miércoles, 2 de octubre de 2019

Todos somos Abascal quedándose en la puerta de la Guardia Civil de Barcelona

A Abascal le ha pasado eso de que no le dejan entrar en la discoteca porque está demasiado borracho.




¿Sabes cuando un sábado por la noche toca tu colega en un sala de conciertos y antes de ir a la sala te tomas una copas de más porque estás muy emocionado con la noche que se avecina y al llegar a la puerta el segurata te ve un poco excitado y raro y te dice eso de que “mejor que te quedes fuera” y te pierdes el concierto y la noche se convierte en una gran bola de mierda? Pues a Abasacal le ha pasado algo similar.

1 de octubre, el ambiente, como es de suponer, está un poco caldeado en la ciudad de Barcelona. Ya sabéis por qué, por Dios, no me hagáis escribirlo. Ante las amenazas del Parlament de expulsar a la Guardia Civil de Cataluña tras el encarcelamiento de siete miembros de un CDR que supuestamente planeaban acciones violentas, tanto Ciudadanos como VOX se han volcado en defender y apoyar a la Guardia Civil de forma incondicional.
Albert Rivera anunció en una visita al cuartel de Vic que daría un plus salarial a los agentes destinados en Cataluña. Con todo esto Abascal quiso medirse el rabo con Rivera haciendo una acción similar pero el día más complicado del año, el 1 de octubre.
Pero como nosotros en la puerta de la discoteca, a Abascal la cosa tampoco le salió muy bien. El muy jefe se presentó a las dependencias de Gràcia de la Guardia Civil sin haber avisado de una mierda a nadie, y convocando a la prensa con solo dos horas de antelación.
Con toda la borrachera simbólica de estar a punto de hacer algo espectacular, el tipo se encontró con que los agentes no le dejaban entrar a charlar con sus allegados de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado porque, básicamente, sin una autorización de la delegada del Gobierno era totalmente imposible.
Abascal y sus colegas se tuvieron que quedar por ahí haciendo pitis (licencia dramática ficcionada) y maldiciendo su suerte mientras esperaban a que llegaran los medios para hacer su espectáculo, esta vez, un tanto amputado. Sin duda la noche de fiesta se le acababa de joder a lo grande. Al final se hicieron unas fotos en la puerta del cuartel con la quincena de fans que se habían traído banderas y parafernalia a favor de la Guardia Civil, quedando un espectáculo realmente famélico.
Al cabo de una hora pudieron hablar un rato con alguno de los medios que se presentó a la convocatoria y al poco rato se largaron.
No sé, Abascal, todos la liamos y todos hemos dado penica alguna vez en la vida. Ya sea intentando entrar en una discoteca, esperando una cita que “pensaba que habíamos quedado otro día” o cambiando de cola en el súper en el momento exacto en el que aparece otro cajero y se dirige a la cola donde estabas diciendo eso de “pasad por aquí en el mismo orden”. No sé, asume la derrota, no pasa nada.

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