lunes, 29 de julio de 2019

Honores para el etarra que metió en el coche a Ortega Lara

Moncloa calificó de «inadmisibles» los hechos ocurridos en Oñate y Hernani. En una nota emitida por el Gobierno se informó de que se han puesto estos sucesos en conocimiento del Ministerio Público por tratarse de un «insulto a las víctimas» y «una legitimación de los crímenes etarras»


Etarras tan significados como Jesús María Zabarte Arregui, «Garratz»; y José Javier Zabaleta Elósegui, «Baldo», presidieron aeyer el recibimiento en Oñate (Guipúzcoa) del miembro de la banda Javier Ugarte, uno de los secuestradores del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara. Unas trescientas personas se reunieron en la calle principal del pueblo y, al igual de lo ocurrido el sábado con «Baldo» en Hernani, abrieron el pasillo por el que atravesó Ugarte, que había sido excarcelado esa misma mañana de la cárcel de Topas, en Salamanca. Según han informado a LA RAZÓN fuentes antiterroristas, fueron lanzados cohetes, encendidas bengalas y se profirieron gritos a favor de los reclusos etarras. Un equipo de Antena 3 fue increpado por algunos individuos.
El etarra Javier Ugarte Villar tuvo un papel fundamental en el secuestro del funcionario de prisiones. Apostado en un lugar, entre la prisión donde trabajaba y su domicilio, tenía que informar al resto de los miembros del «comando» del paso del vehículo del funcionario. Después, fue uno de los dos que le obligó a meterse en el maletero de su automóvil.
De hecho, a partir de ese momento, el resto de los terroristas de la célula criminal se dirigieron hasta el aparcamiento de la casa de Ortega Lara.
Ugarte salió ayer de la cárcel de Topas (Salamanca) tras cumplir 22 años de una condena acumulada de 200 años por varios delitos, entre otros el citado secuestro.
A las puertas del centro penitenciario se hizo una primera fotografía con un grupo de familiares y amigos, como precedente al recibimiento que se le iba a tributar en Oñate, localidad gobernada por EH Bildu, cuyo Ayuntamiento se había hecho eco de la excarcelación y llegada al pueblo de Ugarte.
«Uno menos», decía en su página web Etxerat, la asociación de familiares de presos de la banda, al informar de la excarcelación.
Su papel en el secuestro fue detallado, ante la Guardia Civil, por otro miembro del «comando», Jesús María Uribechevarría Bolinaga, quién aseguró que la orden había partido de su jefe, Julián Achurra, «Pototo».
Tras seguir infructuosamente a varios funcionario de prisiones, incluso en Logroño, localizaron a Ortega cuando entraba en el garaje de su casa.
«Javier Ugarte se dirigió con su Ford Fiesta a un pueblo de la carretera de Burgos a Logroño y nos avisó desde una cabina a mi teléfono móvil cuando vio a Ortega dirigirse a su casa. Tomamos la decisión de secuestrarle ese día», manifestó. «Yo cogí el camión con la máquina que tenía el zulo en su interior para transportar personas y lo llevé hasta un parking situado a la entrada de Burgos. José Luis Eróstegui y José Miguel Gaztelu fueron en el coche de Gaztelu y también recibieron la llamada de Ugarte. Se fueron los tres al domicilio de Ortega Lara y cuando llegó, mientras Gaztelu vigilaba, los otros dos le dijeron a Ortega que se metiera en el maletero de su propio coche».
«Luego se dirigieron a donde teníamos aparcado el camión. Le vendamos los ojos para que no viera nada y le metimos en la máquina. Yo mismo conduje el camión hasta el taller de Mondragón mientras Eróstegui dejaba aparcado el coche de Ortega Lara en un polígono industrial de Burgos y Gaztelu le acompañaba. Después, se fueron a casa. En el taller, le sacamos de la máquina y le metimos en el zulo».
La asociación de familiares de presos de ETA Etxerat informó de que Ugarte había abandonado la prisión, 22 años después de su detención, el 1 de julio de 1997, el día en el que la Guardia Civil rescató a Ortega Lara tras 532 días secuestrado.
Aquella madrugada la Guardia Civil detuvo a Ugarte en Oñate, su localidad natal, en una operación en la que apresó también a los otros miembros de la célula.
Fue juzgado por estos hechos y el 29 de junio de 1998 fue condenado, al igual que sus compañeros de «comando», a una pena de 32 años de cárcel por «secuestro terrorista y asesinato alevoso en grado de conspiración», ambos delitos con la agravante de ensañamiento. La sentencia destacó que los procesados asumieron voluntariamente que Ortega Lara iba a morir como consecuencia del larguísimo encierro y de la insalubridad del zulo excavado en una lonja de Mondragón en la que mantuvieron oculto al funcionario de prisiones».
Además de este crimen, Ugarte acumulaba 200 años de condenas por otro secuestro y por su participación en otros atentados, algunos contra la Guardia Civil.

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