Todo lo que se narra en esta novela sucedió tal cual y lo he vivido en primera persona», afirma el teniente de la Guardia Civil
Pontevedra 09 ABR 2026
Teniente de la Guardia Civil y coautor de Llueve sobre Intxaurrondo, Francisco Hermida Bouzas presentó la novela durante un encuentro que se celebró ayer en el Liceo Casino. Bajo la etiqueta de la ficción literaria, esta obra firmada con Juan Manuel Fernández Millán esconde una crónica cruda y visceral de la lucha antiterrorista en los años de plomo, páginas en las que perdura la memoria de quienes se jugaban la vida mirando los bajos del coche cada mañana.
—Sabiendo que es usted teniente de la Guardia Civil, una deduce que hay mucho de autobiografía en esta novela.
—Todo lo que se narra en esta novela sucedió tal cual y lo he vivido en primera persona. Elegí el formato de ficción por una sola razón: debía preservar los nombres de algunas personas que participaron en operaciones complicadas y que, todavía hoy, correrían cierto peligro si se desvela su identidad.
—¿Cómo era la vida en el cuartel de Intxaurrondo? Desde fuera daba la sensación de ser a la vez la gran fortaleza del Estado y un gueto humano asfixiante.
—Intxaurrondo ha sido muy desvirtuado por parte de la sociedad vasca. Le llamaban el acuartelamiento de los terrores y muchas otras cosas, pero en realidad es un barrio de San Sebastián, hoy muy apetecible y lujoso para vivir, a tres kilómetros del centro. Allá por el año 75 o 76, la Guardia Civil se quedó pequeña en su sede céntrica y se decidió construir esta nueva comandancia. Para los años 81 o 82 ya albergaba casi todas las unidades. Fue el epicentro clave, la base de operaciones de la lu
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