martes, 14 de abril de 2020

Mascarillas propagandísticas

Tribuna de opinión de Justicia Policial (JUPOL) y Justicia Guardia Civil (JUCIL)

Guardia Civil Valdemoro



El Gobierno da una nueva vuelta de tuerca y sigue jugando a su antojo y para sus beneficios personales con la Policía Nacional y la Guardia Civil.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no ha escondido nunca su poca consideración para con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado; y mucho menos su socio de Gobierno, el señor Pablo Iglesias, de Unidas Podemos. Pero desde JUPOL, el sindicato mayoritario en la Policía Nacional, y JUCIL, Asociación Profesional de la Guardia Civil, nunca nos imaginábamos que el desprecio iba a llegar tan lejos.
Este Ejecutivo nos ha relegado a hacer funciones de recaderos, de repartir mascarillas a los ciudadanos como si de publicidad se tratase. Y la verdad es que estas mascarillas son más un panfleto propagandístico, una papeleta electoral, que un Equipo de Protección Individual frente al Coronavirus.
Con esta decisión, que como nos tienen acostumbrados se ha tomado sin tener en cuenta en ningún momento a los representantes de los policías, el señor Pedro Sánchez pone a disposición de los intereses electoralistas a los 64.510 policías nacionales y los 78.000 guardias civiles convirtiendo a una de las instituciones policiales más valorada y mejor preparada de Europa en un auténtico ejército de apoderados al servicio de los intereses espurios de los partidos políticos que forman este Gobierno.
Una medida más que demuestra la grave irresponsabilidad que demuestra este Ejecutivo día a día. Esta última decisión supone un riesgo añadido para todos los agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, que, para más inri, carecen en muchos casos de equipos de protección adecuados para desarrollar su trabajo con seguridad y que ahora se ven obligados a entrar en contacto con todos los ciudadanos para poder entregarles una mascarilla.
Para estas organizaciones es una vergüenza que, por un lado, el Gobierno no nos deje ir al aplauso solidario todas las tardes y ahora tengamos que repartir mascarillas por toda España en las zonas con más afluencia de personas.
Es absurdo que los propios agentes de la Policía Nacional o de la Guardia Civil no dispongan de EPIs para realizar su trabajo y que ahora el Estado se gaste millones de euros en mascarillas para que los policías las repartan entre la gente con el único propósito de lavar su imagen y dar una apariencia de que el Ejecutivo está trabajando de forma correcta.
Todos esperábamos que con el paso del tiempo y con el desarrollo de los acontecimientos en esta crisis sanitaria, el Gobierno aprendiera de sus errores y empezara a tomar las decisiones acertadas y que llegarían tiempos nuevos. Nos hemos equivocado, siguen siendo torpes, irresponsables y aumentan sus errores que acaban pasando factura a los 64.510 agentes de la Policía Nacional y los 78.000 de la Guardia Civil.
Con su prepotencia, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, desoyó y rechazó la invitación de los farmacéuticos que hace días ofrecieron su red de 22.000 establecimientos para distribuir las mascarillas. Y ahora este singular y sordo ministro asegura que a finales de esta semana no habrá ‘ningún problema de abastecimiento’ de mascarillas para la protección de la población frente al coronavirus en las farmacias y en las tiendas abiertas al público.
Pero, ¿para cuándo las mascarillas y otros equipos de protección para todos los policías nacionales?, ¿para cuándo reconocer a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado como colectivo de riesgo de contagio por el COVID-19?
Esperemos que esas medidas lleguen antes de que tengamos que lamentar la muerte de más miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado por el Coronavirus.

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