jueves, 6 de febrero de 2020

Torra rendirá honores a Sánchez como si fuera el jefe de Estado de un país extranjero

Los Mossos d'Esquadra, vestidos de gala, recibirán al presidente del Gobierno formando un pelotón reservado para visitas de jefes de Estado


Quim torra





Con toda pompa y trato de jefe de Estado -aunque no lo es, ya que ese cargo corresponde a Felipe VI-. Así recibirá el presidente catalán, Quim Torra, a Pedro Sánchez este jueves en el Palau de la Generalitat. Será el primer encuentro entre ambos tras la investidura del líder socialista como presidente del Gobierno y después de unos meses de relación convulsa entre los dos dirigentes.
Aunque ni uno ni otro depositan grandes expectativas en lo que vaya a salir del encuentro, que mantendrán en la sede de la Presidencia catalana, Torra quiere hacer visible en el protocolo que Sánchez es el dirigente de una nación distinta a la catalana. Y para ello le dispensará una bienvenida con el boato reservado únicamente para actos institucionales como la Diada o la visita de jefes de Estado.
En este sentido, el president ha dado orden a los Mossos d’Esquadra para que un pelotón de la policía autonómica se vista de gala -con la barretina roja y las alpargatas- y se cuadre en formación a la entrada del Palau de la Generalitat. En la zona conocida como ‘las cocheras’, tras cruzar la puerta principal de la Plaza Sant Jaume, el presidente catalán esperará a Sánchez cuando se baje de su coche oficial.
Juntos pasarán por el pasillo que formarán los agentes de gala de los Mossos y se dirigirán, por las escaleras nobles, hasta la Galería Gótica. Allí, en el mismo lugar donde Torra anunció solemnemente la semana pasada que «la legislatura había llegado a su fin» y se disponía a convocar elecciones, Quim Torra y Pedro Sánchez se harán la primera foto del encuentro.
En la anterior reunión que ambos mantuvieron en Cataluña, hace algo más de un año en Pedralbes, el Govern no dispuso este trato protocolario al presidente del Gobierno. Aquél día sólo el jefe de los Mossos, Miquel Esquius, saludó a los dos mandatarios. Dentro la sala en la que se reunieron, incluso el color de las flores -amarillas-, causó un problema de protocolo que solucionaron los servicios de Moncloa colocando una flor roja que dibujaba la rojigualda.


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