miércoles, 10 de junio de 2020

La Guardia Civil alega que las caceroladas contra Iglesias «molestan a la fauna del parque natural»

Los efectivos de la Guardia Civil han recibido órdenes para impedir las sonoras caceroladas a las puertas del célebre casoplón de Pablo Iglesias e Irene Montero en Galapagar. 



Con la excusa de que provocan «contaminación acústica» que perjudica a las especies animales del Parque Regional del Curso Medio del Río Guadarrama junto al chalet de los líderes de Podemos, los agentes están desactivando el ímpetu ruidoso de los vecinos que acuden cada tarde a la calle de los dirigentes de Podemos
Desde este lunes no se pueden golpear cacerolas frente al casoplón con una generosa parcela de 2.300 metros cuadrados con piscina. No obstante, los manifestantes críticos con la gestión del Gobierno de la crisis del coronavirus seguirán agitando pancartas y banderas españolas mientras dan paseos alrededor de la propiedad.
Lo ha comprobado OKDIARIO in situ en la tarde noche de este martes: un hombre ha intentado sacar una pequeña cacerola para protestar, pero rápidamente se le han echado encima varios agentes y le han obligado a abandonar la zona. En las imágenes puede escucharse cómo el agente que le pide que cese de golpear la cacerola le advierte de que está «en un parque natural».
El argumento, como ha podido constatar OKDIARIO, «viene de arriba». La orden la han recibido esta semana los agentes que participan en el dispositivo y se la repiten a todo aquel que intente hacer «ruido» o «contaminación acústica en la zona».
«La legislación sobre parques naturales implica que no puede producirse contaminación acústica en la zona, por tanto, las manifestaciones y el ruido están prohibidas», explicaba a OKDIARIO uno de los agentes que participa en el operativo.
También lo confirman los propios vecinos de Pablo Iglesias, los más habituales en estas protestas. «No nos dejan dar a la cacerola con la excusa de los animales», comentaba una de las manifestantes a OKDIARIO.
«Vamos a seguir»
También lo denuncia Cristina Gómez Carvajal, concejal de Vox en el municipio, en un vídeo en el que narra la situación vivida. «Nos informan los agentes que ha traído Pablo Iglesias de que hoy no nos dejan hacer ruido. Pero va a dar lo mismo. Nos vamos a comportar como todos los días, pero no vamos a dejar de venir», indica. «Vamos a seguir, Pablo, Irene, aquí estaremos todos los días, hasta que os aburramos y os vayáis a Venezuela», avanza esta edil del partido de Santiago Abascal.
En este sentido, tal como se puede observar en los vídeos grabados esta semana, el grupo de manifestantes con banderas españolas a sus espaldas ya no llevan cacerolas para hacer ruido. Únicamente una vecina desde su casa tañe una cazuela desde la lejanía.
En conversación telefónica con OKDIARIO, Cristina Gómez subraya que los agentes de la Benemérita cumplen con las órdenes que reciben del Ministerio del Interior con total profesionalidad. Sin embargo, lamenta la incomodidad que supone que estos efectivos les indiquen por dónde pueden circular y por dónde no.
Identificaciones
Además, los agentes de la Guardia Civil procedieron este lunes a identificar y tomar nota de los datos personales de los manifestantes. Una práctica que la citada edil de Vox ve innecesario. Por ello, asegura que va a trasladar una correspondiente queja en el cuartel de Galapagar.
«Es grave que los GRS (Grupos de Reserva y Seguridad) de la Guardia Civil hayan pedido identificarse y apuntado número de DNI, nombre y apellidos e incluso domicilios de casi todos los viandantes que se han acercado hoy al casoplón. Se están montando una dictadura comunista tremenda. Si Pablo Iglesias, Fernando Grande-Marlaska y José Manuel Franco piensan que los españoles nos vamos a asustar o doblegar… ¡qué poco nos conocen!», comentan otras fuentes presenciales.
Visita del ex Jemad
Otro aspecto que ha llamado la atención de los manifestantes es el uso que hace Pablo Iglesias de su casoplón como cuartel de operaciones. En la tarde del lunes vieron entrar en la vivienda al ex Jemad Julio Rodríguez, jefe de gabinete del Vicepresidente social del Gobierno. Este alto cargo del Ministerio de Derechos Sociales destacó por su actitud nerviosa. Como se ve en los vídeos grabados por los manifestantes, el hombre de confianza de Iglesias hizo fotos a los allí presentes y acudió al lugar acompañado de un guardaespaldas. Además, los críticos con la gestión gubernamental afearon al antiguo jefe del Ejército que llevara mal puesta la mascarilla y que se acercara demasiado a ellos sin respetar la distancia de seguridad. Este martes ha repetido visita.

La Guardia Civil alega que las caceroladas contra Iglesias «molestan a la fauna del parque natural»
El ex Jemad Julio Rodríguez antes de entrar en la casa de Iglesias.

La semana pasada también se dejaban ver el portavoz de Podemos en la Comunidad, Jesús Santos, y la portavoz morada en Galapagar, Raquel Almendros. En este caso acudieron para dar calor a los contramanifestantes que cada tarde también montan protestas con disfraces para contrarrestar a los manifestantes con banderas españolas.
Por último, el fundador de Podemos Juan Carlos Monedero, que entrevistó a este grupo de inscritos del partido morado que montan concentraciones paralelas, aseguró que seguramente alguna tarde en sus visitas a Iglesias coincidiría con los manifestantes.
Orden polémica
A la polémica de vetar las caceroladas frente a las puertas de la casa de Iglesias, se suma a la controversia que generó una orden interna en la Guardia Civil que instaba a prohibir la exhibición de colocar pancartas en las inmediaciones del chalet, así como a «realizar corrillos, elevar el tono de voz o causar molestias innecesarias a las autoridades residentes y demás vecinos próximos».
En la instrucción, a la que tuvo acceso OKDIARIO y que estaba fechada el 13 de marzo, se recuerda a los guardias civiles que «en todo momento deberán guardar una compostura acorde a su condición y con las normas de cortesía oportunas, especialmente cuando se encuentren en presencia de las autoridades».
El documento, emitido un día antes del estado de alarma por la crisis del coronavirus, contiene las instrucciones para el refuerzo y el apoyo de la seguridad en la vivienda que el vicepresidente segundo y la ministra de Igualdad tienen en la urbanización de La Navata, en dicha localidad madrileña. Se daban órdenes así, tanto a los agentes que vigilan la vivienda desde una garita en el exterior, durante 24 horas al día, como a las cerca de 10 patrullas que vigilan los aledaños. Los contactos entre ambos dispositivos, se indica, «serán breves, y a los solos efectos de trasladarse algún incidente o necesidad».
Además, la orden incide en el «control de personas ajenas que se acerquen para realizar labores de buzoneo de correspondencia o de propaganda, entrega de paquetería o comida» y pedía también «evitar daños a la finca, incluido pintadas, o la colocación de cualquier otro elemento en el vallado/muro exterior, calles circundantes o aledañas (pancartas, cartelería, banderas o cualquier otro elemento físico que contenga simbología, reivindicaciones, reclamaciones, etc)». Asimismo, se insta a los agentes a que eviten concentraciones de personas «en el tramo de calles que circundan el vallado/muro exterior del domicilio, situándolas fuera de ese espacio».
Estas instrucciones provocaron una fuerte indignación en la Guardia Civil. «Es un despliegue de envergadura, que debería estar motivado por una amenaza que, en principio, no tenemos conocimiento de que exista. Además, el vicepresidente ya tiene un servicio de seguridad y escolta, y la propiedad está rodeada de un muro, que también facilita la protección», afirmó el secretario de comunicación de Jucil, Agustín Leal.
Leal señalaba una «desproporción desmesurada de efectivos» y avisaba de que «se retraen» de otras funciones «que pueden ser muy importantes». Por la zona se mueven «bandas de crimen organizado especializadas en el robo de viviendas» y que «si los agentes están implicados en ese cometido, no pueden estar cumpliendo otros».
Desde esta asociación recordaron las afirmaciones vertidas por Iglesias, como cuando aseguró que la Guardia Civil «es una institución burguesa que protege los intereses de la clase dominante», o dijo que «muchos policías son matones al servicio de los ricos». «Aquí no sabíamos lo que era un escrache, hasta que lo puso de moda», ironizaban desde el colectivo.
Asimismo, recuerdan las promesas incumplidas tanto por Pablo Iglesias como por Pedro Sánchez en lo relativo a la equiparación salarial, su gran reclamación y que ha quedado en suspenso. Interior tiene aún pendiente de abonar el tercer tramo del acuerdo, de 274 millones de euros.
Podemos acusó al hoy destituido Diego Pérez de los Cobos como filtrador de esas órdenes como máximo responsable de la Guardia Civil en Madrid. Aseguraron que esas instrucciones no eran para impedir las caceroladas espontáneas por la gestión del coronavirus, sino para reaccionar a la que realizó Jusapol en febrero, también frente al chalet, para reclamar la equiparación salarial.
En todo caso, ahora se están cumpliendo esas medidas para contener las protestas de «jarabe democrático», según bautizó Iglesias a los escraches. Como viene informando OKDIARIO, la Guardia Civil ha reforzado su despliegue permanente, ha colocado vallas y corta el paso por la calle en la que residen los dirigentes de Podemos, para evitar las concentraciones ante la residencia.

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