jueves, 4 de junio de 2020

Marlaska se rodea de cuatro pretorianos y vulnera la tradición en la Guardia Civil

Son tres nombramientos a dedo que no respetan el escalafón. Tres tenientes generales y otros tres generales de división debían haber sido el nuevo DAO.

Marlaska se rodea de cuatro pretorianos y vulnera la tradición en la Guardia Civil
FERNANDO H. VALLS 

La Guardia Civil echa humo. Los tres últimos nombramientos discrecionales en la nueva cúpula del cuerpo han vulnerado una tradición no escrita en una institución de más de 150 años de historia acostumbrada a respetar escrupulosamente el escalafón. Se trata de un trío de altos mandos que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha querido ascender para completar, junto a la directora María Gámez, su equipo de pretorianos y cerrar así las heridas abiertas tras la dimisión del Director Adjunto Operativo (DAO), Laurentino Ceña. El generalato del cuerpo vive momentos de lo más convulso, no porque se trate de mandos sin méritos -todo lo contrario-, sino porque es una revolución que ningún ministro había acometido antes.
La inesperada marcha de Ceña, que había participado de forma activa en el grupo de trabajo en Moncloa que hizo frente a la crisis del coronavirus y que dimitió horas después del cese del coronel Diego Pérez de los Cobos, provocó una crisis de graves consecuencias en el Gobierno que obligó al gabinete de Pedro Sánchez a movilizarse. La primera decisión que se tomó, en sintonía con el equipo del presidente, fue buscar un nuevo DAO. Marlaska, cuentan en su entorno, lo tuvo claro desde el principio. Recurrió a Pablo Salas, todo un referente en la Benemérita que acumula decenas y decenas de éxitos en la lucha antiterrorista tanto en los años de ETA como contra el yihadismo. 
Salas, que recibió formación en la Academia General Militar, llegó a la jefatura de Información con el Gobierno de Mariano Rajoy y continuó en su cargo con el Ejecutivo del PSOE tras la moción de censura de hace ahora dos años. La relación de Marlaska con Salas es "muy cercana" a nivel profesional desde hace años, ya desde su etapa de juez. Pero Interior tenía un problema no precisamente menor. Antes de Salas había hasta seis tenientes generales o generales de división que debían haber ocupado el puesto de DAO por antigüedad. No ha sido así y eso, hasta ahora, era casi obligatorio en un cuerpo de carácter militar. Este era el escalafón antes de la dimisión de Ceña:
  1. Teniente general Laurentino Ceña, Director Adjunto Operativo (DAO).
  2. Teniente general ​Fernando Santafé, Mando de Operaciones.
  3. ​Teniente general Francisco Díaz Alcantud, Mando de Personal.
  4. Teniente general ​Rafael Galán Toledo, Mando de Apoyo.
  5. General de División Francisco Espinosa, en servicios especiales.
  6. General de División Antonio Tocón Díez, Seprona.
  7. General de División Ramón Rueda Ratón, Tráfico.
  8. General de División Pablo Salas, Información.
  9. General de División Juan Luis Pérez Martín, Fiscal y Fronteras.
  10. General de División Félix Blázquez, Unidades Especiales.
  11. General de División Francisco Esteban, zona de Castilla-La Mancha.
Pero, como insisten distintas fuentes internas, Interior no ha querido tener en cuenta que por delante de Salas había hasta tres tenientes generales y otros dos generales de división (tres si se tiene en cuenta al general Espinosa que, en este momento, es jefe de la misión de la UE en la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado en El Sahel) que deberían haber sido el nuevo DAO. Lo nunca visto en la Guardia Civil.

El ministro ha pasado por encima de cuatro altos mandos

El posterior cese de Santafé, que ahora dirigirá el Centro Universitario del cuerpo en Aranjuez, ha supuesto, en conclusión, que el ministro ha pasado por encima de un total de cuatro altos mandos de la Guardia Civil en activo que deberían haber ocupado los cargos de número dos y tres. Por este orden: Díaz Alcantud, Galán Toledo, Tocón Díez (que, por cierto, fue jefe del gabinete técnico del exdirector general del cuerpo) y Rueda Ratón. Los cuatro, pesos pesados dentro del Instituto Armado, continuarán en sus puestos por debajo de Salas y de Blázquez.
Marlaska ha realizado idéntica maniobra a la hora de designar de forma discrecional al sustituto de Santafé como nuevo número tres del cuerpo. El elegido ha sido el General de División Félix Blázquez, obviando, por tanto, a los dos homólogos y dos tenientes generales que deberían haber ascendido en el organigrama con los cambios. Mandos de la Guardia Civil consultados por La Información consideran estas decisiones discreccionales como "feas" y destacan el malestar interno con las mismas. "Nunca antes un ascenso para DAO se había hecho de esta forma", critican. 

Marlaska, Blanes, Barajas y el caso Delcy

La revolución de Grande-Marlaska en la Guardia Civil no acaba aquí. Y, de nuevo, se ha producido una vulneración del escalafón. Para sustituir al cesado Pérez de los Cobos al frente de la Comandancia de Madrid el ministro ha elegido al teniente coronel David Blanes, saltándose a los 21 generales de brigada y 120 coronales que, aproximadamente, prestan servicio en la Guardia Civil. "Dudo que se les haya preguntado a cada uno si querían el puesto", destacan fuentes del cuerpo. Otras fuentes llaman la atención sobre el hecho de que el reforzado jefe de la Jefatura de Fiscal y Fronteras, el General de División Pérez Martín, haya trabajado codo con codo con Blanes, que hasta ahora era jefe de la Unidad Fiscal y Aeroportuaria de Madrid. Ambos son considerados personas cercanas a Marlaska y a Gámez.
Blanes, por cierto, era el responsable del cuerpo en Barajas en el momento del caso Delcy Rodríguez y su encuentro con Ábalos en el aeropuerto madrileño. El ministro Marlaska llegó a afirmar que tanto la Guardia Civil como la Policía Nacional hicieron un "trabajo exquisito" en la gestión de la crisis con la número dos del Gobierno venezolano.

Moncloa cierra filas con Marlaska

El ministro del Interior ha recibido el apoyo cerrado de Pedro Sánchez para acometer estos cambios. Este miércoles, con motivo de la sesión de control en el Congreso, el presidente justificó los cambios en una renovación y llegó a referirse a la llamada "policía patriótica" que, según el PSOE, actúo con Mariano Rajoy. "Señor Casado, se lo voy a decir de forma clara: con este Gobierno no ha habido ni habrá nunca una intrusión política en las Fuerzas de Seguridad del Estado", le dijo al líder del PP.
Y a renglón seguido, en su turno de réplica en el debate de la última prórroga del estado de alarma por la crisis del coronavirus, ha subrayado que con este Gobierno de coalición "nunca, nunca, nunca" se va a dar una "mal llamada policía patriótica".

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