viernes, 22 de febrero de 2019

Patadas voladoras en el Supremo

La violencia entró ayer en el Tribunal Supremo bajando por la escalera del instituto Pau Claris de Barcelona. El vídeo dura quince segundos escasos pero la “patada voladora” de un agente de la Policía Nacional sobre una mujer que cae rodando devolvió al independentismo a la realidad de las acusaciones. 

El alzamiento violento es lo que justifica la acusación de rebelión y la Fiscalía llevaba cinco días de sesiones soslayando el término a pesar de que han sido interrogados todos los miembros del Govern sobre los que pesa esa acusación.
Lo de ayer fue distinto y apuntaba al denominado “independentismo civil”. Se pasó de los titubeos de Consuelo Madrigal a los ataques indiscriminados de Javier Zaragoza. Y de apuntalar los delitos de desobediencia y malversación a atribuir la autoría de agresiones, lesiones y lanzamiento de vallas metálicas por parte de una multitud a quien supuestamente representaban Jordi Sànchez y Jordi Cuixart.
Según el fiscal Zaragoza, el exlíder de la ANC es el nuevo flautista de Hamelin versión independentista. Y el interrogatorio fue el mundo al revés: ¿Cómo se disuelve una concentración de 40.000 personas frente a la Conselleria d’Economia?, preguntó retóricamente Sànchez. “Usted, micrófono en mano”, replicó el fiscal. “¿No le constan policías agredidos, lesionados, repelidos con vallas metálicas? ¿No? Ah, sólo le consta lo otro”, remachó Zaragoza. Lo otro son las imágenes de violencia que protagonizaron guardias civiles y policías y que el ministro Borrell insiste, como hizo su predecesor Dastis, en considerarlas fake news aunque quien las captara fuera la BBC.
El tribunal había oído los discursos pacifistas de Oriol Junqueras, las apelaciones al diálogo y las relecturas sobre la pretensión del 1-O y de la declaración de independencia del 27-O. Pero ayer tuvo la primera cata de realidad. Sonó el Passi-ho bé de la Trinca en el salón del plenos del Supremo y se vio a un teniente de la Guardia Civil atendiendo tranquilamente en varias ocasiones a las explicaciones de Sànchez sobre la situación en el exterior de la Conselleria d’Economia.
La imagen del 20 de septiembre destilaba menos tensión que el contenido de la declaración previa de Santi Vila. Si Jordi Sànchez se declaró preso político, el exconseller elogió el Estado “moderno y democrático que es España”, y se presentó como el “mediador” de Carles Puigdemont con el PP y el PSOE para evitar el choque institucional. Ana Pastor, Rafael Catalá, Javier Maroto, Manuel Campo Vidal o Soraya Sáenz de Santamaría, que guardó en un cajón la “propuesta Vila” de solución del conflicto.
El exconseller sólo renunció a su cargo porque Puigdemont se convirtió en “aprendiz de mago” ante la presión de las redes sociales. Optó por la declaración de independencia en lugar de unas elecciones que le hubieran dado a Vila una nueva vida política.
Carles Puigdemont guardó silencio... hasta que pudo elogiar a Jordi Sànchez... Fue la otra patada voladora.

https://www.lavanguardia.com/opinion/20190222/46618445435/patadas-voladoras-en-el-supremo.html

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Archivo del blog

COMENTARIOS

LO MAS VISTO

Categorias