viernes, 10 de enero de 2020

Marlaska, la bestia negra de la Guardia Civil que rehace los puentes con los Mossos

Tendrá que afrontar las reclamaciones de los Mossos y la Ertzaintza que buscaránn ganar más peso específico en sus áreas de seguridad


FERNANDO LÁZARO


El ex magistrado seguirá con el mando en el Ministerio del Interior. Fernando Grande Marlaska ha sido confirmado como el responsable de la seguridad del Estado, un Ministerio en el que realizará bastantes cambios en su estructura directiva y en el que tiene muchos frentes abiertos, sobre todo en el plano catalán.
Pero la gran asignatura pendiente de Grande Marlaska es recomponer sus relaciones con un Cuerpo tan esencial como la Guardia Civil. Las fricciones que se han producido en ese Departamento con el Instituto Armado han estado centradas básicamente en las actuaciones contra el independentismo radical. La operación contra los CDR que pretendían llevar a cabo actuaciones violentas provocó choques potentes entre el ministro y los responsables de la Guardia Civil.
Ese resquemor permanece. La relación con su director general, el también magistrado Félix Azón, es mínima. Son muchas las fuentes que apuntan un más que probable relevo al frente del Instituto Armado ya que se considera que el puesto es de máxima confianza del ministro. Pero la doble dependencia de la Guardia Civil -Interior y Defensa- obliga a consensuar este nombramiento.
Algunas voces apuntan que se estaría buscando a una mujer para colocarla al frente del Instituto Armado. Sería la primera vez que habría una directora general de la Guardia Civil. Porque uno de los objetivos esenciales del nuevo ministerio será potenciar la figura de la mujer en las estructuras de mando de los cuerpos uniformados, según explicaron fuentes de Interior.
Es muy probable que esta salida conlleve más movimientos en la cúpula de Interior que aún hoy está en funciones.
Y otro de los grandes retos será lidiar con la colaboración y cooperación policial de Mossos y Ertzaintza con Policía y Guardia Civil. Porque en los responsables de la seguridad entienden que ahora que las formaciones que mandan en Cataluña y País Vasco tienen mayor influencia en La Moncloa, tratarán de ganar espacio en la seguridad para sus policías autonómicos.
A Marlaska, los conflictos le han perseguido durante su mandato. Y su falta de explicaciones, sus silencios y sus secretos poco han ayudado a darle la vuelta a la tortilla. El papel del Ministerio en el acoso a los representantes de Ciudadanos en el Día del Orgullo se ha convertido en uno de los episodios de control político/policial más llamativo de los últimos años, y esa herencia aún le perseguirá porque el caso aún sigue abierto y la falta de explicaciones de Interior sobre los informes policiales sin firma que negaban el acoso a Ciudadanos.
El caso Villarejo, que salpica a mandos policiales a los que Marlaska mantiene en sus puestos, o la huida del que fuera jefe del espionaje militar venezolano, Hugo Carvajal, han generado y general un potente malestar en las estructuras de la seguridad del Estado.

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