lunes, 29 de julio de 2019

Roba el arma a un policía e intenta dispararle cinco veces, sin quitarle el seguro

Pasaban las cinco de la madrugada del jueves cuando entra una aviso a los agentes de Policía Nacional de Alcobendas. 




Belén V. Conquero

En uno de los bares más concurridos de la plaza del Pueblo de la localidad, se estaba produciendo una reyerta a botellazos. Un agente de paisano estaba en ese momento en el local y al intentar identificar a uno de los agresores, según confirman fuentes oficiales, “se puso bruto” y le zarandeó, dejando al descubierto el arma reglamentaria que portaba. 

En ese momento, el hijo del primer agresor le atacó por detrás, le dio un puñetazo y le arrebató la pistola, ya que el agente no llevaba funda “antihurtos”, una demanda que sindicatos como Jupol llevan años reclamando para que no se den este tipo de situaciones.

Llegan varios compañeros para ayudar al policía de paisano y le intentan quitar el arma al joven que, “hace fuerza para dispararla. Le dio al gatillo cuatro o cinco veces, pero como tenía el seguro puesto, no disparó”, describen. Finalmente consiguen reducirle, mientras llegan más unidades de apoyo para separar a toda la gente que se había enzarzado. Se llevan a los dos agresores, padre e hijo, detenidos. El primero está en prisión provisional, mientras el segundo ha sido puesta en libertad. Tiene la nariz roto y pasará por el quirófano porque tiene un derrame en un ojo.
Las fundas antihurto cuestan unos 150 euros y la mayoría de los agentes se han visto obligado a adquirirlas ellos, sobre todo después de lo ocurrido en Granada en octubre del pasado año cuando un guardia civil murió a manos de un delincuente que le quitó el arma. Estas protecciones ofrecen más seguridad al agente ya que es necesario apretar uno o dos botones para poder sacar la pistola. Las del Cuerpo son de cuero y se abrochan con un solo clic.

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