lunes, 30 de septiembre de 2019

«Río Miño», el poderoso centinela de la Guardia Civil en el mar

Este buque oceánico, que ha recalado este fin de semana en Algeciras, realiza una importante labor en la lucha contra el narcotráfico y la inmigración irregular


Un agente de la tripulación del «Río Miño», con una de las armas del buque


Soraya Fernández

La Comandancia de la Guardia Civil de Algeciras (Cádiz) ha celebrado este domingo su exhibición anual de medios terrestres, aéreos y navales. La muestra tenía este año un atractivo añadido: puertas abiertas en el buque oceánico «Río Miño», una poderosa arma que la Guardia Civil emplea en la lucha contra el narcotráfico y las mafias de la inmigración irregular. Necesidades del servicio obligaron sin embargo a suspender esta actividad. El barco tenía que zarpar para una nueva operación.
ABC tuvo la oportunidad de visitarlo antes de su marcha y conocer sus dependencias, así como el trabajo que se realiza desde este buque, perteneciente al Grupo Marítimo del Estrecho y que tiene base en Cádiz. El teniente Aurelio Blanco hizo de cicerone para mostrarnos cómo es este centinela del mar de la Guardia Civil.
Con una tripulación de 22 personas (14 agentes de la Guardia Civil y ocho miembros de personal civil), tiene capacidad para albergar a 200 náufragos. Cuenta con 20 camarotes y cuatro celdas. El capitán del «Río Miño» es civil, se trata de Jorge Galindo Valtuill.
El buque está equipado con los últimos sistemas de comunicación y dispone de una cámara térmica que permite que seguir en tiempo real las imágenes captadas a bordo.
Con una eslora total 50,81 metros, el «Río Miño» tiene una capacidad de combustible de 227.083 litros de gasoil, lo que le permite navegar hasta 22.000 millas, prácticamente una vuelta al mundo.
Está propulsado por un motor japonés de 100 caballos de vapor que alcanza una velocidad máxima de 11,75 nudos. Además, cuenta con dos embarcaciones semirrígidas de 7,7 metros, tremendamente útiles para los rescates y las intervenciones, y que alcanzan los 40 nudos.
El «Río Miño» fue antes un pesquero japonés. La Guardia Civil necesitaba un buque oceánico para afrontar la crisis de los cayucos en Canarias y lo adquirió, tras lo cual lo reformó. Fue entregado en septiembre de 2007 en Gran Canaria. Es además del primer buque oceánico con el que contó el Servicio Marítimo de la Guardia Civil y ha realizado y sigue realizando una importante labor para interceptar y rescatar inmigrantes.
De hecho, el 80% de los servicios que realiza están enmarcados en la lucha contra la inmigración irregular dentro de Frontex, en la que la Guardia Civil lidera la operación Índalo.
«Cuando trabajamos en inmigración, el objetivo es el rescate de vidas humanas en el mar. Nadie puede morir. Pero además, intentamos evitar que entren en territorio Schengen sin saber quiénes son», indica el teniente, que reconoce que algunos rescates han sido complicados.
El teniente Blanco, en el puente de gobierno del buque/Sergio Rodríguez
En 2018, el «Río Miño» rescató a 1.412 inmigrantes irregulares en 31 embarcaciones. En lo que va de año han sido 995 personas en 22 embarcaciones.
La lucha contra el narcotráfico es otro de sus fuertes y son muchos los éxitos cosechados en esta materia. «En la lucha contra el delito como Policía Judicial lo que más tenemos es narcotráfico. El año pasado interceptamos 456 kilos de hachís en embarcaciones», señala este mando.

Narcos que se mofan

El teniente Blanco ratifica la escalada de agresividad en los narcos. Asegura que están muy crecidos y que en ocasiones incluso se han mofado de ellos: «Antes había más respeto a la autoridad. Ahora, sus medios son siempre superiores y se mofan. Están muy subidos y son peligrosos también en el mar. En alguna ocasión hemos perseguido alguna goma –se refiere a una narcolancha-, que es mucho más rápida, y se han dado la vuelta para decirnos que dejemos de perseguirlos o nos dan un golpe y nos vuelcan», asegura.
Testigo de esta tarea es la sala de esparcimiento del «Río Miño». Decenas de fotografías de intervenciones decoran la estancia junto a una bandera española con el toro de Osborne, así como otras de distintos países. Se trata de «trofeos», como los llaman en el buque. Son banderas de los barcos en los que han intervenido droga. En una de Grecia podemos leer: «San Giorgio-11/9/2016.- 14.480 kilos de hachís»; aunque hay muchas más, como otra que recuerda la aprehensión de casi una tonelada de cocaína.
Pero el «Río Miño» es mucho más: cumplimiento de las disposiciones legales de navegación y protección del medio ambiente, la flora y la fauna de las reservas marinas. Sólo en vigilancia marítima, el año pasado realizó más de 150 inspecciones y tramitó 46 denuncias

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