jueves, 6 de diciembre de 2018

Lección de historia militar para Ada Colau y la ‘generala’ Robles

Un jefe militar no debe dudar ni vacilar. Justo lo que ha hecho la ‘capitana general’ Margarita Robles ante la pretensión de Ada Colau de expulsar al “Ejército invasor” de una Feria de la Enseñanza en Barcelona. Su tardía rectificación la deja en evidencia. Se la ha visto el plumero, Y le ha hecho el juego a los ‘indepes’, que pretenden pasar el tipex por la Historia.


El Gobierno de los globo-sondas ha hecho amago de retirar al Ejército del Salón de la Enseñanza de Barcelona, cediendo así al chantaje de los ‘indepes’. Al final, ha dado marcha atrás, pero ahí queda el gesto de debilidad -otro más- hacia Colau y los gobernantes traidores de Cataluña.
A los indepes sólo les faltaba el Ejército, después de desterrar de Cataluña la lengua española, y luego la Constitución -con el Estatut, y con el golpe de Estado de Puigdemont y Junqueras-, y  de provocar el éxodo de las empresas.
Colau quería salirse con la suya y “expulsar” a las Fuerzas Armadas del Salón de la Enseñanza de Barcelona. “No quiero que estéis aquí” les espetó en la edición de 2016. Claro que entonces gobernaba el PP, y aún no se había proclamado la República de opereta. Pero con Torra en el Palau de Sant Jaume y Pedro Sánchez en La Moncloa, ya es posible echar a los soldaditos, como si de un ejército invasor se tratara. Y a ello se ha empleado la alcaldesa Colau y la ministra Margarita Robles, que luego y ante la presión de PP y Cs, ha rectificado, pero ya se la ha visto el plumero.
Por supuesto que una  victoria perrofláutica sobre los de caqui no hubiera pasado de una farsa, como todo el procés. Las Fuerzas Armadas van a seguir como siempre en Cataluña, pero expulsar el stand del Ejército de una Feria de Enseñanza encerraba un calculado simbolismo. Se trata de “desmilitarizar” la educación, y preservar a la infancia y juventud catalanas de la perniciosa influencia del belicismo, igual que es preciso acabar con los juguetes sexistas y conseguir unos Magos inclusivos.
Fatua pretensión típica de gobernantes adanistas, que creen que pueden alterar los hechos reescribiendo la Historia. Ante su interesado Alzheimer, convendría refrescar la memoria de Colau -y de paso de una ministra de Defensa que no defiende- y hacerles saber que el Ejército no se va de esa región porque la historia de España está trenzada, entre otros, de soldados catalanes que dieron su vida por la patria.
¿No eran catalanes (y aragoneses) los almogávares que lucharon en la hueste de Pedro II de Aragón en las Navas de Tolosa (1212), la batalla decisiva de la Reconquista, codo con codo con los navarros de Sancho VII, y los castellanos de Alfonso VIII?
¿No era barcelonés Luis de Requesens, uno de los grandes estrategas del reinado de Felipe II, junto con el duque de Alba, Álvaro de Bazán y don Juan de Austria? Su papel fue clave para derrotar a los turcos en Lepanto, a los moriscos en las Alpujarras y para salvar a Levante y Baleares de los saqueos de los piratas berberiscos de los hermanos Barbarroja.
¿No eran leridanos los militares Gaspar de Portolácolonizador y primer gobernador de California, fundador de San Diego, en la segunda mitad del siglo XVIII; y su sucesor, Pedro Fages?
¿No fue catalán el capitán Agustí Callis, otro bravo soldado y explorador que pereció luchando contra los apaches en Arizona, en 1782?
¿No era barcelonés uno de los héroes de la guerra de Cuba, Antonio Vidal y Fernández, sargento de 23 años, que defendió un pequeño fuerte en Altagracia (Camagüey) con sólo 30 hombres frente a los 200 del líder rebelde Máximo Gómez? Resistieron a pesar de que los cubanos prendieron fuego al fuerte; y el sargento Vidal puso a salvo a sus hombres. Ascendido a teniente, recibió la Laureada.
Por no hablar del general Juan Prim, natural de Reus (Tarragona), héroe en Castillejos en la Guerra de Marruecos de 1860, gesta contada por el escritor Pedro Antonio de Alarcón; y después presidente del Gobierno.
España no sería España sin todos ellos, y muchos más. Soldados, por supuesto, pero también navegantes, misioneros, juristas, escritores, científicos, inventores artistas…
Tirar de tipex y borrar el pasado -como pretenden los Colau y los Torra- es una forma como otra cualquiera de negar la identidad y de suicidarse.
En eso, los indepes y los socialistas de la Memoria Histórica, se parecen como dos gotas de agua.

por ALFONSO BASALLO.

Periodista y escritor. Doctor en Comunicación, ha trabajado, entre otros medios, en El Mundo e Intereconomía, ha dirigido el semanario Época; y fundado y dirigido el diario digital Actuall.com. Ha publicado varios libros sobre historia, terrorismo y cine. Coautor junto con su mujer, Teresa Díez, de dos bestseller sobre el matrimonio: Pijama para dos y Manzana para dos.

https://eldebate.es/politica-de-estado/leccion-de-historia-militar-para-ada-colau-y-la-generala-robles-20181121

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