martes, 10 de marzo de 2020

Los problemas de la Guardia Civil

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, decidió no renovar en el cargo de director general de la Guardia Civil a Felix Azón, magistrado de carrera como el propio ministro. 



ALFONSO VILLAGÓMEZ


Sin duda el cese tuvo que obedecer a varios factores, como la campaña contra Azón de las asociaciones profesionales del cuerpo policial militarizado. La política de personal en la Guardia Civil es la más importante porque afecta a todas las mujeres y hombres que integran la Benemérita, y aquí parece que el antiguo director general cometió serios errores.

Y es que la teoría y la experiencia demuestran que para dirigir con éxito la Guardia Civil es fundamental contar con colaboradores preparados, leales y que además conozcan el universo que conforma esta singular Dirección General de la Guardia Civil, con nivel orgánico de subsecretaría. Un crucial centro directivo de Interior que irradia toda su actividad desde un complejo Gabinete Técnico, a cuyo frente está un general del cuerpo, como apoyo a la dirección política de la Guardia Civil, y encargado de la coordinación con la Dirección adjunta operativa y los distintos mandos de operaciones, personal y apoyo, sin olvidar la secretaría del Consejo de la Guardia Civil.
Quien dirija a la Guardia Civil ha de tener capacidad de aguantar la presión en todos los ámbitos del ejercicio del cargo, escuchando a todos los interlocutores y que solicitan y proponen muy distintas soluciones para los mismos problemas. Tiene que tomar decisiones después de saber lo que dicen unos y otros, desde su posición privilegiada que da contar con la confianza del Gobierno de España, impulsando un nuevo modelo de ejercicio del mando, que no olvide su carácter servicial y la necesidad de atender al interés general. Los instrumentos de planificación estratégica han de potenciarse integrando las diferentes sensibilidades e intereses, siempre en relación con el interés superior del cumplimiento del servicio público y del respeto de los derechos fundamentales y profesionales de los miembros de la Guardia Civil.
Porque son muchos los problemas de la Guardia Civil, más allá de la equiparación salarial, entre los que destaca como principal el configurar un nuevo proyecto de despliegue territorial, que tiene aspectos estrictamente operativos y otros relevantes que inciden de manera directa en la vida personal y familiar de los guardiaciviles. Este plan estratégico no puede elaborarse sin contar con la participación y colaboración de las asociaciones profesionales. La Guardia Civil tiene que seguir siendo el Cuerpo referente de la seguridad pública en todo el Estado, desde un compromiso político exigente por conseguir el mejor futuro para la Guardia Civil y sus hombre y mujeres.
Doctor en Derecho

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