jueves, 17 de octubre de 2019

Mandos de Mossos y Policía: «Esto es una rebelión»

Es un mando de los Mossos, y ayer su diagnóstico de la situación tras los sucesos del martes por la noche en Barcelona era demoledor: «Se equivoca quien piense que lo que sucede estos días en Cataluña es un problema de orden público, porque es una rebelión en realidad». Por su parte, otro jefe policial, en este caso de la Policía Nacional e igualmente con altas responsabilidades, coincide en el diagnóstico, aunque con distintas palabras: «No es una alteración del orden, es un desafío al Estado».




Pablo MuñozJesús HierroJesús HierroMiquel VeraMiquel VeraDaniel Tercero


Y el desafío continuó anoche, con la concentración que los CDR convocaron en la Gran Vía con Marina. Tras el habitual comienzo festivo -lanzamiento de multitud de rollos de papel higiénico-, parte de la masa se desplazó hasta la Consejería de Interior, que ha sido señalada por esos grupos por su actuación, mientras que el resto se concentró en la calle Diputación y aledañas, donde quemaron los primeros contenedores.

Maceteros

A medida que avanzaba la noche la violencia aumentaba. Los radicales cruzaban en la calle grandes maceteros y en algún caso prendían fuego a la planta a modo de barricada. También se quemaron al menos ocho coches en la calle Roger de Flor y todo aquello susceptible de arder que encontraban. Los Mossos informaron del lanzamiento de objetos impregnados con ácido. Los manifestantes lanzaron también cócteles molotov contra los policías y pirotecnia contra el helicóptero policial durante los disturbios.
A lo largo de la larga noche los vándalos llegaron a tomar el control de parte del centro de Barcelona, hasta el punto de que los Mossos y la Policía Nacional se vieron obligados a a retirarse del cruce de Gran Vía con Nápoles. Los violentos, al grito de «hemos ganado», celebraban su victoria. Desbordados por la presión, las Fuerzas de Seguridad se vieron incapaces de contener los disturbios, que en principio localizados en la zona de Gran Vía y Paseo de San Juan, se extendieron pasada las once a la parte alta de Paseo de Gracia, donde la noche del martes se habían producido también graves incidentes.
Las algaradas, perfectamente coordinadas para que las fuerzas policiales no pudieran concentrarse en un punto concreto, causaron apuros muy serios a la Policía. Sobre las once de la noche la escena que se vivió era tremenda: cientos de jóvenes encapuchados se lanzaron contra los agentes en Paseo de Gracia. Éstos, en un número muy inferior a los atacantes se tuvieron que hacer fuertes en la calle Mallorca a la espera de refuerzos. Para entonces la zona estaba sembrada de barricadas en llamas, y en muchas otras calles próximas estaban ya preparadas otras solo a falta de ser prendidas en el momento adecuado.

Turistas asustados

Los numerosos turistas miraban atónitos el espectáculo y alguno de ellos, presa de los nervios, no podía contener las lágrimas. Los hoteles de la zona protegían a sus clientes, que una vez más veían como el salvajismo de los secesionistas les estropeaba una noche que podía ser extraordinaria, por la magnífica temperatura. El olor a plástico quemado lo impregnaba todo y la densa humareda en muchos puntos hacía el ambiente irrespirable.
Algunos vecinos, además, veían con horror cómo llamas de varios metros de altura llegaban muy cerca de sus pisos. Alguno no pudo soportar la tensión e insultó a los radicales, que respondían con insultos.
En algunos momentos fueron los radicales los que cargaron contra la Policía, en ocasiones desbordada
En las últimas horas, los enfrentamientos habían subido de intensidad y a la quema de coches, motos, bicicletas del servicio municipal, destrucción de andamios y numerosísimas barricadas y hogueras, se sumó como novedad con respecto a la noche anterior, el lanzamiento de cócteles molotov y de ácido a los agentes. Los Mossos, a su vez, tuvieron que utilizar gas pimienta.
De inicio, los Mossos d’Esquadra custodiaban el edificio de la cCnsejería de Interior ayudados por la Policía Nacional. Para contener a los manifestantes se colocaron unas vallas, que pronto fueron objetivo de la turba. Los incidentes, por tanto, se reproducían prácticamente a la misma hora que la noche anterior, de nuevo protagonizados por enmascarados bien organizados que dirigían a la masa, antisistemas, estudiantes con ganas de armarla y chavales alejados, incluso, de la mayoría de edad. El alcohol y el hachís, entre otras sustancias, corrían con generosidad entre los congregados, cada vez más envalentonados. Muchas mochilas contenían botellas; primero se bebían su contenido, y luego usaban el vidrio como proyectil.

Más contundencia

Anoche, sin embargo, las Fuerzas de Seguridad tenían claro que no iban a pasar ni una, de modo que las cargas no tardaron en llegar. De una disposición defensiva pasaron en pocos minutos a tomar la iniciativa, así que las primeras carreras no tardaron en llegar. Fuentes de los Mossos consultadas por ABC ya advertían por la tarde de que esta vez su actuación iba a ser más contundente que la noche anterior, y la verdad es que fue así desde los primeros momentos. El objetivo era evitar que se levantaran barricadas como la noche anterior, y sobre todo que las prendieran fuego. El objetivo no se consiguió, y la violencia organizada se hizo con el control. El centro de Barcelona, de nuevo en llamas.
Al contrario que los días anteriores anoche sí se hicieron detenidos, en concreto una veintena, según informaron los Mossos. También se supo que los cuatro detenidos el martes habían ingresado en prisión incondicional por orden judicial, algo poco habitual en este tipo de sucesos.
Ayer hubo una veintena de detenidos; los cuatro del martes están ya ingresados en prisión sin fianza
Pero no era solo Barcelona el lugar de los disturbios. En Tarragona una furgoneta de los Mossos que participaba en una carga arrolló uno de los contenedores que los radicales habían cruzado en la calle. La mala fortuna quiso que detrás de él estuviera emboscado uno de los violentos, que salió despedido varios metros. Resultó herido grave y trasladado a un centro hospitalario. Sufre traumatismo craneoencefálico, y su situación es estable.
En Gerona se repitió el patrón del martes, pero con más intensidad. Los CDR arrojaron objetos contra las Fuerzas de Seguridad que protegían la Subdelegación del Gobierno. Entonces comenzó una batalla campal que se saldó con varias cargas. Además, se montaron barricadas a las que luego se prendían fuego. En Lérida se vivieron situaciones parecidas.
Pero donde se produjeron también momentos de mucha tensión fue en las dependencias que la Guardia Civil tiene en Manresa. Allí se concentraron cientos de individuos que amenazaban con atacar el edificio, por lo que fue necesario actuar para solventar el peligro.
«Están muy bien organizados; se han preparado a conciencia y manejan bien a la masa», afirman fuentes policiales, que creen que aún quedan muchos días de violencia. Entre los más peligrosos, además de individuos de los CDR, están también antisistemas y gente del movimiento okupa que aprovecha cualquier resquicio para atacar. Pero no hay que olvidar que junto a ellos se están movilizando miles de personas que parecen entender y apoyar el uso de la violencia.

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