sábado, 30 de mayo de 2020

Ceses, presiones y la amenaza de un retiro sin honores: así fue la 'semana de la ira' entre Marlaska y la Guardia Civil

  • La directora general habló el jueves con los dos tenientes generales que quedan en la cúpula para frenar su salida

  • Ceses, presiones y la amenaza de un retiro sin honores: así fue la 'semana de la ira' entre Marlaska y la Guardia Civil
  • Daniel Montero
  • Nunca hubo un plan de Interior para cesar a Pérez de los Cobos antes de la crisis por el informe sobre la manifestación del 8-M

  • El ascenso del general Pablo Salas sí entraba en los planes de Grande-Marlaska desde hace meses

La anécdota sucedió más allá de 1844, pero define muy bien lo que ha pasado esta semana en el seno de la Guardia Civil y el pulso que la cúpula del Instituto Armado ha mantenido sin tapujos con el Ministerio del Interior. Y todo a causa de la manifestación feminista del 8-M y de un informe remitido a un juzgado. Hace casi dos siglos, un agente se negó a dejar pasar un carruaje que pretendía llegar hasta el Teatro Real de Madrid. Tenía órdenes estrictas de que por allí no pasaba nadie. Ni siquiera el ocupante del carruaje, que en ese momento era el presidente del Gobierno, Ramón María Narváez. Nadie. El guardia se mantuvo firme y cuando el episodio terminó, Narváez pidió su despido fulminante al primer director del cuerpo, Francisco Javier Girón y Ezpeleta, segundo duque de Ahumada. ¿Y qué hizo el primero líder de la Guardia Civil? Enfiló la puerta, dejó al presidente con la palabra en la boca y dimitió antes de firmar una orden injusta.
PUBLICIDAD
El episodio ha venido a la mente de muchos tras una semana de ira, presiones, ceses, dimisiones e injerencias políticas en el trabajo de la Guardia Civil. Una batalla que arrancó con la elaboración de un informe que ha sustentado la imputación del delegado del Gobierno en Madrid, José Manuel Franco, por un presunto delito de prevaricación y que ha terminado con la directora general del cuerpo, María Gámez, llamando a los dos tenientes generales que quedaban en la cúpula para confirmar su lealtad o dimisión inmediata. Sin medias tintas.
De por medio, la crisis se ha cobrado el puesto del coronel Diego Pérez de los Cobos, jefe de la comandancia de Madrid, del Director Adjunto Operativo (DAO), Laureano Ceña que presentó su dimisión, y de su número tres, Fernando Santafé, que hasta ese momento ocupaba el puesto de Mando de Operaciones y fue cesado por Interior. De forma tradicional, ese cargo es la antesala a liderar la Guardia Civil. Pero en lugar de mantener la tradición, el ministro decidió nombrar DAO al jefe de los equipos de Información, Pablo Salas. Fernando Grande-Marlaska puso el dedo y se saltó el escalafón, y es la primera vez que eso sucede en democracia, ya que hasta el momento la cúpula de la Guardia Civil ha promocionado siempre de forma autónoma y sin intervenciones políticas. Y ese, para bien o para mal, es uno de los rasgos que definen al cuerpo. “La Guardia Civil solo obedece al duque de Ahumada”, decían textualmente las actas secretas de ETA en mitad de la tregua con el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero para acreditar que era imposible que el Gobierno garantizara que los agentes iban a bajar la guardia.

Jueves 21 de mayo

Fue a última hora de la mañana cuando el primer informe de la operación Sanitario llegó al Juzgado de Instrucción número 51 de Madrid. Un par de meses antes, la jueza Carmen Rodríguez Medel admitió a trámite una querella de un abogado gallego contra el delegado del Gobierno en Madrid, José Manuel Franco. El letrado le acusaba de haber permitido la manifestación feminista del 8-M a sabiendas de que era un riesgo para la salud de los ciudadanos, y que eso disparó la pandemia del coronavirus en Madrid.
PUBLICIDAD
Para confirmar o desmentir esa tesis, la magistrada solicitó un primer informe a la Policía Judicial con siete puntos distintos. El más importante era analizar toda la información y las alertas sanitarias que habían sido enviadas al organismo público antes de la manifestación del 8-M. Rodríguez Medel, hija de Guardia Civil, dejó el caso en manos de los hombres del Instituto Armado, con base en la comandancia de Madrid. Eso sí. Antes les hizo una advertencia por escrito: ya que tenían que investigar a un político que sobre el papel era responsable directo de la Guardia Civil en Madrid, las diligencias debían permanecer en el más absoluto secreto. Incluso para sus superiores. Ella sería la única informada del tema fuera del equipo de trabajo.
La ministra de Igualdad, Irene Montero, en la manifestación del 8M
Así, el 23 de marzo la orden de la jueza llegó a la comandancia dirigida por Pérez de los Cobos y el pasado 6 de abril se creó el equipo de la Policía Judicial que debía trabajar sobre el tema. Al frente, figuran un capitán y un teniente que junto a su equipo han tardado poco más de un mes en recabar la documentación y elaborar el informe. Las 81 páginas recibieron el sello oficial del Equipo de Delitos Económicos y Tecnológicos de la Unidad Orgánica de la Policía Judicial y sin más, fue remitido al juzgado. Así, la información dejó de estar sólo en los despachos de la Guardia Civil.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Archivo del blog

COMENTARIOS

LO MAS VISTO

Categorias