El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha vuelto a poner en pie de guerra a los funcionarios. Después de que la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, aún no haya ni siquiera respondido a la petición de hace tres semanas del principal sindicato del empleo público, CSIF, para tener un encuentro y analizar la situación de los servicios públicos y los sueldos, ahora Sánchez ha desligado la subida de los salarios públicos de la inflación, que en marzo se ha situado en el 9,8%.

