martes, 24 de septiembre de 2019

La Guardia Civil y Vox

Lo peor que podría sucedernos es, como nos ocurre con la propia bandera de España, que también la Guardia Civil acabe identificándose con la extrema derecha

Foto: Agentes de la Guardia Civil. (EFE)


Nunca pensé que fueses a mencionar a Luis Roldán, pero mucho menos hubiera imaginado que lo hicieras de esa manera. Al final, dices, en la Guardia Civil todo el mundo sabe que la mejor etapa para los guardias fue la de Luis Roldán. ¿Que se lo llevaba? Pues está claro; se enriqueció y robó decenas de millones de euros en comisiones. ¿Qué fue un delincuente al frente de un Cuerpo policial y militar? Ahí están el juicio y la condena para ratificar ese disparate antológico. ¿Que ha sido un deshonor para la historia del Cuerpo? Eso no hay quien lo dude, una enorme mancha que os afecta en lo justo: fue el primer civil que pusieron al frente de la Guardia Civil y resultó ser un chorizo.
Pero además de todo eso, que es lo que conocemos, lo obvio, en lo que nunca había reparado, acaso nadie lo ha hecho, es que fue con Luis Roldán, durante su mandato, cuando más se invirtió en la Guardia Civil, especialmente cuando se construyeron y dignificaron más las casas cuartel en las que vivís muchos de vosotros, muchas de vuestras familias. Y entonces, vuelves a repetirlo: ¿que se llevó el dinero? Eso nadie lo discute, pero su afán por cobrar comisiones supuso que se invirtiera más que nunca y que mejorasen nuestras condiciones de vida. A fin de cuentas, dices, para que se lo lleven otros, como ya vemos que ocurre, por lo menos os beneficiasteis de los planes de Roldán para modernizar la Guardia Civil y, además, llevárselo calentito.
Para intentar entenderte, he repasado algunas noticias sobre las casas cuartel y, ciertamente, algunos reportajes resultan sobrecogedores, porque es difícil imaginar que una familia pueda vivir en esas condiciones, pura infravivienda de ratas y humedades. De forma periódica, las denuncias de esos edificios ruinosos, indignos o humillantes, saltan a los medios de comunicación y, otra vez más, algún portavoz de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) se quejará de que las casas cuartel suponen un mal endémico, siempre desatendido, siempre ignorado y, por eso mismo, desconocido por la inmensa mayoría de los ciudadanos.

Soledad y dignidad. Es posible que sean las dos palabras que más veces has utilizado durante la conversación; la soledad que siente un guardia civil al verse constantemente ignorado por los distintos gobiernos que van pasando mientras que en la calle los ciudadanos siguen diciendo que es la institución más valorada. “Los españoles le dan un sobresaliente a la Guardia Civil”, recuerdas que han publicado algunos periódicos hace poco y, sin embargo, lo que no saben esos españoles es que las condiciones en que trabajáis son tan lamentables como este detalle casi irrisorio que me cuentas: tú llevas con el mismo polo de verano desde hace tres años.
Cuando os entregaron la ropa, en la etiqueta ya se advertía de que esa prenda solo estaba diseñada para resistir 25 lavados, y ya han pasado tres veranos seguidos sudando la misma camiseta. O las condiciones de trabajo, coches patrulla que no se pueden poner a más de 100 kilómetros por hora porque, si se ‘fuerzan’, el motor corre el riesgo de averiarse definitivamente. Y en ese caso, no quedaría otra que hacer las patrullas a pie. Dices que podrías pasarte el día contando algunas de esas ‘anécdotas’ sin necesidad, siquiera, de llegar al agravio de los sueldos en comparación con los de las policías autonómicas de Euskadi y de Cataluña.
Y la dignidad. Dices que, después de 30 años en el Cuerpo, has llegado a la conclusión de que el principal problema de los guardias civiles es que vosotros mismos no respetáis vuestra dignidad, porque tenéis asumido que el sacrificio y la entrega están por delante de todo, de cualquier otra queja, y que eso os acaba perjudicando a vosotros mismos. Por eso te ha parecido tan representativo ese episodio ocurrido el otro día en Cádiz, la espectacular persecución de un delincuente, un peligroso sicario de las mafias de la droga, que pudo realizarse gracias a un guardia civil, que estaba fuera de servicio, y que iba en su coche, con su hijo, camino del Colegio de Guardias Jóvenes de Valdemoro para el examen de ingreso en el Cuerpo.
Esa vocación, ese amor por la Guardia Civil, que se transmite en muchas familias como una herencia, es la que piensas que os acaba perjudicando, sobre todo cuando se ve amplificada por la sensación de soledad, de falta de apoyos, de reconocimiento verdadero más allá de los elogios y las buenas palabras. Ahí es donde entra en escena un partido político como Vox. Dices que han tenido que llegar ellos para que alguien, sin complejos, sin medias tintas, diga que está orgulloso de la Guardia Civil porque ahí están los mejores hombres y las mejores mujeres de España. Solo faltaban episodios como los de Alsasua para que se acabase de completar el cuadro del desamparo.
Buena parte de la izquierda piensa que defender España es de derechas y lo que es obligatorio es no parecer de derechas. Es inexplicable esa ceguera
Cada cual es libre de elegir sus preferencias políticas, te he dicho, pero lo peor que podría sucedernos es, como nos ocurre con la propia bandera de España, que también la Guardia Civil acabe identificándose con la extrema derecha. Y no creas que culpo a Vox; no, el problema principal es el abandono incomprensible que se hace por una parte de la izquierda del concepto mismo de España y, por ende, de todo aquello que lo representa.
Como ha dicho en alguna ocasión Fernando Savater, una buena parte de la izquierda piensa que defender España es de derechas y lo que es obligatorio es no parecer de derechas. Es inexplicable esa ceguera, sí, ese absurdo complejo de la izquierda, de la progresía, pero jamás tenemos que resignarnos, y puede que, algún día, desaparezca ese afán autodestructivo entre nosotros. Si esta charla te sirve, al menos, para reconfortarte, espero que te vayas con la sensación de que somos muchos los que admiramos vuestro trabajo y que, como me ha ocurrido a mí, se quedarán perplejos al oír eso que decías antes, que habéis acabado añorando la época de Luis Roldán porque era un chorizo que, gracias a que robaba, hizo muchas cosas que beneficiaron las condiciones de vida de la Guardia Civil.

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