viernes, 10 de abril de 2020

Los gitanos quieren que la Guardia Civil les rinda honores ante su bandera

  • Se celebra el 50 aniversario del Congreso de Londres en el que la ONU que les reconoció como Minoría Cultural No Gubernamental
  • Los gitanos quieren que los guardias civiles les rindan honores, en posición de saludo, a su bandera internacional  
  • En 2021, el 8 de abril se deberá celebrar el Cincuentenario del Congreso Internacional del Pueblo Gitano  en España
La bandera gitana.

  • El 8 de abril de 1971, hace 49 años, los gitanos de todo el mundo consiguieron en el Congreso de Londres que las Naciones Unidas les otorgaran un Estatuto de reconocimiento universal como minoría cultural no gubernamental. Y los 14 millones de personas que conforman hoy esa etnia han celebrado en todo el mundo el Congreso de Londres en medio de la dura batalla universal contra el coronavirus.
    El exdiputado y exeurodiputado, primero de UCD y luego del PSOE, Juan de Dios Ramírez Heredia, fundador en 1971 de la Unión Internacional Romaní, me envía -desde su atalaya de los 77 años volcados en favor de la causa gitana-, una misiva en la que me recuerda lo que significó ese Congreso y, al tiempo, me adelanta que los suyos están preparando el 50 aniversario con la intención de que se celebre en España el año que viene. Me dice que confían -¡nada menos!- en que la Guardia Civil, en posición de saludo, rinda honores a la bandera gitana. “Sería un gesto de esos que hablan más que mil palabras”, afirma mientras recuerda lo que hizo el Cuerpo de Carabinieri italiano en mayo del año 2010, cuando acudió a la celebración de otro aniversario en Roveretto, ciudad de la provincia de Trento (Italia) para hacer entrega de la bandera gitana al senador Alberto Robol, regente de la Campana dei Caduti, la campana más grande del mundo, fundida con los cañones que vomitaron fuego en la Primera Guerra Mundial.
“88 mandatarios habían acudido antes que yo a izar la bandera de su país junto a la Campana en un gesto de búsqueda de la paz”, destaca el también galardonado en 2011 con la Gran Cruz de Sant Jordi.
“Conservo –añade en la misiva- un recuerdo imborrable de aquel momento, pero lo que más me impresionó fue ver al Cuerpo de Carabinieri rindiendo honor a la bandera gitana. Dos agentes permanecieron varias horas haciendo guardia junto a nuestro símbolo de identidad internacional en posición de saludo militar. Yo espero que, en 2021, si se celebra en España el Congreso Internacional del Pueblo Gitano, sea la Guardia Civil quien, en posición de saludo, rinda honores a la bandera gitana”.
Juan de Dios explica que “la mayoría de los gitanos y gitanas que ya tenemos una cierta edad estamos de acuerdo en reconocer que la vida colectiva de nuestro pueblo tiene un antes y un después del mítico Congreso de Londres. Aquel cónclave supuso un aldabonazo a la sociedad mundial para advertirles de nuestra existencia, de nuestros problemas y sobre todo de nuestras ilusiones”.
No le falta razón. En aquel Congreso se institucionalizó su bandera, que “no debía competir ni desplazar a la del país donde vivíamos porque la azul y verde encerraba un significado que, siendo profundamente gitano, lo podían hacer propio todos los ciudadanos y ciudadanas libres del mundo. Azul arriba para señalar que ese es nuestro único techo y verde abajo para dejar constancia de que el verde de los campos es nuestro único suelo”.
Querían ser reconocidos por todas las naciones del mundo y luchaban por que todos los gitanos, de un confín a otro del planeta, fueran reconocidos como un solo pueblo. “Y el 8 de abril de 1971 se produjo el milagro”, destaca.
“Incluso necesitábamos un himno internacional y lo conseguimos. Fue un artista, gitano yugoslavo, músico reconocido, quien compuso, acompañándose de su balalaika, el Gelem, Gelem, nuestro himno internacional conocido hoy y aceptado por todos los gitanos del mundo. Y reclamamos una indemnización por las víctimas inocentes caídas en los campos de concentración”, sigue narrando. “Solicitamos y logramos que el Gobierno alemán concediera una indemnización por las víctimas causadas en los campos de concentración. Indemnización que debía emplearse en programas educativos de los niños gitanos europeos descendientes de aquellas víctimas”, añade.
Y se garantizaron la defensa y promoción de la lengua gitana. “El Congreso de Londres supuso también la recuperación de nuestro milenario idioma, el rromanó, lengua de origen sánscrito que hoy hablamos, con mayor o menor fluidez, más de 14 millones de gitanos y gitanas en el mundo”.

Una lengua propia: el rromanó

Precisa: “En 1971, nuestra lengua, el rromanó, era un idioma marginado que se mantenía en el seno de las familias gitanas gracias al rechazo y la marginación a que estaban sometidas. Hoy el rromanó es un idioma culto. En esta lengua se escriben libros y se publican artículos. Hay emisoras de radio que emiten las 24 horas en rromanó y estaciones de televisión creadas y dirigidas por gitanos con contenidos expresados en lengua gitana. Y en la Universidad René Descartes de París funciona un departamento de estudio y promoción de nuestra lengua. Todo esto ha sido posible tras el impulso que recibió nuestra cultura en el congreso de hace 50 años celebrado en Londres”.
Los gitanos reconocen que la realidad gitana del siglo XX es muy distinta de la del siglo pasado. En 1971, añade, el índice de analfabetismo de los gitanos en el mundo era del 90%. “Hoy puede que estemos en el 20% y descendiendo”. Además, indica, “en 1971 era impensable soñar con que nuestra voz se oyera en los parlamentos nacionales, en los ayuntamientos y en los diferentes órganos de las administraciones públicas. Pero hoy constatamos la presencia de diputados y diputadas gitanos en el Parlamento Europeo. Y una gitana ha llegado a ser vicepresidenta de la Cámara de Estrasburgo. En este periodo de tiempo, gitanos y gitanas han accedido a las Cámaras Legislativas de Hungría, Chequia, Reino Unido, Eslovaquia, Macedonia, Lituania, Grecia, Serbia, Latvia, Rumanía…”.

España, pionera

Ramírez Heredia avanza planes. “Ahora, con absoluta convicción, queremos dar un paso adelante y anunciar que en 2021, el 8 de abril, se deberá celebrar el Cincuentenario del Congreso Internacional del Pueblo Gitano en Madrid, en Barcelona, en Sevilla o donde sea de España. Le corresponde a nuestro país porque ha sido, y así lo han reconocido la mayoría de las organizaciones gitanas de todo el mundo, el pionero en conseguir que la sociedad en su conjunto tomara conciencia de nuestra existencia y se nos diera, no por caridad ni trasnochado paternalismo, lo que en justicia nos correspondía”.
En consecuencia, la Junta Directiva de la Unión Romaní Española ha propuesto que sea el Consejo Estatal del Pueblo Gitano quien lidere y organice el Congreso Mundial de 2021 que debería señalar las metas nuevas a conseguir que superen los retos alcanzados en 1971. No estaría de más ver a nuestros Guardias Civiles demostrando, respetuosa y disciplinadamente cuadrados ante la bandera de los gitanos del mundo, que deben desvanecerse las metáforas lorquianas sobre el represivo negro charol de los números del Cuerpo.

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