domingo, 22 de marzo de 2020

En plena crisis sanitaria, la ejecución de una mudanza en la comandancia de Almería indigna a los guardias civiles

AUGC Almería alerta de las condiciones laborales de los guardias civiles en la provincia para hacer frente al COVID-19



Guardias civiles con mascarilla en un punto estático.




AUGC está preocupada al comprobar como la disparidad de criterios en la Guardia Civil es tan numerosa como unidades territoriales existen en la provincia. Así, tenemos unidades que acertadamente han cerrado unidades pequeñas y dejado abiertas solo las unidades con mayor capacidad, o se ha ajustado las horas a un descanso táctico para promover el mayor potencial operativo llegado el caso. En cambio, bajo la declaración de un estado de alarma que busca el confinamiento en el hogar, tenemos que lamentar la realización en Almería de actividades ordinarias que podrían esperar, como la realización de un traslado mobiliario entre dos unidades distintas en la localidad de Vera con los riesgos que esto puede conllevar.
Desde AUGC desconocemos si esta mudanza la van realizar profesionales del sector o los mismos guardias civiles, pero en todo caso esta actividad no es urgente y podría esperar, puesto que existe riesgo y ahora más que nunca hay que velar por el buen estado de salud de toda la sociedad y de los guardias civiles. La pregunta es inmediata: ¿Quién protege a los que nos protegen? AUGC Almería siempre ha intentado el diálogo como primera vía, y viene informando reiteradamente de la falta de medios de los guardias civiles que prestan servicio en la provincia, además de hacerlo con un modelo policial claramente deficiente. Sin embargo, estas demandas no tienen contestación alguna por parte de los representantes institucionales de la Comandancia.
Esta falta de diálogo es una muestra más de la situación que viven las Asociaciones Profesionales en la Guardia Civil. Unas relaciones deficitarias que son absolutamente inasumibles en un estado de Derecho donde los guardias civiles sufren el abandono de la propia institución, a la que sirven. Por parte de AUGC Almería se han tramitado en los últimos días hasta cuatro notificaciones a la Comandancia, para solicitar medidas de seguridad sanitarias y de conciliación laboral en esta crisis sanitaria y social contra el coronavirus, pero la respuesta recibida ha sido la indiferencia sin recibir contestación alguna.

No se están adoptando las medidas de conciliación y preventivas necesarias

Ahora, además hemos de ver como no se están siguiendo las indicaciones de la propia Directora General de la Guardia Civil, quien daba autorización para prestar servicios de mayor duración con el fin de poder conciliar durante el estado de alarma decretado. Pues bien, estas peticiones para prestar servicios de más de ocho de horas de duración, y así poder conciliar para la necesaria atención de hijos y resto de familiares de los guardias civiles, no se están atendiendo. Son momentos en los que el factor humano ha de mostrarse, y los guardias civiles, al igual que el resto de la sociedad, necesitan cuidar de sus padres o sus hijos, que en muchas ocasiones no tienen el apoyo familiar por motivos de lejanía y la situación lo requiere.
También AUGC ha sido informada de que falta información oficial de las posibles medidas preventivas que se hayan tomado, como la descontaminación de los vehículos policiales, instalaciones o cuarentenas de guardias civiles. Se está realizando servicios de más de dos agentes en cada vehículo patrulla, combinando personal de diferentes unidades. Estas situaciones, que contravienen lo indicado por las autoridades sanitarias, son consecuencia de un modelo policial que necesita ser revisado. So podría decir “de aquellos barros, estos lodos” y ahora resulta que, por la propia capacidad organizativa de la Guardia Civil, estas condiciones laborales lo único que consiguen es una posible mayor propagación del virus, al tener personal que hacen servicios conjuntos de diferentes unidades.

El cuartel de Roquetas de Mar sigue sin ocuparse

Venimos arrastrando errores del pasado, como la no ocupación de las instalaciones de la Guardia Civil construidas en Roquetas de Mar. No porque no haya voluntad política desde Almería sino por la paralización desde Madrid de convenios de colaboración ya existentes. Instalaciones las cuales, además de su antigüedad y estado de precariedad tienen unas dimensiones insuficientes y resulta muy difícil evitar aglomeraciones, las cuales son tan perjudiciales para evitar la propagación del coronavirus y los contagios.
Esta diferencia de trato choca dentro de un Ministerio del Interior que viene tratando radicalmente diferente a la Policía Nacional que a la Guardia Civil, carentes estos últimos de turnos de servicios, bajo la aplicación del Código Penal Militar o sin poder ejercer el  derecho de sindicación para avanzar en sus demandas profesionales.  

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