miércoles, 25 de marzo de 2020

“Soy policía y me angustia no ser capaz de proteger a mi familia”

Cinco mossos trasladan sus miedos y la falta de material de protección



“Soy policía y me angustia no ser capaz de proteger a mi familia”



Como a todos, también a los Mossos d’Esquadra la crisis del coronavirus les pilló literalmente en bragas, sin el material de protección necesario para todos. El bombardeo inicial de información contradictoria y el miedo a una amenaza desconocida convirtió el trabajo policial la primera semana de confinamiento en una labor complicada. Poco a poco la gente va tomando conciencia y aguanta en sus casas, pero los mossos representados en este reportaje por cinco policías en distintos destinos admiten la angustia que les supone no tanto contagiarse ellos, que lo asumen, sino convertirse inconscientemente en un riesgo para sus familias. Piden, por eso, formar parte del colectivo esencial al que hacer la prueba en caso de dudas porque al ritmo que van de contagios y confinados por prevención las comisarías se están quedando vacías.
Desde que estalló la crisis los forenses ya no acuden a los levantamientos de cadáveres en los que no hay evidencia de violencia. La muerte la certifica personal del Servei d’Emergències de Catalunya. La semana pasada murieron cuatro personas en el Eixample. El compañero de piso de uno de los fallecidos contó a los mossos de la unidad de investigación que su amigo llevaba varios días encontrándose mal, tosiendo y con fiebre. Entró al piso un policía. El jefe de turno le entregó el EPI (Equipo de Protección Individual) que llevaba en su vehículo y el mosso se lo puso como imaginó que debía hacerse. Nadie les ha explicado todavía cómo hacerlo. Accedió a la vivienda y además de confirmar la no existencia de signos de violencia ni suicidio, no encontró la documentación del fallecido para confirmar su identidad. Eso obligó al agente a permanecer un rato más en la casa y volver a entrar después acompañando a la policía científica para hacer una necrorreseña del muerto. Al salir de la vivienda, dos empleados de la funeraria le hicieron detenerse alarmados al ver que se quitaba mal el EPI. “Suerte que me ayudaron porque lo estaba haciendo al revés”, dice. Los agentes reivindican esas nociones mínimas para estos días.

Un trabajador de la funeraria ayudó al mosso que se quitaba mal el EPI tras estar con un muerto con síntomas


En otro servicio, también la semana pasada un grupo de mossos accedió a un piso de la calle Casp en el que se celebraba una orgía. Uno de los participantes tenía síntomas de coronavirus y habló con varios policías en un espacio pequeño y durante una actuación en la que resultó imposible mantener la distancia de seguridad. Ocho personas fueron detenidas aquella noche y el que presentaba síntomas trasladado al hospital Clínic donde se decidió no hacerle la prueba del coronavirus. Sumando las dos noches que el individuo pasó en los calabozos de Les Corts y su traslado después al juzgado, pudo estar cerca de más de una treintena de policías en riesgo. Nadie sabe si el detenido tenía el virus.

Es ante este tipo de actuaciones donde los policías trasladan la necesidad no sólo de dotarse con los elementos de protección necesarios, también de que se definan los criterios que seguir después. Ahora mismo la decisión de confinarse en casa, después de un servicio de riesgo, es casi a criterio de cada policía. A nos ser que se encuentre mal y entonces sí lo envían a casa.

Sanitarios del Hospital Clínic salen a las 20h para agradecer los aplausos que les dedican por su labor los vecinos, Mossos d'Esquadra y Guardia Urbana
Sanitarios del Hospital Clínic salen a las 20h para agradecer los aplausos que les dedican por su labor los vecinos, Mossos d'Esquadra y Guardia Urbana (EFE)

La angustia aumenta precisamente al llegar a sus casas. Los que han podido han enviado a sus familiares fuera para no exponerlos al contagio. Y los que no tienen la opción evitan cualquier roce y mantener las distancias incluso por difícil que resulte con sus hijos.
El material no le sobra a nadie. Tampoco a los policías. Sigue sin haber para todos. La jefatura repartió ayer 10.000 máscaras que tratarán de paliar la escasez y el nerviosismo de algunos agentes que se sienten demasiado expuestos y desprotegidos. Estos días todos tiran del sentido común. Los breafings se hacen en las azoteas y patios de las comisarías. El material y los vehículos se desinfectan con productos propios. No hay instrucciones concretas sobre el uniforme. Tratan de lavarlo con frecuencia y por separado en casa y tener cuidado con el calzado.

Un grupo de mossos accedió a un piso de la calle Casp en el que se celebraba una orgía. Uno de los participantes tenía síntomas


No hay día que algún particular se acerque a entregarles material de protección. En Badalona las patrullas del escamot 4 están en la calle con mascarillas cosidas a mano por una señora mayor. Las llevan puestas y usan las homologadas para las actuaciones de riesgo.
Cada mosso ha de justificar ante el jefe de incidencias el uso del material de protección. Es un protocolo engorroso, pero que la mayoría entiende que es la mejor manera de llevar un cierto control.
A medida que pasan los días hay más unidades en la reserva, como la Brigada Mòbil, confinados para actuaciones puntuales de orden público, o los servicios centrales que se activarán cuando llegue el momento de ir cubrir las bajas de los que van cayendo.

En Badalona las patrullas del escamot 4 están en la calle con mascarillas cosidas a mano por una señora mayor

¿Qué está aumentando más a raíz de la crisis del Covid-19?
  • La solidaridad82.84% (19933)
  • El egoísmo17.16% (4131)
 Han votado 24064 personas
https://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20200325/4889268610/policia-mossos-esquadra-angustia-coronavirus.html

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