a buena parte del cuerpo, es que «parezca que seamos el enemigo».
¿Hay malestar en la Guardia Civil por la situación política en Cataluña?. «Más de 100 agentes se han marchado, quizá más, 150 o 200, aunque no es por motivos políticos en todos los casos. Y dos ellos me tocan de cerca, uno se ha ido a Valencia y el otro a las Canarias».
Pero concretamente, una treintena de guardias civiles sí que se han marchado de Cataluña por culpa del «procés». «Como mínimo son 30, en los últimos cinco meses», apunta Merino. «No quieren educar a sus hijos aquí –cabe recordar el polémico episodio del colegio de Sant Andreu de la Barca–, ya saben lo que ha pasado, y se han hartado», añade, antes de decir que «pero vendrán más, pese a que Cataluña no es un destino atractivo ahora mismo». Ahora mismo hay en Cataluña unos 3.000 agentes de la Guardia Civil, lo que supone que hay un déficit de unos 600 efectivos.
«Lo de los CDR recuerda un poco a épocas pasadas en el País Vasco», afirma Merino, en referencia a la «kale borroka». Se refiere a ciertos episodios ocurridos en los últimos meses, como la agresión en Barcelona a una mujer que intentaba quitar lazos amarillos de la vía pública, las pintadas realizadas con el mismo color en la casa del juez Pablo Llarena en Sant Cugat del Vallès y, más recientemente, la pasada semana, las pintadas y desperfectos en el coche del nuevo presidente del PP catalán, Alejandro Fernández.
Para Merino, quizá no se trata exactamente de lo mismo que la «kale borroka» –aunque algunos partidos políticos opinan que sí–, pero opina que «aunque sean casos aislados, por algo se empieza».
No obstante, insiste en que «no es exactamente lo mismo, porque la 'kale borroka' era algo más inmediato, cada semana por ejemplo quemaban autobuses o cajeros automáticos, entre otras cosas».
respecto a la relación con los otros cuerpos policiales que operan en Cataluña, el secretario de AUGC alude a que «quizá existe algo de desconfianza con los Mossos d'Esquadra», en referencia al de 1 de octubre de 2017, la jornada del referéndum ilegal independentista. Se acusó a la Policía Autonómica de cierta pasividad.
Merino matiza sus palabras en este asunto. «Por desconfianza me refiero más a los mandos, sobre todo los altos, cuando más arriba, peor». Añade que «en actuaciones concretas no hay problema, lo hay en las relaciones institucionales, no es un problema entre agentes, porque siempre nos ayudaremos. Cuando más arriba son los mandos, peores son las relaciones».
Merino insiste en que «nosotros no estamos en contra de nadie, simplemente es que la legalidad vigente se tiene que cumplir».
https://www.larazon.es/local/cataluna/una-treintena-de-guardias-civiles-han-abandonado-cataluna-por-el-proces-JO20590779

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