lunes, 25 de febrero de 2019

El conserje Juan que quita lazos amarillos en la Cataluña del "pim, pam, pum"

La amenaza de muerte contra el conserje mileurista que fundó la primera brigada de limpieza de lazos amarillos
Mientras se juzga la violencia del 'procés', los más radicales de Sitges pintan paredes con letras rojas que recuerdan los tiempos peores del País Vasco


JAVIER NEGRE

Juan Ribas es un conserje mileurista en un edificio residencial de Sitges y amable con sus vecinos, con independencia de la ideología política de cada cual. Su vida cambió el pasado viernes. Cuando fue a tirar la basura en el contenedor de la calle donde vive, se encontró una pintada con el siguiente mensaje, en letras mayúsculas rojas: "JUAN RIBAS PIM, PAM, PUM". Su corazón se congeló y su mente viró hacia los años en los que ETA imponía el miedo en el País Vasco con su política de la diana y el tiro en la nuca.
"Sentí impotencia y me recordó a todo aquello", cuenta el conserje, cuyo único pecado para el independentismo más radical fue haber fundado la primera brigada de limpieza contra lazos amarillos y haber participado el pasado 12 de enero en un acto constitucionalista en Sitges que fue boicoteado por los CDR ante la pasividad de los Mossos. "Habría que intervenir este cuerpo policial para que todos sus agentes hiciesen cumplir la Ley", opina Ribas.
En junio de 2016, antes del resurgimiento de la España de las banderas con el órdago separatista, Juan Ribas decidió montar el primer grupo de voluntarios, llamado Lloc & Groc -amarillo en ningún lugar, en castellano-, para limpiar Sitges y los municipios de alrededor de pancartas y símbolos secesionistas. Estaba cansado de que los mensajes separatistas y las esteladas empezasen a poblar las calles catalanas con el apoyo de ayuntamientos gobernados por partidos secesionistas ante la pasividad de mossos y policías locales. "Me molestaba ver todo eso u observar cómo a los concejales o a personas de a pie de calle que defienden a España les tiraban piedras o huevos o les señalaban. Por eso monté la brigada", dice Ribas, que reclutó a un equipo de 30 personas a través de las redes sociales para ganar la batalla callejera y retirar todos los símbolos que iban en contra del orden constitucional. En contra de la unidad de España.
Con la llegada del referéndum ilegal del 1-O y la entrada en prisión de los líderes del procés, Ribas tuvo que redoblar sus esfuerzos. Fichar a más gente y montar otras brigadas en otras zonas de Cataluña como Resistencia Badalona, Libera Gerona o Las Supernenas para quitar lazos amarillos -y cruces de ese color también-, los carteles de "libertad para los presos políticos" o las pintadas contra el valiente juez Llarena que inundaron toda Cataluña. Incluso sus parajes más bellos, para incredulidad de vecinos constitucionalistas y de turistas. "Tenemos a personas de izquierdas, de derechas, republicanos, monárquicos... de todo",explica. Estas brigadas se convirtieron en una incomodidad para los CDR y Arran, que hasta entonces eran amos y señores de las calles en Cataluña con sus acciones propias de la kale borroka.

'Juan, el Facha'

Infundían el miedo con una violencia que no era repelida en numerosos casos por la Policía ni por la Justicia. Por ello, cuando estos grupos vandálicos se percataron de que habían surgido grupos de resistencia dentro de la sociedad civil decidieron poner en el punto de mira a los miembros de estas brigadas que se multiplicaban por Cataluña. Comenzaron las agresiones a voluntarios, los insultos, pero las brigadas de limpieza no cesaron en su empeño. A Ribas los CDR comenzaron a grabarle retirando lazos y a señalarle en las redes sociales. Ello provocó que en Sitges, su municipio, le apodaran Juan, el Facha.
En este año y medio de labor voluntaria, Juan ha presenciado multitud de ataques contra sus compañeros y, sobre todo, agresiones a mujeres.
"Los cobardes de los CDR sólo se atreven con mujeres. El 99% de las veces que han agredido a brigadas ha sido contra mujeres. A una le tiraron hace unos días de la coleta. Siempre van en manada, pero cuando van solos a mí me ven y se cambian de acera. No tienen cojones", afirma Ribas, que recuerda cómo hace un año uno de los fundadores de Terra Lliure, Fredi Bentanachs, propinó varios empujones a una chica de su brigada. "Si no lo evitamos la habría pegado", dice. En agosto de 2018, un hombre agredió a una mujer que retiraba lazos en el parque barcelonés de la Ciutadella en compañía de su marido e hijos. El agresor ingresó en el calabozo y fue puesto en libertad con cargos por el juez de guardia de Barcelona, que le impuso una orden de alejamiento de 500 metros respecto a la víctima. El hombre está acusado de un delito de odio y otro de lesiones, pero otras acciones violentas contra las brigadas "han quedado impunes y sin juzgar".
La campaña de hostigamiento contra este barcelonés de 50 años se acrecentó el pasado 12 de enero, cuando decidió participar en un acto público por la unidad de España en el centro de Sitges. Allí se personaron 400 separatistas a increpar a los allí presentes. "Me llamaron de todo, facha, y empezaron a amenazarme y a decirme que mi hija de 17 años tuviese cuidado", denuncia Ribas. Desde entonces, su vida se convirtió en insoportable. El ambiente en Sitges contra él se convirtió en irrespirable. Las miradas de odio y los cuchicheos se multiplicaron en su municipio. También el acoso a través de las redes. Comenzó un calvario que llegó a su culmen el viernes de la pasada semana, cuando fue a arrancar el Opel Insignia que le había prestado un amigo al estar el suyo en el garaje. Cuando se acercó al vehículo vio cómo se lo habían empapelado con pegatinas con el mensaje en catalán "Fuera Vox". "Yo no soy de Vox, pero aquí en Cataluña todo lo que sea defender España es ser un facha", explica. Ese mismo día vería cómo a 10 metros de la puerta de su humilde apartamento de alquiler en Sitges había una pintada con spray que le ponía en la diana. Con nombre y apellidos. Como hacía la mafia terrorista de ETA: "Pim, pam, pum".
Él, ante la pasividad del Consistorio gobernado por el PDeCAT, tuvo que borrar él mismo con disolvente la pintada para no alarmar a su barrio. Lo hizo el mismo día. Ahora está deseando averiguar quién es el autor de la macabra pintada. "Quiero que me lo diga a la cara. En el pueblo ya saben que tengo muy malas pulgas, pero el autor o los autores no tendrán huevos de decírmelo. Los independentistas, que son muy del diálogo, no entiendo por qué no quieren hablar conmigo", comenta este hijo y nieto de catalanes. "Como dirían ellos, un botifler de pura cepa", añade Ribas, que tiene en su domicilio gran parte de los símbolos separatistas que han recogido él y su brigada este tiempo. Desde lazos amarillos hechos con acero hasta carteles led en favor de la república catalana. También señales de tráfico que informaban de la entrada a un municipio independentista. Cualquiera que vea una imagen de su comedor o de la terraza sin conocer su historia podría pensar que Ribas tiene el síndrome de Diógenes.
"Tengo inundada mi casa con toda esa basura separatista y le he tenido que pedir a un amigo que me deje guardar más material en su almacén. Tengo más de 60.000 euros en lazos, banderas, pancartas... y claro, ese dinero sale de nuestros impuestos, del presupuesto de muchos ayuntamientos separatistas, y eso es malversación. Estoy por meterlo todo en un camión y llevarlo a la Unión Europea para que vean que es un escándalo", explica este barcelonés.

"Hasta aquí hemos llegado"

Hijo de un representante de maquinaria agrícola ya jubilado, Ribas es la primera persona a la que los independentistas han llevado a juicio por retirar una estelada. Él, no obstante, asegura que en Cataluña están mejorando "un poco" las cosas gracias al esfuerzo y la valentía de la sociedad civil y de las brigadas de limpieza. "Por primera vez en 40 años hemos dicho hasta aquí hemos llegado. Y eso ha descolocado a los separatistas, que pensaban que tenían controlada la calle. Y si aquí no nos pusieron bombas como en el País Vasco es porque no les hemos dejado", dice. Su apuesta: la aplicación de un 155 "duro" que intervenga la educación y TV3.
"El principal problema es que en las aulas se está adoctrinando y es increíble que yo no pueda decidir en qué lengua aprende mi hija o que lo haga al 50% en castellano y el otro 50% en catalán, que a mí también me gusta. Los distintos gobiernos han dejado la educación en manos de los independentistas, que han ido adoctrinando a los estudiantes desde que han sido muy jóvenes y cuando ya son mayores es imposible hacerles entrar en razón. Es como si malcrías a un niño de pequeño. Luego cuando cumple 18 te manda a la mierda. Yo ya venía viendo lo que iba a pasar hacer muchos años", cuenta Ribas, que también es muy crítico con el papel complaciente de los Mossos d'Esquadra con el separatismo más radical.
"Ayer [por el jueves] fuimos a retirar lazos a Solsona y varios agentes intentaron impedirlo diciendo 

seguir leyendo

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Archivo del blog

COMENTARIOS

LO MAS VISTO

Categorias