jueves, 16 de mayo de 2019

Interior, preocupado por el contagio de la tensión a la Guardia Civil y a Prisiones, tras la irrupción de Jusapol

«Los métodos que utiliza Jusapol son inaceptables», afirman fuentes de Interior




PABLO MUÑOZ 
Las Fuerzas de Seguridad –en especial, ahora, la Policía– viven momentos de tensión sin precedentes desde la irrupción de Jusapol (Justicia Salarial Policial) y la posterior creación de un sindicato policial, Jupol, y una asociación de guardias civiles, Jucil, para presentarse a las elecciones de ambos Cuerpos. Aunque al parecer formalmente son independientes, ambas fueron creadas por personas que pertenecen a la asociación. También la tensión se ha extendido a Prisiones con el movimiento «Tu abandono me puede matar», que según algunas informaciones comparte despacho de abogado en Madrid con Jusapol y que ha conseguido una gran penetración en su ámbito.
La capacidad de movilización de esta asociación es indudable y los sindicatos con representación hasta ahora temen que tanto Jupol como Jucil se conviertan en mayoritarios en sus Cuerpos respectivos. La bandera de la equiparación salarial, que niegan a pesar de los acuerdosfirmados con el Gobierno, les sigue siendo rentable, y el dominio de las redes sociales hace que su mensaje llegue nítido no sólo a sus compañeros, sino también a una parte de la sociedad. El apoyo de Ciudadanos y Vox ha servido a unos como estrategia electoral y como respaldo desde el ámbito político para los otros.
«Tanto los postulados de Jusapol como sus métodos son inaceptables, pero la verdad es que hasta ahora nadie sabe cómo frenarlos», admiten fuentes de Interior consultadas por ABC, que reconocen que la preocupación en el ministerio es grande. Entre otras razones, porque ahora la más afectada es la Policía, pero tarde o temprano la tensión alcanzará también a la Guardia Civil y desde hace meses ya ha llegado con mucha fuerza a Instituciones Penitenciarias.
Las relaciones con los sindicatos son fundamentales en cualquier administración y la previsible irrupción en junio de Jupol en el Consejo de la Policía –ya se verá con qué representación– va a suponer un punto y aparte en las mismas. «No reparan en nada; en la campaña se creó un perfil de twitter llamado “candidato Marlaska” como un canal más de comunicación con los electores de Cádiz, por donde se presentaba el ministro, y hubo que cerrarlo a los diez días porque estaba lleno de insultos y amenazas», lamentan las mismas fuentes de Interior. «Eso sí, la mayoría de gente no se identifica», se supone que para actuar con impunidad y, por qué no decirlo, para evitar consecuencias legales.
Escraches a políticos, incluso una convocatoria de rodear el Congreso cuando se celebraba el debate parlamentario para aprobar la Iniciativa Legislativa Popular sobre la equiparación salarial, no tienen precedentes en las Fuerzas de Seguridad y recuerdan a otras acciones protagonizadas por grupos radicales y populistas.
Con todo, lo más grave para Interior es que los que así actúan «se olvidan prácticamente de todo lo que debe ser un servidor público, de sus obligaciones y de los límites que deben regir su actuación. Los sindicatos deben ser un contrapoder, luchar por mejoras para los trabajadores; lo que no pueden caer es en actitudes y comportamientos de esa naturaleza, mucho menos personas que forman parte de un colectivo armado, que por ley tiene el monopolio para ejercer la violencia».
«El ministro Zoido firmó un acuerdo salarial con los legítimos representantes de los policías y guardias civiles, y el ministro Marlaska lo hizo suyo, decisión que hasta ahora se ha traducido en dos pagos, quedando el tercero pendiente para el próximo año porque así se acordó. Jusapol puede estar de acuerdo o no con ese pacto, pero en este momento no tiene legitimidad alguna para pedir una negociación. Cuando tenga representación que lo haga», señalan desde Interior.

Todas las fuentes policiales y de Interior consultadas por ABC muestran su inquietud porque sea entre las últimas promociones de la Policía y la Guardia Civil, que además han sido muy amplias, donde Jusapol tiene su mejor caldo de cultivo. Lo atribuyen a que «aún no han interiorizado lo que supone pertenecer a esos Cuerpos y el compromiso de servicio público, lo que les hace ser más permeables a los mensajes radicales». Interior ha puesto en marcha ya algunas investigaciones puntuales sobre comportamientos de alguno, pero hay que destacar que no existen indicios para abrir una sobre el conjunto de la organización, al menos por el momento.
Si Jupol logra finalmente su objetivo de ser mayoritario en el Consejo de la Policía el siguiente paso, obviamente legítimo, será conseguir controlar también el órgano homólogo de la Guardia Civil, a través de la asociación Jucil. Todo ello reforzará las posiciones de « Tu abandono me puede matar», que opera en Prisiones y que desde hace meses también ha barrido del debate a los sindicatos tradicionales con reivindicaciones, algunas de ellas sin la menor duda justas, pero que exigen con movilizaciones de una dureza desconocida hasta el momento.
El escenario que se abre para el departamento de Fernando Grande-Marlaska es incierto, porque gestionar un ministerio tan delicado como ese con este ambiente de crispación es muy complicado. Ahora que han pasado las elecciones generales, con un Gobierno estable y cuatro años por delante, Interior es muy consciente de que tiene que empezar a tomar medidas para reconducir la situación. Le va en ello el éxito o el fracaso de la legislatura.

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