martes, 22 de octubre de 2019

El policía vigués herido estuvo tres horas acorralado junto a su unidad

Iván G.F., de 41 años,  que tiene una lesión medular tras recibir el impacto de un objeto contundente, evoluciona favorablemente

Concentración ante la Comisaría de la Policía Nacional en Ourense. (Foto: Óscar Pinal)


Ana J. Pastor | Vigo
La noche del pasado viernes será difícil de olvidar para los 73 miembros de la Unidad de Intervención Policial de Vigo desplazada a Cataluña. Era jornada de huelga general y a medida que avanzaba el día, la situación iba empeorando. Iván G.F., de 41 años,  padre de dos hijos, y destinado en la Comisaría viguesa desde 2007, se encontraba con su unidad replegada a la espera de recibir órdenes para dispersar a los manifestantes violentos. 
El relato de lo ocurrido aquella noche, según sus compañeros, revela que el grupo estuvo tres horas acorralado,  tras las barricadas urbanas, tratando de repeler el ataque de todo tipo de objetos,  sin actuar. Todo se precipitó cuando tres agentes cayeron heridos, entre ellos Iván. Un objeto contundente, probablemente un adoquín, lanzando supuestamente desde un balcón o una terraza, le golpeó directamente en el casco, con tal fuerza, que lo atravesó.
El policía vigués tuvo que ser trasladado de urgencia al hospital, primero consciente, pero poco después se desmayó. Las lesiones habían sido especialmente graves y fue ingresado en la UCI. El último parte médico, de ayer, daba buenas noticias. Tiene una lesión medular pero no le afectará a la movilidad y su pulmón, que se había visto afectado, evoluciona favorablemente.
Junto a él se encuentra su mujer, que se trasladó a Barcelona en cuanto fue informada de lo ocurrido. Ayer, aún muy preocupada y agobiada por la situación declinó hablar con los medios. Tampoco pudo hacerlo la madre del policía, que acudió a la concentración celebrada junto a la Comisaría viguesa, similar a las desarrolladas por todas las ciudades de España, entre ellas la de Ourense.
Arropada por los cientos de personas que se dieron cita en el acto para apoyar el trabajo de la Policía Nacional en Cataluña, esta mujer no pudo reprimir las lágrimas. Ayer, la Policía iniciaba los trámites para su traslado a Barcelona,  al hospital donde su encuentra su hijo, con el apoyo de los compañeros que están en Vigo y que le buscaron un alojamiento en la ciudad.
Iván se llevó la peor parte, pero no fue el único herido. De los 73 agentes de las dos unidades que salieron de Vigo, la gran mayoría tiene secuelas de lo que describieron como un “auténtico infierno”. 
Curtidos en mil y una intervenciones por toda España (la UIP tiene sede en la ciudad pero se desplaza a los lugares donde es requerida)  nunca habían sufrido una situación igual.
Los portavoces de los sindicatos UFP en Vigo y SUP en Galicia  insistían en señalar que desde que llegaron a Cataluña, sus jornadas fueron maratonianas, sin material suficiente y sin medios, a merced de lo que calificaron como “terror terrorista”. El Ministerio de Interior ha anunciado relevos para estas unidades tanto las de Vigo como las de A Coruña, por lo que se prevé que puedan regresar mañana o pasado. De momento, la brigada de información sigue investigando para tratar de identificar al responsable del grave ataque al policía vigués, algo complicado.

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